Las ocho medidas de la CNMV y otros supervisores para evitar OPV ‘tóxicas’

Los analistas de los colocadores sufren presiones

El vigilante global de los mercados, Iosco, quiere que la información clave sea pública

Las ocho medidas de la CNMV y otros supervisores para evitar OPV ‘tóxicas’

El organismo que agrupa a más de 115 comisiones de valores de todo el mundo, Iosco, constata que los procesos de salida a Bolsa no son lo limpios que deberían.

Un documento en cuya elaboración han participado la CNMV y otros 35 supervisores resalta que existen "conflictos de interés y presiones" en y sobre los analistas de los potenciales bancos colocadores.

El informe afirma que los análisis potencialmente intoxicados son claves para la formación de los precios en una salida a Bolsa y que existen conflictos de interés en la asignación de acciones en la oferta (asset allocation, en la jerga). Iosco lanza una propuesta, a consulta hasta el próximo 4 de abril, con ocho medidas para mejorar los estrenos en el mercado.

Una es prohibir las promesas de una cobertura positiva por parte del departamento de análisis del potencial banco colocador. Los analistas no deben participar en reuniones entre el oferente y los responsables de banca de inversión. Otra es evitar que, una vez que el banco ha sido contratado, se presione al experto que elabora los análisis. Por ejemplo, sería improcedente que un asesor de la oferta (de un tercer banco de inversión) corrija los informes del departamento de análisis de una entidad colocadora.

El organismo español prepara una guía

  • Preguntas y respuestas. La CNMV anunció en su plan de actividades para 2018 que publicará un documento con los criterios que deben seguirse en las salidas a Bolsa. 
  • Transparencia. El objetivo es que los procesos sean claros, para lo que es necesario dar la mayor difusión de los criterios que han ido consolidándose en años.

La tercera medida tiene que ver con el eventual asesoramiento del área de análisis a otros departamentos del colocador. No sería adecuado que participara en la organización de encuentros con inversores. El siguiente precepto es que las empresas que van a debutar aporten la mayor cantidad de información de forma pública, no solo para los contratados.

El regulador busca también dar luz sobre los procesos de asignación de acciones y de formación de precio en un proceso de salida a Bolsa de una compañía. En cuanto al primero, la IOSCO reclama que los bancos de inversión aclaren del modo en el que realizan esas asignaciones de acciones y permitan que la empresa tenga la posibilidad de expresar sus preferencias. Para demostrar que se cumple esta metodología, esta institución reclama que se inste a que los bancos colocadores graben las discusiones sobre estos asuntos. Entre ellos pide que tengan pruebas de la política de asignación de acciones, las discusiones iniciales con el emisor y las preferencias de este, las órdenes recibidas de los inversores y detalles de la asignación final.

En cuanto a la asignación de un precio, el regulador establece que el banco debe asegurarse que el precio de las acciones no responde solo al interés propio o de los inversores. Y para le anima a tener en cuenta la opinión de la compañía que salga a Bolsa.

El último punto de la carta del IOSCO se centra en las operaciones realizadas por empleados de la compañía que tengan información privilegiada sobre el proceso. Reclamará información detallada sobre las operaciones de estos trabajadores o la información a la que estos tienen acceso.

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