Qué ver en Kiev antes o después de la Champions en una visita exprés

La capital ucraniana es tranquila, un tanto fría con el turista y no está acostumbrada a las multitudes

Los precios se han disparado en esta urbe mal comunicada y con pocas plazas hoteleras

Kiev

Tic, tac, tic, tac... El tiempo vuela y en apenas una semana Real Madrid y Liverpool dirimirán en Kiev quién será el rey de Europa en la final de la Champions League. Llegar a la capital ucraniana se ha convertido en una pesadilla para los aficionados de ambos equipos, pero si lo consigue, descubrirá una ciudad tranquila y amable con el visitante, aunque poco acostumbrada a las grandes multidudes.

El nombre de la capital ucraniana corrió como la pólvora en las redes sociales en un juego de palabras tras la agónica clasificación de los blancos frente al Bayern Munich en el Bernabeu. @No hay 2 sin Kiev. O lo que es lo mismo, los seguidores merengues confían en que el Madrid consiga una gesta histórica e inédita: lograr tres veces consecutivas la Orejona –el trofeo de la Liga de Campeones, la antigua Copa de Europa–, en el estadio Olímpico de Kiev tras los dos últimos triunfos seguidos en Milán y Cardiff.

Pero teniendo en cuenta que los reds ya aguaron la fiesta a los blancos en París en 1981 y teniendo en cuenta también que estamos en tierra de osos, no vamos a vender la piel del bicho antes de cazarlo.

La ciudad de las cúpulas doradas es famosa por sus iglesias ortodoxas y sus numerosos bosques y espacios verdes

Mal comunicada, con pocas plazas hoteleras y aerolíneas y hoteles queriendo hacer su agosto en pleno mayo, llegar a Kiev el próximo 26 de mayo se ha convertido en una carrera de obstáculos y un sacacuartos.

Si está dispuesto a quemar la Visa y a desplazarse a Kyev –que así suena en ucraniano–, sepa que la capital ofrece muchos alicientes para matar el tiempo y los nervios antes del partido en el estadio olímpico.

De la A a la Z

Lo primero que tiene que saber es que tendrá un problema añadido –de comunicación– “si no sabe ucraniano o ruso”, nos explica divertido Yuri Pashkó, un ucraniano afincado en Madrid y que acompañará y hará de guía a sus amigos madridistas.

Allí utilizan el alfabeto cirílico y apenas hay carteles en caracteres que pueda reconocer un occidental. Le animamos a aprendérselo en tiempo récord –no es díficil, lo hemos comprobado con ayuda de Pashkó y tiene la ventaja, como el español, que prácticamente se lee como se escribe–. Al menos le servirá para situarse y moverse por Kiev.

Lo mejor en metro, rápido y eficiente, aunque no tan bonito como el de Moscú, “tiene su encanto”. Como curiosidad, la estación de Arsenalna es una de las más profundas del mundo, a 105,5 metros bajo la superficie, y un atractivo turístico en sí misma.

El metro local es uno de los más profundos del mundo y el mejor medio de transporte para moverse de un sitio a otro

No se agobie si no consigue aprenderse el alfabeto. “Los ucranianos son fríos y a veces parecen distantes si se compara con los españoles, pero siempre estarán dispuestos a echarle una mano y ayudarle si se pierde” y los más jóvenes hablan inglés, apunta Pashkó.

El caudaloso río Dniéper, que desemboca en el mar Negro, cruza toda la ciudad, una de las más antiguas e importantes de Europa del Este y deja un reguero de islotes y playas fluviales en su curso.

¿Lo que más sorprenderá al viajero? “Sus espacios verdes y sus cúpulas doradas, bueno, y algún desastre (arquitectónico) de los soviéticos fácilmente reconocible”, cuenta divertido Pashkó aludiendo a la vinculación de su país a la antigua URSS. La ciudad de Chernóbil, a 134 km de distancia de Kiev –unas 2 horas en coche–, tristemente famosa por el accidente nuclear ocurrido en 1986, se ha convertido en un atractivo turístico más.

Kiev destaca por sus numerosos espacios naturales y bosques y sus monumentos religiosos son espectaculares, asegura Pashkó.

La plaza de la Independencia.
La plaza de la Independencia.

De su mano repasamos los lugares de visita obligada. No se puede perder la animada Plaza de la Independencia. Es la más importante de Kiev y lugar de celebraciones y acontecimientos locales. “Siempre está llena de gente paseando o bebiendo cerveza que se puede comprar en los numerosos pasos subterráneos”.

Por cierto, que el sábado 26, el mismo día de la final, “Kiev celebra la fiesta de la cerveza”, avisa nuestro particular cicerone.

Hummm..., fútbol y alcohol, mala combinación. La seguridad de Kiev también ha sido cuestionada y, aunque la policia lleva días ensayando los protocolos de seguridad en torno al estadio para que esté todo a punto y nada falle el día del partido, la mala fama de los ultras británicos y ucranianos les precede.

