Las señales que anuncian el cambio de ciclo económico

Sí, nos acercamos al final de una etapa expansiva; la pregunta es cuándo sucederá

Foto de familia de la Junta de Gobernadores del FMI, el 21 de abril en Washington DC.
Foto de familia de la Junta de Gobernadores del FMI, el 21 de abril en Washington DC.

Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales reunidos en la conferencia de primavera del FMI y Banco Mundial se han felicitado por la marcha de la economía internacional, y han mantenido su previsión de crecimiento del 3,9% para 2018 y 2019. La crisis de la deuda soberana de la eurozona puede acabar formalmente cuando el Eurogrupo certifique el final del rescate de Grecia en junio. Grecia se financia con normalidad en los mercados, vendiendo su bono a diez años al 4,06%, mientras que Portugal paga menos por colocar el suyo (1,67%) que EE UU (2,96%).

Ninguna economía importante está al borde de una crisis provocada por una huida de capitales debida a un insostenible déficit por cuenta corriente, como sucedió con el sudeste asiático en 1997 y bastantes países emergentes en 2014-2015 debido al hundimiento de los precios de los hidrocarburos y materias primas. La Reserva Federal pudo mantener hasta 2018 los tipos a un nivel más bajo de lo habitual para una economía con un paro de solo un 4,1% y un crecimiento cercano al 3% porque la inflación en 2017 tampoco superó el 2,1%. La corrección fuerte de la Bolsa en febrero acaeció a raíz del repunte de la inflación e incrementos salariales en EE UU.

La estabilidad en las plazas bursátiles parece indicar que los inversores aceptan el fin de la era de tipos e inflación reducidos. Pero la complacencia que parecen mostrar muchos organismos internacionales y Gobiernos ignora tendencias muy preocupantes. Nos acercamos al final de un ciclo de expansión. La pregunta es cuándo sucederá y la gravedad de la ralentización. En el frente político, los titulares que pronostican el ocaso de Trump antes de 2020 son muy prematuros. Ignoran que el presidente de EE UU tiene potestad absoluta para despedir a cualquier miembro de la rama ejecutiva y conceder perdones a testigos o personas acusadas o condenadas, siempre y cuando no sea para ocultar una acción ilegal de Trump. El equipo legal del presidente puede apelar la citación a declarar por parte del fiscal especial Mueller hasta el Tribunal Supremo, proceso que puede durar hasta un año. El aparato del Partido Republicano no abandonará al presidente a menos que sufra un duro revés en las legislativas de noviembre.

El paro ha descendido al nivel más bajo en 70 años, y el 40% de la población sigue apoyando al presidente. Trump continuará generando un ambiente de incertidumbre que cree le beneficia. Desgraciadamente, es muy probable que en 2018 más populistas lleguen al poder en economías importantes. El exmiembro del grupo guerrillero M-19 y exalcalde polémico de Bogotá, Gustavo Pietro, encabeza las encuestas para las presidenciales colombianas de mayo. López Obrador aventaja a Ricardo Anaya, candidato del PAN, por más de ocho puntos para las presidenciales de México de julio.

El extremista congresista y exmilitar Jair Bolsonaro, apodado el Trump de los trópicos, puede ser el beneficiario del hastío de la ciudadanía con los políticos tradicionales en las presidenciales brasileñas de octubre. El Movimiento 5 Estrellas, que acabará encabezando el próximo Gobierno italiano, rechaza los objetivos de déficit fijados por la Comisión. El favorito para convertirse en junio en premier de Ontario, la provincia más poblada de Canadá, es Doug Ford, que promete aplicar medidas populistas. Después de ocho rondas, se atisba un principio de acuerdo para mantener el Nafta, que da empleo a 14 millones de estadounidenses.

Pero Canadá y México siguen rechazando que el acuerdo solo tenga una validez de cinco años, la repatriación a los tribunales nacionales de los conflictos planteados por inversores y las reglas de origen para componentes de vehículos que exige Washington. Trump otorgó el 1 de mayo a la UE una prórroga temporal de la exención sobre los aranceles de acero y aluminio. La cooperación transatlántica brilla por su ausencia. Trump no querrá coordinar con la UE la presión sobre Pekín para que abra el sector de servicios y ponga fin a las transferencias forzosas de tecnología y el incumplimiento en materia de propiedad intelectual. La Comisión Europea comparte la agenda de Trump respecto a China, pero no sus métodos. Ya en época de Obama, Washington empezó a vetar inversiones o adquisiciones chinas de empresas de tecnología. Entre Obama y Trump, y por recomendación del Comité sobre Inversiones en EE UU, se ha prohibido la compra de Lattice Semiconductor, Aixtron, Qualcomm y NV Here por capital chino o asiático por motivos de seguridad nacional. Todas ellas son empresas occidentales punteras en el desarrollo de 5G. EE UU ha prohibido a sus empresas hacer negocios con ZTE, y AT&T ha anunciado que no venderá móviles de Huawei. Se avecina una guerra por la supremacía digital entre Occidente y China.

En dicha pugna, serán inevitables regulaciones sobre los cinco gigantes de tecnología: Facebook, Amazon, Google, Apple y Microsoft, que generan aproximadamente un 10% del total de beneficios empresariales en EE UU, pero han adquirido a 329 rivales desde 2013. EE UU debe abordar la regulación y negociación con China desde la confianza que otorgan dichas cifras. La UE, por su parte, debe proseguir con la negociación de acuerdos de libre comercio (con Mercosur, China y Asean) y defender las instituciones internacionales y la integración económica desde la tranquilidad que concede ser el primer socio comercial de 59 países.

Alexandre Muns Rubiol es Profesor de OBS Business School

Normas