Amancio Ortega
Amancio Ortega, en una imagen de archivo.

¿Qué puede comprar Amancio Ortega con 1.250 millones de dividendo?

Esta remuneración se transforma casi por completo en inversiones en ladrillo

Pontegadea apuesta por edificios cada vez mayores y más emblemáticos

El ladrillo le gusta a Amancio Ortega. Quien le conoce asegura que tiene muy buen ojo para elegir los mejores inmuebles donde invertir –y los emplazamientos más rentables para las tiendas de las marcas de Inditex– y en lo que a la inversiones de su family office se refiere, aprueba personalmente qué edificios comprar.

El fundador y principal accionista de Inditex se encuentra cada año con un dividendo creciente que a través de Pontegadea Inversiones, su family office, transforma fundamentalmente en compras de edificios por todo el mundo. Este año el dividendo de la firma textil, con cargo al ejercicio de 2016, le ha aportado una ganancia de 1.256 millones de euros, de los que 628 millones los cobró el pasado jueves.

Ese flujo creciente de dividendo le pone en un curioso aprieto: ¿en qué invertir semejante cantidad de capital que le otorgue una rentabilidad atractiva? Las últimas adquisiciones de Pontegadea Inmobiliaria, la filial que invierte en ladrillo, dan una pista de hacia dónde se encamina esa estrategia. Las compras han ido cambiando en los últimos años hacia operaciones de tamaño mucho mayor: edificios más grandes, más prestigiosos, de calidad prime, en las zonas más deseadas de las grandes urbes y que aporten unas rentas elevadas.

Los 1.256 millones de dividendo otorgarían a Ortega hipotéticamente la capacidad de participar en las mayores operaciones inmobiliarias de un solo activo que se han cerrado últimamente en Europa. Por ejemplo, hubiese tenido capacidad para comprar por 1.100 millones el complejo de oficinas, tiendas y ocio Sony Centre en Berlín, adquirido en octubre por Oxford Properties, filial inmobiliaria de un fondo de pensiones canadiense.

También se podría haber acercado a la adquisición del rascacielos londinense bautizado popularmente como el Rallador de queso, adquirido en marzo por 1.300 millones por el fondo CC Land, de Hong Kong. Eso supondría que Ortega compitiera con los grandes fondos internacionales en los más costosos activos. Pero a diferencia del capital internacional –que suele financiar hasta el 50% de las operaciones– Pontegadea compra los inmuebles solo con recursos propios, sin utilizar deuda.

En esa franja también se cerró otra de las mayores operaciones inmobiliarias de la historia de Londres, cuando el productor chino de salsa de ostras Lee Kum Kee pagó 1.460 millones en octubre por el rascacielos conocido como Walkie Talkie. Aunque desde luego queda muy lejos de la mayor operación de la historia por un solo activo, cerrada el pasado jueves. El grupo chino CHMT Peaceful Development Asia Property Limited se hizo con una torre de oficinas de 346 metros de altura en Hong Kong por 4.420 millones. La mayor operación conocida –porque Pontegadea no informa sobre sus transacciones– fue la compra el pasado año de un inmueble de oficinas y tiendas en Oxford Street, donde se encuentra un establecimiento de Primark. Pagó 550 millones.

Su última transacción conocida fue realizada en septiembre, cuando el family office compró un edificio de uso mixto en el corazón de San Francisco. El monto llegó a 400 millones, una de las mayores cantidades pagadas por Ortega. Otra de sus grandes compras, y más emblemáticas, fue la de Torre Cepsa (diseñada por Norman Foster), el pasado año, por 490 millones. Se trata de una de las conocidas como Cuatro Torres al norte del paseo de la Castellana de Madrid. Otro de esos rascacielos, Torrespacio, fue vendida unos meses antes por 558 millones al grupo bodeguero filipino Emperador.

Torre Cepsa de madrid, a la izquierda, propiedad de Pontegadea.
Torre Cepsa de madrid, a la izquierda, propiedad de Pontegadea.

Esta evolución hacia operaciones mayores está directamente relacionada con la retribución al accionista creciente que recibe uno de los hombres más ricos del mundo. En 2002, un año después de que Inditex debutara en Bolsa, el dividendo total que repartió la compañía fue de 68 millones. En virtud del 60% del capital que Ortega controla del grupo textil, en 2010 ese flujo ya era de 590 millones. Y a partir de ahí no ha dejado de crecer. En 2011 la remuneración llegó a 665 millones. Un año después subía a 815 millones. En 2014 alcanzó los 895 millones; en 2014 otros 960 millones, y en 2015 cobró 1.100 millones.

Pontegadea Inversiones recibió 930 millones el pasado año proveniente del dividendo y controla ya inversiones por 8.520 millones. La mayor parte se trata de edificios, ya que la filial inmobiliaria cuenta con activos por un valor conjunto de 6.719 millones, según las cuentas del pasado año presentadas al registro. Eso supone 660 millones más que el ejercicio anterior. En todo ese enorme patrimonio no se incluyen las tiendas de Inditex, que en una pequeña parte son del grupo, algunas sí son de Ortega pero la gran parte están alquiladas a terceros.

El tipo de activos que Ortega adquiere son principalmente edificios de oficinas con locales comerciales en las calles más caras del planeta. No entra en otro tipo de inmuebles como centros comerciales y ocasionalmente ha adquirido algún hotel. Ese fue el caso de un establecimiento operado por Iberostar en Park Avenue de Nueva York, por el que pagó cerca de 60 millones.

Esa tipología dejaría fuera potenciales grandes movimientos en España, como la cartera de oficinas que vende Hispania por más de 500 millones, ya que no todos son activos prime. También excluiría, por ejemplo, los centros comerciales que se han vendido en los últimos meses por precios récord, como el caso de Madrid Xanadú (520 millones) y Diagonal Mar en Barcelona (495 millones).

El perímetro de Pontegadea

Amancio Ortega es el presidente de Pontegadea y su esposa Flora Pérez, vicepresidenta primera. Como vicepresidente segundo confía en el directivo José Arnau. En la filial inmobiliaria, Roberto Cibeira ejerce como consejero delegado.

Ortega dispone de una fortuna de 70.000 millones, según Forbes, gracias al 59% que controla de Inditex a través de las sociedades Pontegadea Inversiones y Partler.

De los 6.700 millones en inmuebles, Reino Unido (y en concreto Londres) ha tenido un especial peso en su cartera, con un valor de más de 2.000 millones. Allí compró su inmueble más valioso, en Oxford Street junto Tottenham Court Road, por 550 millones.

En la capital británica atesora otros grandes activos como Lumina House (190 millones) en Mayfair. También la antigua sede de la minera Rio Tinto, en la exclusiva St James Square (366 millones). Posee Devonshire House (400 millones), un gigantesco edificio comercial y de oficinas en Picadilly, frente al Hotel Ritz.

Pontegadea Inmobiliaria es la matriz de otros vehículos en diversos países del mundo, como Reino Unido, Francia, Luxemburgo, Canadá, México o EE UU. Es dueña de grandes propiedades en ciudades como Nueva York, Seúl, Miami o Barcelona.

Uno de sus edificios más emblemáticos en su cartera es Torre Picasso en la Castellana, adquirida a FCC por 400 millones.

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