Merkel se pega a Macron para intentar salvar su cuarto mandato

La canciller intensifica los lazos con el presidente francés y abraza su agenda más europeísta

El alineamiento con París puede despejar las dudas de los socialistas alemanes sobre la Gran Coalición

El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda este viernes a la canciller en funciones, Angela Merkel, a las puertas del Elíseo (Getty Images).
El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda este viernes a la canciller en funciones, Angela Merkel, a las puertas del Elíseo (Getty Images).

Concierto en la Filarmónica de París y cena en el Elíseo (este viernes), Declaración común sobre el 55 aniversario del Tratado bilateral (el lunes), cita en Davos (el miércoles)... La agenda de Angela Merkel gira estos días en torno al presidente francés, Emmanuel Macron, una alianza con el líder más popular de Europa que podría ayudar a salvar el cuarto mandato de la canciller alemana.

Merkel se ha pegado a Macron en un momento en que precisa del carisma propio y ajeno para sacar adelante un gobierno de coalición con los socialistas (SPD) de Martin Schulz. "Espero que el congreso del SPD dé luz verde a la apertura de negociaciones para una coalición", ha señalado Merkel a su llegada este viernes al Palacio del Elíseo. "Soy optimista", añadió, antes de reunirse con Macron.

Merkel y Schulz lograron el 12 de enero un principio de acuerdo para formar un ejecutivo, pero la última palabra la tienen los afiliados del SPD. La primera prueba de fuego llega este domingo (21 de enero), con una votación en Bonn en la que unos 600 delegados del SPD se pronunciarán sobre la apertura de negociaciones con los conservadores de Merkel (CDU) y sus aliados bávaros (CSU):

La cúpula del SPD se ha movilizado para convencer a las bases de que la Gran Coalición es inevitable, a pesar de que en la pasada legislatura terminó en una debacle electoral sin precedentes.

Schulz se ha dirigido personalmente por correo electrónico a los miembros de su partido para resaltar “el enorme significado” que el acuerdo con Merkel tendrá “para el futuro de Alemania, de toda Europa y del SPD”, según el texto citado por la agencia DPA.

El futuro de Europa ocupa un lugar preeminente ene l principio de acuerdo suscrito por la canciller en funciones y el líder socialista. Schulz ha logrado imponer un giro europeísta que aspira a romper el inmovilismo político y el declive económico que ha sufrido la Unión Europea durante la década pérdida (2007-2017) bajo el liderazgo de Merkel y de su ya ex ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

Macron se apresuró la semana pasada a dar la bienvenida al principio de acuerdo en Alemania, interpretado en Berlín y París como una señal positiva hacia la refundación de la UE que plantea el presidente francés.

Merkel no ha tenido más remedio que abrazar el europeísmo de Schulz tras el fracaso de sus negociaciones para formar una coalición con Liberales (FPD) y Verdes. La nueva agenda permite a la canciller alemana, además, acercarse al presidente francés, cuya estrella emergente solo puede atraerle apoyos entre las filas más euroentusiastas del SPD.

"Si no hay acuerdo, no es ninguna catástrofe", asegura Schäuble

 

A 48 horas de la votación de los socialistas en Bonn, Merkel reservó toda la tarde del viernes (19 de enero) para una cena de trabajo con Macron en París y para acompañar al presidente francés a un concierto de piano de Daniel Barenboim con obras de Claude Debussy.

La presión de los dirigentes del SPD y el baño de macronismo de Merkel podrían contrarrestar la campaña de las juventudes socialistas, que encabezan la resistencia a repetir, por tercera vez, una Grosse Koalition (GroKo) con la canciller (2005-2009 y 2013-2017).

Si los partidarios de la GroKo se imponen, Merkel y Schulz esperan cerrar un acuerdo definitivo de Gobierno en primavera. Acuerdo que se enfrentará a una segunda prueba de fuego porque deberá ser ratificado en referéndum por los militantes del SPD.

Hasta entonces, es probable que Merkel mantenga su agenda en paralelo a la de Macron, para disgusto de los elementos más eurorreticentes de su partido. Schäuble, cuya cartera de Finanzas podría ir a parar al SPD, no parece entusiasmado con la nueva estrategia. “Si hay acuerdo, bien. Si no, no es ninguna catástrofe”, ha asegurado este viernes.

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