Un bebé probeta, tres Papas y los Bee Gees: 1978 no fue solo el año de la Constitución

La realidad cotidiana nos obligaba a ver solo dos canales de televisión, y la mayor parte de nosotros lo hacíamos en blanco y negro

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Qué recuerda de lo que vivió hace 10 años? ¿Cuánto ha olvidado? ¿Cuántos detalles y momentos vitales que por aquel entonces aseguró con la muletilla, “no se me olvidará en la vida”, ya no están registrados en los recovecos de su cerebro? Si reconoce que, sin duda, podrían ser muchos, piense ahora cuantos detalles de su vida cotidiana de por aquel entonces ha olvidado de 1978, el año en el que el tres de marzo, Cinco Días vió la luz.

¿Qué condicionaba entonces nuestra vida diaria? ¿Qué nos gustaba? ¿Qué estaba de moda? ¿Qué veíamos en la televisión?.

Si nos preguntamos por ese año, enseguida nos viene a la cabeza que fue el año en el que aprobamos en referéndum la Constitución, el ordenamiento legal central y básico de nuestra democracia. Seguramente muchos recordaran que tras suceder a Pablo VI, fue el 28 de septiembre de ese año el día en el que Juan Pablo I falleció mientras dormía. Fue elegido para suceder el polaco Carol Wojtila; Juan Pablo II, un pontífice que tanto intervino después en la política europea.

Y muchos, aunque no todos, recordarán que poco antes, en julio, la ciencia nos demostró que era posible gestar fuera del útero materno a la niña que luego se convirtió en la primera bebé probeta; la británica Louise Joy Brown nació el 25 de ese mes.

La vida era noticia y, desgraciadamente, la muerte también. El 11 de julio un camión cisterna cargado con 43.000 metros cúbicos de propileno se sale de la carretera y causa una tragedia épica. Una bola de fuego arrasó el camping de los Alfaques en la localidad tarraconense de Alcanar y segó la vida de 215 personas a media tarde.

El despegue del terror

La necesidad de salir adelante de la mayor parte de los 41 millones de españoles censados en 1978, en un entorno económico y político muy complicado, se angustiaba e indignaba prácticamente a diario con el azote del terrorismo, de uno y otro signo, pero principalmente de ETA. Las crónicas de los periódicos de entonces dan cuenta de que 1978 fue un antes y un después, fue el año del despegue. Se contabilizaron 88 asesinados, preludio de lo que vendría en 1979, cuando murieron 131 personas.
Hubo tiempo incluso para preparar un golpe de estado. Tejero e Ynestrillas idearon en una cafetería de Madrid la operación Galaxia para destituir a Suarez y secuestrar al Gobierno en la mismísima Moncloa
En términos estrictamente políticos, hasta la aprobación en Cortes de la Constitución, el año estuvo fuertemente marcado por las negociaciones que los padres del texto magno llevaron a cabo hasta su redacción definitiva.
Y ese año se comenzaron a gestar los primeros embriones de lo que hoy es el estado de las Autonomías. Ese año las distintas comunidades iniciaron la puesta en marcha de las preautonomías, una organización primaria para que los territorios históricos accedieran al autogobierno una vez aprobada la Constitución.

Lejos de los grandes eventos y  los enormes titulares que esos sí, son difíciles de borrar. La realidad cotidiana nos obligaba a ver solo dos canales de televisión, y la mayor parte de nosotros lo hacíamos en blanco y negro. La estadística daba cuenta de que solo había un millón de televisores en color merced a que la empresa alemana Telefunken inundaba los dos canales de spots, protagonizados por guerreros masai saltando y cantando asegurando que la vida es en color.

España se había clasificado para disputar el Mundial de Fútbol de Argentina. El equipo nacional no pasó de la primera fase. tras jugar con Austria, Brasil y Suecia. Seguro que los aficionados al fútbol recordarán qué en el partido contra Brasil se produjo el fallo de Cardeñosa. Un fallo que tanto nos hizo gritarle a la tele y que tantas veces se ha recreado como forma de comprobar que lo imposible muchas veces es posible.

El Real Madrid ganó la Liga ese año, seguido del Barcelona y el Bilbao. Y la Copa de Europa de Fútbol, el antecedente de la actual Champions, se la quedó el Liverpool, tras derrotar en Wembley al Brujas holandés.

Y sin duda fue el año en el que los españoles empezamos a acostumbrarnos, si se quiere de una forma germinal todavía, a ver series. Cada semana los sábados por la noche nos congregábamos de forma masiva ante la televisión para ver las intrigas políticas y asesinatos de la Roma antigua que recreaba Yo Claudio. Un fenómeno de audiencia que incluso hoy levantaría las envidias de los productores de Juego de Tronos.

Y siguiendo en el terreno del ocio. Los adultos por aquel entonces hicieron mucha cola en las taquillas de los cines para ver el estreno en España de dos referentes del cine erótico Emmanuelle y El Ultimo Tango en París. El destape se destapó definitivamente y en julio de ese año se toma la que es quizás una de las fotos más representativas de la llegada de la libertad sexual a España, La actriz Susana Estrada mostrando uno de sus senos al por aquel entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. También empezamos a envidiar a Travolta como protagonista de Fiebre del Sábado Noche y cantámos sin parar el número uno de aquel año en las radios musicales; Stayin’Alive de los Bee Gees.

El coche del año fue el Chrysler 150. Su precio era de 381.600 pesetas. La segunda posición fue para la segunda generación del Seat 127, y el tercer puesto para el Seat 128.

Fue el año en el que el Ayuntamiento de Madrid se desmarcó con una polémica subida enorme del transporte público. Se atrevió a encarecerlo un 22%. Ese año viajar en Metro costaba 8 pesetas y tomar un autobús de la EMT 12 pesetas. Y los españoles empezábamos a entrar con timidez en una nueva formula comercial que comenzaba a despegar con fuerza y dejábamos de un lado las tiendas de la esquina. Aprendimos a decir hipermercado.

Y los precios de referencia eran de este orden: Podias comprar un piso de 90 metros cuadrados, en el por aquel entonces extrarradio, por entre 400.000 y 600.000 pesetas. Un litro de gasolina costaba 24 pesetas y un periódico 8, si bien Cinco Dias se lanzó al precio de 18 pesetas. El salario mínimo interprofesional era de 18.000 pesetas.

En el terreno económico casi todo eran malas noticias. Fue el año en el que se empezaron a materializarse los Pactos de La Moncloa. Un consenso entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria que perseguía reequilibrar los productos desequilibrios que hundían la economía española.

Derivado de este consenso, la subida del salario mínimo interprofesional se limitó al 7,7% al objeto de intentar domar a una inflación galopante del 20%.

Además, la crisis bancaria comenzaba a hacerse corpórea y el ejecutivo tuvo que tomar cartas en el asunto ante el hecho de que 51 de los 108 bancos existentes se habían declarado en quiebra.

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