El eje franco-alemán logra impulsar la unión bancaria pero se estrella con el presupuesto para la zona euro

España se alinea entre los escasos apoyos incondicionales de Macron y Merkel

Holanda se pone al frente de los contrarios a grandes reformas

La ministra española de Economía, Nadia Calviño, con el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, en Luxemburgo. EFE Julien Warnand
La ministra española de Economía, Nadia Calviño, con el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, en Luxemburgo. EFE/ Julien Warnand

Fría acogida, si no gélida, a buena parte del plan de Emmanuel Macron y Angela Merkel para fortalecer la zona euro. Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) y de la UE (Ecofin) han debatido este jueves y viernes por primera vez las propuestas franco-alemanas. Y el resultado de las citas en Luxemburgo ha dejado claro la resistencia de un grupo importante de países a crear un presupuesto de la zona euro como desea el presidente francés y como ha aceptado a regañadientes la canciller alemana.

El camino se allana, en cambio, para la Unión Bancaria, que bajo el impulso de París y Berlín podría avanzar más rápido de lo previsto en los próximos meses. El acuerdo se acerca ya a la unanimidad necesaria para establecer una red de seguridad (de unos 50.000 millones de euros) para el Fondo de Resolución Bancaria.

La línea de apoyo a los rescates bancarios se canalizará a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que, además de asumir esa nueva función podría ofrecer en el futuro líneas de liquidez para evitar que un problema coyuntural arrastre a la insolvencia a una entidad financiera.

Incluso el polémico Fondo común de Garantía de Depósitos, rechazado hasta ahora de manera frontal por Berlín, empieza a abrirse camino tras el principio de acuerdo alcanzado en el Ecofin de mayo para limitar el apalancamiento de los bancos. "No es casualidad que el documento franco-alemán se haya publicado después de los acuerdos de mayo para reducir el riesgo bancario", se anotó el tanto Vladislav Goranov, el ministro búlgaro y presidente semestral del Ecofin.

Goranov recuerda tras presidir su última reunión de ministros que "el gran debate [que impedía completar la Unión Bancaria] era el orden entre reducir riesgos y compartir riesgos. Pero habiendo resuelto la reducción de riesgos, se puede avanzar (...) Y soy optimista y creo que, con un poco más de trabajo técnico, se podrá completar el proyecto".

España, con Macron

La titular española de Economía, Nadia Calviño, también mostró su satisfacción por el desbloqueo de la Unión bancaria. Calviño, que asistía por primera vez como ministra al Eurogrupo y al Ecofin, considera que el documento franco-alemán "reconoce la necesidad de avanzar hacia un esquema europeo de garantía de depósitos". Una concesión inaudita por parte del Gobierno de Angela Merkel que, según Calviño, "permitirá iniciar ya el debate político sobre la propuesta" del Fondo de Garantía de Depósitos, el puntal pendiente de la Unión Bancaria tras la centralización de la supervisión (en el BCE) y de la Resolución (en la Junta única de Resolución).

España ha sido de los pocos países que ha recibido con entusiasmo el proyecto de Macron para refundar la zona euro y sentar las bases de una unión fiscal. "La propuesta franco-alemana es una muy buena base de trabajo", valora Calviño tras la primera ronda de tanteo entre los socios comunitarios.

Los intereses españoles coinciden con los europeos, asegura Nadia Calviño

 

La ministra española asegura que "nuestra opinión ha sido integrada en una propuesta (...) que España apoya de forma decidida". Y ha destacado las aportaciones del eje Macron-Merkel que considera más novedosas, como el esbozo de un seguro europeo de desempleo, propuesta que ha calificado como "extremadamente interesante".

La mayor parte de las delegaciones, sin embargo, han acogido con enormes reticencias el plan francoalemán recogido en la llamada Declaración de Meseberg, pactada por Merkel y Macron el pasado martes.

Holanda encabeza un grupo de resistencia que cubre gran parte de la UE y que incluye a países habitualmente eurorreticentes, como Dinamarca o Suecia, pero también a aliados tradicionales de Berlín y París como Bélgica, Austria y Luxemburgo.

La alianza ha sido bautizada extraoficialmente como "nueva Liga Hanseática" porque llega desde el mar del Norte hasta el Báltico. Y no acepta ni siquiera que se comience a debatir sobre un presupuesto de la zona euro, por temor a que se convierta en el embrión de una unión fiscal. El Parlamento holandés incluso aprobó este jueves por unanimidad una resolución en contra de los acuerdos franco-alemanes de Meseberg.

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, ha pedido al grupo de Holanda que "expongan sus ideas, porque este es el principio del debate". Y el titular francés, Bruno Le Maire, ha advertido que entre las opciones a discutir no cabe el inmovilismo. "La zona euro no se puede quedar como está, el 'statu quo' es imposible", ha señalado Le Maire. "Es una zona incompleta, solo monetaria y no económica", ha añadido Le Maire.

Calviño, muy curtida en negociaciones comunitarias tras 12 años como alto cargo de la Comisión Europea, se ha mostrado optimista a pesar del choque inicial entre los socios. "No me ha sorprendido, es el primer día de debate y es normal que haya países que no quieran ir tan deprisa o que planteen dudas". No es su caso. "Este Gobierno de España, como probablemente el anterior, defiende los intereses españoles que coinciden con los europeos", señaló la ministra.

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