Europa cierra filas con Rajoy y da la espalda a la rebelión de la Generalitat

Tusk: "Le pido que respete el orden constitucional y no anuncie una decisión que haría imposible el diálogo”

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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. AFP

La Unión Europea y las grandes capitales del continente han cerrado filas este martes con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y han dado el portazo definitivo al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

La advertencia final al gobierno catalán llegó desde el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien conminó a Puigdemont a renunciar a la declaración unilateral de independencia.

“Le pido que respete el orden constitucional y no anuncie una decisión que haría imposible el diálogo”, señaló Tusk, en alusión explícita a Puigdemont, durante una intervención ante el Comité de las Regiones en Bruselas.

Las tajantes palabras del presidente del Consejo Europeo resumen la posición de los principales Gobiernos europeos, que con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ya habían dado la espalda al proceso puesto en marcha por la Generalitat catalana.

Macron incluso cerró este martes la vía a cualquier tipo de mediación en el conflicto, como reclaman desde el pasado 1 de octubre los grupos independentistas. “Yo no soy mediador, ese no es mi papel y tampoco el de Europa”, señaló el presidente francés durante una visita oficial en Alemania.

La UE confirma así su completo rechazo a las intenciones de Puigdemont de declarar la independencia invocando el resultado de la votación del pasado 1 de octubre, a pesar de que ningún gobierno europeo ha reconocido la validez del frustrado referéndum.

Tras la jornada del 1-O, el Govern catalán interpretó como un éxito la inquietud expresada por Europa por las cargas policiales. Pero fue una victoria tan pírrica como efímera porque la deriva ilegal de Puigdemont ha borrado del mapa europeo cualquier atisbo de comprensión hacia el procés de independencia en su versión actual.

La dureza de la posición europea se visualizó la semana pasada en el Parlamento Europeo, donde el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, llegó a calificar como “populismo nacionalista” el movimiento político liderado por Puigdemont.

El endurecimiento ha continuado a medida a que se acercaba la sesión del Parlament para anunciar las consecuencias políticas del 1-O, un pleno en el que se esperaba la declaración unilateral de independencia.

En las horas previas a la anunciada comparecencia parlamentaria de Puigdemont, se sucedía un torrente de llamadas desde todos los rincones de Europa y desde las más diversas posiciones políticas para que Puigdemont renunciase a la declaración de independencia. Incluso gobiernos potencialmente aliados, como el de la región británica de Escocia, pidieron a la Generalitat que” respete la legalidad”. Y grupos políticos que han secundado el llamado “derecho a decidir”, como los Verdes europeos, instaban ayer a Puigdemont a que no declare la independencia unilateral.

El propio Tusk ha recordado en el comité de las regiones que tras las cargas policiales del uno de octubre él se dirigió al presidente del Gobierno Mariano Rajoy para pedirle que “encontrase una solución al problema sin recurrir a la violencia” pero Tusk se dirigió este martes aun con mayor urgencia a Puigdemont.

La Generalitat de Cataluña ha perdido este martes también toda esperanza de encontrar comprensión en Europa hacia su deriva ilegal. El delegado de la Generalitat en Bruselas, Amadeu Altafaj ha arremetido contra la UE durante su intervención en el comité de las regiones. Altafaj ha asegurado que la UE es un coto privado en decadencia de los estados miembros. Y les ha acusado “de dar carta blanca al PP para organizar una respuesta represiva” contra la autonomía de Cataluña.

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