Los CDS de Deutsche Bank no son un problema... a corto plazo

Su subida es menos importante de lo que parece, pero subraya un preocupante escepticismo respecto a la estrategia del nuevo CEO

Sede de Deutsche Bank en Fráncfort (Alemania).
Sede de Deutsche Bank en Fráncfort (Alemania).

Como si Christian Sewing no tuviera suficientes problemas, los spreads de los credit default swaps (CDS) de Deutsche Bank se han disparado. Es menos importante de lo que parece, pero subraya un preocupante escepticismo respecto a la estrategia del nuevo CEO.

Los CDS dan protección a los compradores en caso de que una empresa imcumpla con su deuda sénior no garantizada, una fuente básica de financiación para los bancos. El coste de la protección, o spread, influirá en los costes de financiación. Es una mala noticia para Deutsche, cuyos spreads se han más que duplicado desde el comienzo de año hasta alcanzar 167 puntos básicos.

En realidad, la subida tiene consecuencias inmediatas limitadas. Teóricamente podría afectar hasta a 176.000 millones de financiación que Deutsche obtiene de los mercados mayoristas. Pero solo tiene que renovar este año unos 25.000 millones, de los cuales ya ha emitido 11.000 millones. La mayor parte del saldo, entre 7.000 y 9.000 millones, irá por delante de la deuda no garantizada y no se verá afectada por los CDS. Esto deja entre 5.000 y 7.000 millones en obligaciones pendientes de emisión.

El aumento de los spreads también podría asustar a los fondos y otros bancos que negocian con Deutsche. Pero este sostiene que las contrapartes están por encima de los acreedores principales no garantizados según la ley alemana, y que no deberían preocuparse mucho por los cambios a corto plazo en los spreads.

Sin embargo, la subida de los CDS refleja la creciente preocupación por su escasa rentabilidad y por si Sewing tendrá más éxito en su reestructuración que su predecesor, John Cryan. Si tiene problemas, los costes de financiación subirán y las firmas de rating rebajarán la valoración. Con el tiempo, esto perjudicaría a su rentabilidad y le haría perder más cuota de mercado.

El banco aspira a una rentabilidad del 10% sobre el capital tangible para 2021. UBS estima que eso implica 32.000 millones de euros de ingresos, un crecimiento del 4% para los próximos cuatro años. La última vez que Deutsche disfrutó de ese nivel de crecimiento fue entre 2009 y 2012. No es de extrañar que los inversores sigan siendo escépticos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

Normas