Algo falla, el 87% de los jefes no valora el trabajo bien hecho

El 80% de los directivos destacan los errores más que los aciertos

Esto repercute en la autoestima. El 50% de españoles cree no merecer reconocimiento

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La cultura del reconocimiento en España está atrapada en un círculo vicioso. Los españoles son muy rácanos a la hora de reconocer y agradecer lo positivo, tanto a nivel familiar y de amistad como a nivel laboral, en el trabajo. Sin embargo, a todos ellos les sienta bien ser reconocidos. "Agradecemos que alguien nos valore, pero nos cuesta mucho hacerlo con otras personas. Nos movemos en un círculo virtuoso", ha explicado hoy Belén Barreiro, directora de MyWord y expresidenta del CIS, durante la presentación del Índice de Reconocimiento en España, elaborado por Amstel. Y es en el trabajo donde más peso tiene este desajuste. 

Según datos del citado informe, realizado a partir de las respuestas de 1.600 españoles, es el ámbito laboral el peor parado. Así, abundan los jefes que no valoran el trabajo bien hecho de sus empleados, en un 83% de los casos. Además, ocho de cada 10 españoles no se sienten reconocidos en su puesto, siendo las mujeres y la franja de edad de entre 25 y 54 años quienes más se identifican con esta circunstancia. Esto ocurre, en gran medida, porque el cerebro del ser humano está diseñado para valorar mucho más los aspectos negativos que los positivos, ha señalado Miguel Ángel Rizaldos, psicólogo especialista en Psicología Clínica. "Tenemos un sesgo negativo de cinco contra uno. Esto significa que para contrarrestar la valoración de una cosa negativa, necesitamos cinco positivas".

Para contrarrestar algo negativo, necesitamos cinco cosas positivas

Son varios los estudios y análisis que, desde la psicología neuronal, han intentado explicar esta realidad. Por ejemplo, a nivel neurológico, la respuesta del cerebro a los estímulos negativos es más fuerte. "Tardamos 20 veces más en archivar lo bueno que lo malo. Además, nos parece mucho más inteligente decir lo negativo de algo que lo positivo". Los datos del estudio sostienen esta percepción, ya que según el 80% de los encuestados, los errores se destacan mucho más que los aciertos en el ámbito laboral, además de que el 66% de los ejecutivos mantiene una conducta de no reconocimiento total. Y esto repercute, directamente, en el lenguaje, que ilustra esta situación: de las aproximadamente 550 palabras que sirven para describir emociones, un 62% se centran en lo negativo y un 38% en lo positivo.

Tardamos 20 veces más en archivar lo bueno que lo malo

Así, tal y como se extrae del estudio, la política de no reconocimiento se convierte en un auténtico lastre para la productividad y la salud emocional de los profesionales en su entorno de trabajo. La inmensa mayoría de los españoles, en un 96%, se siente animada a hacer las cosas mejor cuando alguien reconoce su esfuerzo, ya sea una persona cercana o alguien del trabajo. Los datos son certeros. Al 90% le alegraría el día que su jefe le felicitase por una tarea bien hecha y el 87% se sentiría reconocido al recibir un correo de un compañero agradeciéndole un favor. La situación, por esta racanería, es muy diferente, y termina socavando las ideas de los propios trabajadores: "Solo la mitad de los españoles creen merecer reconocimiento por su trabajo. Nuestro hábito de reconocimiento es tan bajo que hasta nos resulta difícil reconocer nuestras propias capacidades, nuestro esfuerzo y lo que somos capaces de hacer", ha matizado Lucía López, directora de marketing de Amstel.

Por eso, aunque el cerebro humano esté programado para enfatizar en los aspectos negativos, ha continuado Rizaldos, "las personas podemos modificarlo y alimentar conductas y rutinas positivas. Entre otras razones porque la persona agradecida, aquella que reconoce una buena labor, se siente incluso mejor que el que recibe el reconocimiento", ha enfatizado, no sin recordar que la salud no significa únicamente estar a salvo de las enfermedades o trastornos, sino contar con un bienestar emocional. Revertir esto tendría impacto, también, en la productividad de la compañía. Tal y como ha explicado el experto en lenguaje positivo, Luis Castellanos, "el lenguaje negativo ralentiza las tareas, quita tiempo de respuesta y resta energía".

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