Esplendor en los pueblos de mármol alentejanos

Estremoz, Vila Viçosa y Borba, tres ciudades del oro blanco luso en un radio de 30 km

Aquí residió la familia Braganza, la última monarquía reinante

Castillo de Vila Viçosa
Castillo de Vila Viçosa. Cinco Días
Alentejo (Portugal)

Recubre fachadas de palacios, adorna puertas monumentales e iglesias, también quicios y ventanas de las casas más modestas, incluso aceras y bordillos y, por supuesto, fuentes y bancos. El mármol es el gran protagonista de Vila Viçosa, Estremoz y Borba, las esplendorosas ciudades de mármol situadas en el Alentejo portugués.

Las tres están rodeadas de inagotables canteras de gran calidad que les ha aportado riqueza y ha permitido que durante siglos este material noble haya sido el más utilizado en sus edificaciones. De hecho, los romanos ya acarreaban el mármol alentejano para embellecer Augusta Emérita, la actual Mérida, situada a unos 100 kilómetros.

Y hoy el Alentejo, la comarca más extensa de Portugal –ocupa un tercio del país, pero solo el 7% de su población vive aquí– pero también la más desconocida, es el segundo mayor exportador de mármol blanco del mundo, rival directo del italiano de Carrara.

Vila Viçosa, la pequeña y cuidada villa alentejana, fue residencia de la familia Braganza, la dinastía reinante en Portugal desde 1640 hasta 1910, año en que fue abolida la monarquía. Su impronta permanece en el imponente Palacio Ducal cuya construcción se inició en 1501 por decisión del cuarto duque de Braganza.

Vila Viçosa
El palacio ducal de Vila Viçosa. Cinco Días

A lo largo de los siglos XVI y XVII se llevaron a cabo varias remodelaciones que configuraron la apariencia y dimensiones actuales del palacio real: una fachada de mármol de 110 metros, de notable inspiración clásica, que preside una sorprendente explanada donde lucen la estatua ecuestre de João IV, la iglesia de los Agustinos, que cumplió la función de panteón real y es donde están enterradas las duquesas de la última casa reinante portuguesa, y la Pousada de Vila Viçosa dom João IV que, aunque no nos alojemos en ella, merece la pena visitar.

También tiene interés el castillo, una fortaleza del siglo XII que fue residencia de la familia Braganza antes de la construcción del Palacio Ducal. La población de Vila Viçosa está articulada en torno a la residencia real y todavía se conservan calles con palacetes en los que vivían los miembros de la corte.

En el Alentejo se come
abundante comida casera acompañada de buenos vinos

Blanca y noble, dominada por el castillo y rodeada de murallas medievales y por la antigua ciudadela del siglo XIII, Estremoz es la más grande de las tres ciudades blancas. En esta villa, rebosante de historia, también abundan los lugares de interés.

Dividida en dos zonas, la parte baja, la más moderna, data del siglo XVII, cuando se amplió la ciudad medieval y se construyó la enorme plaza del Rossio, rodeada de museos, conventos, iglesias, numerosos alojamientos y restaurantes. En la parte alta, la medieval, se encuentra el castillo, convertido en la histórica Pousada Rainha Santa Isabel (equivalente a nuestros paradores), y una robusta torre del homenaje, totalmente edificada con bloques de mármol, con tres balcones monumentales en el tercer piso.

Al lado se yergue la iglesia de Santa María y la capilla de Santa Isabel. En este lugar disfrutaremos de las mejores vistas de Estremoz y de los campos alentejanos.

Estremoz
Panorámica de Estremoz. Cinco Días

Estremoz es conocida por la explotación del mármol blanco pero también por las arcillas rojas de la región. La calle de los Alfareros, con escalones de mármol y adornada con geranios, invita a llevarse alguna pieza de recuerdo.

Los vinos alentejanos van ganando fama y Borba, la hermana pequeña del trío de las villas de mármol, es conocida por sus magníficos caldos. Esta plácida localidad, que brilla con una peculiar luz rosada, resulta muy tranquila y acogedora y, naturalmente, se encuentra rodeada por canteras de oro blanco que se pueden visitar.

Guía

Hotel Marmoris
El hotel Marmoris. Cinco Días

Alojamiento. El hotel Marmoris, en Vila Viçosa, con todos sus espacios decorados con mármoles (algunos procedentes del subsuelo del hotel y otros transportados en una gran pieza y tallados allí mismo), organiza visitas a las canteras para sus huéspedes.

Gastronomía. En el Alentejo se come bien, comida casera, grandes cantidades y más barato que en España. Es recomendable Adega do Isaias, en Estremoz (Rua do Almeida 21).

Cepas. La ruta de los vinos cuenta con varias bodegas que se encuentran por esta zona, entre ellas la Adega Cooperativa de Borba, en la Rua Gago Coutinho Sacadura Cabralguido.

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