Uno de los edificios característicos de la época soviética.
Uno de los edificios característicos de la época soviética.

No tan violentos como sus vecinos rusos, los ultras ucranianos, sobre todo, jóvenes entre 18 y 28 años, reconoce Pashkó, “utilizan los días de partido para retarse, pegarse o airear conflictos políticos”. Sonados son los enfrentamientos y la rivalidad entre los aficionados del Dinamo de Kiev –vinculado al Ejército en tiempos de la URSS– y el Sakhtar de Donetsk, conocido como el equipo de los mineros.

Quizás por ello, en Kiev no hay tradición de acudir a “los bares a ver los partidos como pasa en España, aunque los días de fútbol las tiendas venden mucho alcohol, se bebe mucho y es mejor –advierte en tono serio– evitar conflictos o caer en provocaciones” que nos puedan amargar el día.

La calle Khreshatik, la arteria principal de Kiev.
La calle Khreshatik, la arteria principal de Kiev.

Siguiendo con nuestro recorrido y atravesando la plaza de la Independencia está la calle Khreshatik, la más importante de Kiev. En ella destaca su ambiente siempre bullicioso, las tiendas de ropa, restaurantes, puestos de helados y artistas callejeros intentado ganarse unas monedas.

Imprescindible es la visita a Kiev Pechersk Lavra, conocido como el Monasterio de Las Cuevas. Un enorme complejo religioso cuya historia se remonta a más de mil años atrás. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, hoy está habitado por un centenar de monjes cristiano ortodoxos y alberga diversos museos e iglesias.

La zona más visitada son precisamente sus cuevas o catacumbas, donde se refugiaban los monjes huyendo de los ataques de cumanos, mongoles y tártaros, bolcheviques y nazis, según la época. En las cuevas se conservan monjes momificados y los pasadizos y laberintos tienen un ancho de apenas 1,5 m por 2 m de altura, lo cual puede resultar un tanto agobiante.

Junto con el monasterio, la Iglesia de Santa Sofía, también Patrimonio de la Humanidad, es la imagen más icónica de Kiev. Sus diez fantásticas cúpulas ricamente decoradas la convierten en el monumento más bello de la capital. Desde el campanario de 76 m de altura “se divisan las mejores vistas de la ciudad y de la catedral de Mikhailovsky”.

Esta, conocida también como el monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas, alberga un museo y una colección de mosaicos y es, junto con la iglesia de Saint Andrew, de estilo barroco y construida sobre una colina, uno de los templos más famosos.

El monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas.
El monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas.

Desde Saint Andrew baja la sinuosa calle Andriivski Uzviz, famosa por sus bares, restaurantes y tiendas de souvenirs donde turistas y locales deambulan calle arriba, calle abajo.

Al sur de Kiev está el controvertido monumento a la Madre Patria o Rodina-Mat, una enorme estatua de unos 62 metros de altura y 560 toneladas que se yergue sobre la parte alta del museo dedicado a la II Guerra Mundial y un excelente mirador para contemplar la ciudad.

En apenas un fin de semana no nos dará tiempo a hacer mucho más que probar una típica sopa borsch –remolacha y carne–, el tradicional tocino ucraniano (salo) o las populares albóndigas agrias antes de ir a ver el partido.

“Yo no sé si podré ir al estadio, porque no soy socio y aún no tengo entrada –reconoce Pashkó–, pero hay formas (de conseguirlas)”, nos dice despreocupado y con gesto pícaro alude a la mafia rusa. Nos quedamos con las ganas de saberlo y, sobre todo, de contarlo.

El vuelo casi perfecto

La 'BBC' –Bale, Benzema y Cristiano–, el ataque de lujo del Real Madrid.
La 'BBC' –Bale, Benzema y Cristiano–, el ataque de lujo del Real Madrid.

A estas alturas no encontrará vuelos directos Madrid-Kiev por menos de 1.500 euros, en un trayecto que apenas superaba los 200 un mes antes de la final. Una solución puede ser ir Madrid-Kiev vía Estambul (1.036 euros), 4 horas y 15 minutos, con Pegasus Airlines, la low cost de Turkish, saliendo el viernes 25 de mayo y regresando a Madrid el domingo 27. Esta opción le obligaría a hacer una noche en Estambul. Allí encontrará alojamiento por menos de 80 euros.

Alojamiento. Tampoco hay habitaciones en el centro de Kiev, donde los precios habitualmente no superan los 35 euros, un tres estrellas, o los 180, uno de cinco.

De récord. Con esta, el Real Madrid ha disputado cuatro finales en los últimos cinco años, algo inaudito en la competición y, si gana –es favorito en las apuestas–, sumaría 13 Champions –incluidas las Copas de Europa en su antiguo formato–, récord absoluto.

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