Tim Foster: “Es cara la deuda pública española, preferimos la corporativa”

Tiene en cartera bonos de Telefónica, CaixaBank y Codere

Está recortando su exposición a la deuda emergente

Inversión
Tim Foster, cogestor del Fidelity Flexible Bond.

Concentrado en fondos monetarios de Fidelity desde hace una década, actualmente Tim Foster es cogestor de tres vehículos de renta fija de la gestora internacional, entre ellos el FF Flexible Bond, que invierte a escala mundial en una amplia gama de activos y no está limitado por ningún índice de referencia. Pierde un 2,5% en el año.

¿Qué atractivo tiene invertir en un fondo como el que usted gestiona en el momento actual de la renta fija?

Los escasos rendimientos y la incertidumbre sin precedentes que impera en el mercado no se lo están poniendo nada fácil a los inversores en renta fija. En este contexto, el FF Flexible Bond ofrece una alternativa interesante. Nos preguntamos qué es lo que esperan los inversores de sus asignaciones a renta fija y creemos que son tres cosas: diversificación respecto de sus posiciones en renta variable, volatilidad reducida y generación de rentas periódicas. Estos atributos básicos en el plano de la renta fija están integrados en los objetivos del fondo, que puede utilizarse como herramienta para diversificar una cartera basada en acciones al tiempo que brinda una fuente de generación de rentas periódicas y modera la volatilidad en una cartera más amplia.

¿Volverá la renta fija a ser tan segura como solía o deberemos acostumbrarnos a asumir cierto riesgo para obtener rentabilidad?

Como comentaba antes, al invertir en renta fija los clientes se plantean tres objetivos: diversificación para sus posiciones en renta variable, generación de rentas periódicas y volatilidad reducida. No debemos olvidar que existe una disyuntiva entre estos tres objetivos, y los inversores no pueden lograr los tres sin sacrificar algo. Para potenciar la diversificación frente a las posiciones en renta variable, los inversores pueden tener que ceder en la generación de rentas periódicas; del mismo modo, si quieren centrarse en este último objetivo puede que tengan que asumir más volatilidad y hacer sacrificios en términos de diversificación. En definitiva, me está preguntando si la renta fija será el instrumento de diversificación que los inversores busquen cuando la evolución de los activos de riesgo cambie a peor: sí, aunque depende de dónde se invierta. Para mantener la condición de activo refugio que se asocia a la renta fija, preferimos contar con un buen porcentaje de deuda pública y bonos corporativos de calidad en nuestras carteras de clientes, o en términos más generales, un buen equilibrio entre duración y deuda corporativa.

¿Ve peligroso que el inversor conservador esté priorizando la renta fija a la liquidez o que, incluso, esté pasando de los bonos a corto plazo a las acciones?

Dado que los rendimientos llevan ya algún tiempo en mínimos históricos, los inversores han ido asumiendo más riesgo para satisfacer sus necesidades de rentabilidad, y este soporte técnico ha sido un factor favorable determinante para numerosos activos de riesgo. Si la situación cambia y este dinero de paso que se ha asignado a segmentos con mayor riesgo comienza a retirarse a modo de salidas de capitales, estos activos podrían verse más perjudicados si cabe.

¿Cuál es la asignación de activos actual del fondo? ¿Cómo ha evolucionado?

Tenemos una asignación del 20% a deuda pública, un 60% a bonos corporativos de calidad y otro 20% a bonos de alto rendimiento. Desde mediados de 2017 venimos aumentando de manera constante nuestra asignación a deuda pública puesto que nos acercamos a las últimas etapas del ciclo de la deuda empresarial, en detrimento de la exposición a bonos de empresas de calidad, deuda de alto rendimiento, deuda emergente y bonos indexados a la inflación.

¿Y las principales posiciones?

Por sectores, nos decantamos por los defensivos no cíclicos respaldados por una buena base de activos. Por ejemplo, la energética francesa EDF (2,4% del fondo) en el segmento de alta calidad y la inmobiliaria Adler Real Estate (0,9%) en el de alto rendimiento. Buscamos mantener la diversificación de la cartera de modo que ningún título concreto concentre el riesgo y, en nuestra opinión, esto se refleja en los 196 emisores de 35 países distintos en los que invertimos.
En cualquier caso, salimos de un título una vez se ha desarrollado por completo su argumento de inversión y, para ello, trabajamos mano a mano con los analistas de deuda corporativa. La rotación del fondo refleja este enfoque activo y, en los últimos 12 meses, esta se ha situado ligeramente por encima de los niveles históricos.

¿Están invertidos en España? ¿En deuda pública o la corporativa?

Tenemos flexibilidad para invertir a escala mundial en todos los segmentos de la renta fija, y nuestras posiciones actuales en España en el marco del fondo tienen una ponderación de mercado del 0,7%. Estamos expuestos a Telefónica, CaixaBank y Codere, aunque no a la deuda pública española, puesto que nos resulta relativamente cara en los niveles actuales y preferimos los bonos corporativos. Nuestra mayor exposición es Telefónica, con una ponderación de mercado del 0,4%. Para nuestra analista de telecomunicaciones y medios representa una sólida convicción, y estamos cómodos incorporando otras de sus emisiones para sacar partido del potencial de alza adicional. Así, mantenemos tres bonos: dos híbridos con calificación de alto rendimiento en euros y uno de tesorería de alta calidad en libras.

¿Qué previsiones barajan para los próximos meses?

La economía mundial se encuentra sin duda en la última parte del ciclo económico y los fundamentales de la deuda corporativa están deteriorándose, dado que las empresas cada vez recurren más a las recompras de acciones y las fusiones para impulsar la remuneración al accionista, financiando todos estos movimientos en los mercados de bonos. El aplanamiento de la curva de tipos de la deuda pública también ha sido un buen indicador en anteriores episodios de recesión.

¿Dónde puede haber rentabilidad?

En esta coyuntura, mostramos un posicionamiento defensivo y creemos que es importante mantener un sano equilibrio entre deuda corporativa y duración en la cartera. Hemos venido reduciendo el riesgo de crédito y preferimos mantener el grueso de los activos del fondo en bonos de alta calidad, al tiempo que tratamos de recortar la exposición a la deuda emergente y de alto rendimiento. En términos sectoriales, esto se traduce en una modesta exposición a finanzas. En cuanto a duración, alentados por la estabilización de los rendimientos, nuestra prioridad es aumentarla, sobre todo en el caso de la estadounidense, donde percibimos más potencial de rentabilidad que en otros grandes mercados de deuda pública.

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