El informe integrado cierra el círculo de la economía

Crece el interés por los datos no financieros de las empresas, enfocados a la sostenibilidad

El informe integrado cierra el círculo de la economía

El reconocimiento de los riesgos no financieros como aspecto intrínseco de la gestión de la actividad empresarial constituye uno de los rasgos inherentes al nuevo entorno de negocios globalizado. Cuestiones como la preservación del medio ambiente, la ética en los negocios, la salud y seguridad de trabajadores y consumidores y el respeto a los derechos humanos –todos ellos asuntos en el ámbito de la RSC– están reconocidos actualmente como aspectos con una relevancia creciente en la gestión de las organizaciones.

Ello ha provocado una insuficiencia de los estados financieros tradicionales para satisfacer las necesidades informativas y los niveles de transparencia demandados por los grupos de interés, lo que ha originado un creciente interés por la información de naturaleza no financiera.

Este hecho queda fielmente reflejado en un reciente estudio de EY donde el 68% de los encuestados indica que la información no financiera ha sido utilizada en sus decisiones de inversión si bien un 60% de ellos manifiesta que las empresas no informan correctamente sobre los riesgos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo que implica su actividad.

Buena prueba de este creciente interés de los inversores por la sostenibilidad es el crecimiento exponencial en los últimos años de la denominada Inversión Socialmente Responsable (ISR) que tiene en cuenta los factores medioambientales, sociales y de buen gobierno de las organizaciones, siendo cada vez más populares los índices de sostenibilidad como el Dow Jones Sustainability World Index, MSCI World ESG o FTSE4Good.

En este contexto, cabe destacar la reciente Comunicación de la Comisión Europea Directrices sobre la presentación de informes no financieros (Metodología para la presentación de información no financiera) (2017/C215/01) que desarrolla la Directiva 2014/95/UE, la cual ha sido transpuesta al ordenamiento jurídico español por el RD 18/2017 de 24 de noviembre, y que ha supuesto un hito importante para mejorar la comparabilidad de la información no financiera divulgada en la Unión Europea, al obligar a las grandes empresas a preparar un estado no financiero que contenga información relativa a cuestiones sociales, medioambientales y de gobierno corporativo.

En paralelo al desarrollo de la RSC, en los últimos tiempos hay un concepto que cada vez se escucha con mayor frecuencia entre los responsables políticos y empresariales, hasta el punto de constituirse en una prioridad en la agenda de la UE: la denominada Economía Circular. Se trata de un concepto basado en las “tres R” (reducir, reutilizar y reciclar) que constituye una alternativa al modelo lineal instaurado de fabricar–usar–tirar y que desafía a las organizaciones a reconsiderar cómo se gestionan sus recursos para crear beneficios sostenibles tanto a sus accionistas como al conjunto de la sociedad.

La Economía Circular ha empezado a introducirse en la actual política económica y ambiental de la Comisión Europea, particularmente a raíz del Plan de Acción de la UE para la Economía Circular presentado en diciembre de 2015.

La mayor contribución de la Economía Circular a la sostenibilidad está en su visión más holística o de conjunto, la cual encaja perfectamente con el modelo de información integrada propuesto por el International Integrated Reporting Council y que, en un futuro no muy lejano, puede constituir el referente en materia de información corporativa.

La progresiva implantación del modelo de información integrada puede ayudar a acelerar el desarrollo de la Economía Circular en la medida que su objetivo es entender el proceso de creación de valor de la organización a través del análisis de toda la cadena de valor. En este sentido, el informe integrado es un informe que combina los elementos más relevantes de la información corporativa que, en la actualidad, se reportan por separado (informe financiero, gobierno corporativo, gestión y sostenibilidad) de forma coherente y en el que se muestran los distintos recursos o capitales (humano, financiero, productivo, intelectual, natural y social), mostrando las interconexiones entre ellos y explicando la manera en que ello afecta a la habilidad de crear valor en el corto, medio y largo plazo. La información integrada proporciona, de esta manera, la información relevante acerca de la estrategia, el gobierno, el comportamiento y las perspectivas de la empresa y su conexión con el contexto económico, social y ambiental en el que opera.

No obstante, el actual estado de desarrollo de los sistemas de indicadores clave (KPIs) de cara a una evaluación de la Economía Circular es todavía incipiente, si bien pueden constituir un buen punto de partida dos iniciativas nacionales mencionadas en el RD 18/2017, como son la Guía para la elaboración del informe de gestión de las entidades cotizadas de la CNMV y el Cuadro Integrado de Indicadores (CII-FESG) y su taxonomía XBRL de AECA.

En nuestra opinión, el impulso de la Economía Circular de la mano de la información integrada puede contribuir en los próximos años a cerrar el círculo de dos áreas distintas pero estrechamente relacionadas: la sostenibilidad y el reporting no financiero.

Carmelo Reverte Maya es director del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Politécnica de Cartagena. Ganador del segundo accésit del Premio AECA de Artículos 2018

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