Sabadell prevé ganar 1.450 millones en 2020, un 80% más que en 2017

Por primera vez desde la crisis, la rentabilidad superará el coste de capital

Este año el beneficio será de 850 millones, frente a los 801 millones del pasado ejercicio

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu  y el consejero delegado, Jaime Guardiola
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu y el consejero delegado, Jaime Guardiola

Tras un año de transición, Banco Sabadell ha decidido publicar un nuevo plan estratégico a tres años, 2018 a 2020, en el que por primera vez desde la crisis su rentabilidad sobre recursos propios (ROE) será superior al coste de capital al esperar llegar al 10% en tres años, porcentaje que pasa a ser del 13% si se tienen en cuenta los tangibles de la entidad (el coste de capital es en la actualidad del 9%). El año pasado su ROE fue del 7,3%.

Esta rentabilidad se logra gracias a haber podido eliminar las pérdidas que genera el lastre de sus activos improductivos por primera vez desde que se inicio la crisis tras haber realizado en 2017 unas fuertes provisiones extraordinarias para cubrir estos números rojos.

De esta forma espera cerrar 2020 con un beneficio de unos 1.450 millones de euros, frente a los 801 millones que ganó el ejercicio que acaba de finalizar. Este año prevé cerrar con un resultado de 850 millones, según explicó Oliu a los inversores. El crecimiento del resultado quedará reflejado en la remuneración al accionista, ya que mantendrá la misma política de dividendo al destinar un 50% del beneficio a dividendos (pay-out), con un aumento anual similar al aumento de las ganancias, según explicó el presidente del banco, Josep Oliu, a más de un centenar de analistas e inversores en Londres, con motivo de la presentación del nuevo plan estratégico.

Los activos improductivos, casi todos inmuebles adjudicados, se reducirán de forma orgánica a un ritmo anual de 2.000 millones de euros, con lo que espera cerrar 2020 con un 40% menos, y solo si hay oportunidad y logra llegar a un acuerdo con el Fondo de Garantía de Depósitos (organismo que se hace responsable de una gran parte de las pérdidas del ladrillo de la CAM, adquirida en 2012 por Sabadell) estaría dispuesto a vender en bloque toda o casi toda la cartera de inmuebles como ha hecho Santander o BBVA.

La morosidad así descenderá a un 3% para el grupo, frente al 5,14% de 2017, y al 3,5% en España.

Este plan no ha establecido ningún programa de compras corporativas ni en España, Reino Unido o México, aunque espera crecer su balance un 5% anual sin operaciones corporativas ni ampliaciones de capital. Pese a no tener bajo el radar crecer con compras no renuncia a colocarse como cuarto banco en España y sexto en Reino Unido, lo que supondría escalar una posición en ambos países, aunque el banquero lo considera complicado, pero también define el nuevo plan como  "lo suficientemente agresivo" para mejorar la rentabilidad y crecer en tamaño. 

Los ingresos puramente bancarios espera que aumenten un 5% hasta 2020, al tiempo que el negocio lo haría más del 4%, con avances de préstamos y depósitos próximos al 4% y del 8% en fondos fuera de balance.

El grupo tampoco pretende recudir oficinas en España, tras la clausura de unas 250 sucursales en España en 2017, ni plantear ningún ERE. El recorte de costes por parte de la plantilla vendrá de la mano de las prejubilaciones habituales y por la rotación de empleados. Su objetivo es llegar a un ratio de eficiencia del 47%, frente a más del 50% de pasado año. 

También espera mejorar en más de un punto porcentual su cuota de mercado en pymes en España y situarla en el 12,5%, frente al 11,4% actual gracias a la buena situación económica del país. El banco aspira a crecer también en pymes en Reino Unido, que calcula que aportará un 20% del beneficio en 2020, mientras que en México aboga por aumentar la relación con clientes y desarrollar nuevos productos para su banca de negocio y de particulares online. En México, de hecho, el banco paga un interés del 4% por las cuentas corrientes de los clientes en su banca digital, estrategia que al parece no aplica otra entidad (así es como empezó ING a crecer en España, pese a las críticas de todos sus competidores).

Uno de sus retos es la tecnología, como la de prácticamente todo el sector. En banco, tras batir récord de inversión el pasado año en este capítulo, espera invertir anualmente hasta 2020 unos 230 millones de euros.

La confianza del banco en el crecimiento de España, e incluso de Reino Unido han sido los motores que han aplicado para diseñar su nuevo plan estratégico. El banco prevé que la economía crezca por encima de la media europea durante estos tres años (a un ritmo cercano al 2,5% en 2018 y 2019, y superior al 2% en 2020), y el paro siga cayendo, hasta el 13% a finales del periodo. 

La situación en Cataluña no les preocupa siempre que se siga dentro de la normalidad institucional, mientras que en Reino Unido vaticinan un brexit suave con un periodo transitorio que no frene especialmente la economía.

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