Los avalistas de las pymes ganan visibilidad dando el salto digital

Las sociedades de garantía lanzan una plataforma online para facilitar financiación a las pymes y ultiman un fondo de inversión para reducir la dependencia del sector bancario

Cesgar
De pie, el director general de Avalam, Luis Martínez Salas; el de Suraval, José María Vera; y el de Extraval, David Romero. Sentados, el presidente de Cesgar e Iberaval, José Rolando Álvarez, y María Isabel Martínez, socia consultora de ABAY Analistas Económicos.

Más del 50% de pymes del país tienen problemas de acceso al crédito”, subraya José Rolando Álvarez, presidente de la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar) y de una de ellas, Iberaval, reivindicando que estas firmas ayudan a abrir algo más el grifo crediticio para las pequeñas compañías ejerciendo como avalistas suyos ante la banca.

“Un problema que tenemos es que la pyme no nos conoce”, se lamenta Rolando durante un desayuno informativo de CincoDías, en el que participan también los responsables de varias de las principales sociedades de garantía españolas y la representante de una consultora especializada en la materia, y en el que todos los intervinientes comparten este diagnóstico.

La otra gran traba que coinciden en señalar es que la actual regulación financiera penaliza que la banca financie a las pymes. Ante este doble reto, la confederación nacional de sociedades de garantía recíproca anuncia que ultima un fondo de inversión con el que apoyar a las pymes sin depender del sector financiero tradicional y una página web para dotarse de un altavoz digital acorde a los nuevos tiempos.

La página, www.conavalsi.com, ofrece información sobre las sociedades de garantía y permite redirigir a los interesados a la firma regional que le corresponde para que soliciten en ella un aval. La plataforma digital única viene a complementar la estrategia nacional que la confederación viene potenciando en los últimos años, con la firma de convenios estatales de colaboración con las principales entidades financieras del país para a fin de superar un sistema marcadamente autonómico.

Los representantes del sector reconocen que durante mucho tiempo tuvieron “una posición gris”, que se situaban detrás de las entidades financieras, especialmente por el modelo de cajas de ahorro regionales a la sombra de las cuáles fueron acomodándose las distintas sociedades de garantía de cada comunidad.

El fin de este tipo de entidades y, sobre todo, el cierre masivo de oficinas bancarias, ha dejado sin esta cobertura a las sociedades de garantía. “La banca cada vez nos prescribe menos”, se quejan los representantes del sector, relatando que pese a todo la dependencia sigue siendo enorme pues el 60% o 70% de las operaciones que avalan les llegan desde las entidades financieras, y solo el resto se genera en las oficinas de las sociedades de garantía. “Ese es uno de los retos y la digitalización nos va ayudar” a recuperar la cercanía perdida, augura Rolando.

“Tenemos que avanzar en la creación de productos conjuntos, aprovechar el conocimiento, ofrecer paquetes, que los plazos de respuesta sean más ágiles y que la interacción” se logre también por canales virtuales, defiende Rolando marcando las líneas maestras del plan estratégico de la confederación.

“Queremos pasar al mundo digital”, prosigue relatando. “Queremos que las pymes se dirijan directamente a nosotros. A menos de una hora de su casa hay una SGR en toda España. Desde Ferrol a Almería. Si conocieran nuestras existencia en vez de ir a la caja de la esquina iría a Avalunion o a Suraval a explicar su proyecto y saldrían de allí con un aval en el 85% de los casos”, garantiza Rolando.

“El de la digitalización es un proyecto largamente acariciado que afortunadamente somos capaces poner en marcha. El próximo es ponernos en el escaparate”, resume José María Vera, director general de la andaluza Suraval.

En conjunto, las sociedades de garantía estiman que culminarán este año habiendo permitido formalizar la concesión de 1.200 millones de euros en crédito, lo que supondría un incremento del 10% respecto a las cifras de 2016. Su papel de intermediarios, con el apoyo estatal de la Sociedad Española de Reafianzamiento (Cersa), permite rebajar a las empresas en torno a 1,5 puntos, de media, el coste del crédito para unas 125.000 pymes.

Desde Cesgar aseguran, sin embargo, que tienen capacidad para dar muchos más apoyos y lamentan que el Gobierno solo haya destinado 14 millones de euros de los Presupuestos al sistema de garantías. “Hoy podríamos estar formalizando préstamos por valor de 2.500 millones de euros sin tocar un solo euro del balance”, estima Rolando.

“Estamos en un momento crucial, la economía va mejor pero eso no quiere decir que haya igualdad en el acceso al crédito, ni igualdad de condiciones. Sigue habiendo pymes sin acceso a la financiación, y las sociedades de garantía recíproca les deben dar acceso”, reivindica el representante de la sociedad andaluza.

“El sistema financiero es solvente, con liquidez, competitivo” y la nueva financiación concedida a la economía real crece ya a dos dígitos, concede el presidente de Cesgar. “Son cifras buenas, de 2003, pero frente a eso hay una realidad: hay actividades empresariales de pymes, autónomos y micropymes, que no tienen balance valorable por un banco. Y, por imperativo del Banco Central Europeo la banca no les da crédito a las pymes porque perjudican su rating. Se esté complicando el acceso al crédito de quien crea el 70% de empleo”, denuncia.

“El empresario se mueve mucho en redes sociales”, aduce Luis Martínez Salas, director general de la murciana Avalam, aseverando que la plataforma online puede suponer un paso al frente a la hora de darles a conocer las sociedades de garantía recíproca. “Nosotros somos capaces de poner a algunos empresarios en el mapa. La economía española lo necesita”, afirma.

“Las sociedades de garantía son necesarias para un perfil de pymes y emprendedores que son importantes para el cambio estructural del tejido productivo: pymes innovadoras, que exportan, que se plantean una internacionalización duradera”, apunta María Isabel Martínez, socia consultara de Abay Analistas Económicos.

“Y para el emprendedor, que tiene necesidades específicas, con el componente TIC [Tecnologías de la Información y la Comunicación], con un modelo de negocio no estándar que no casa con el modelo de baremos del banco”, agrega, explicando las dificultades de una startup para presentar “garantías inmobiliarias que no tiene cuando nace”.

La consultora apunta que este tipo de iniciativas, se están viendo lastradas en España por la falta de financiación, dada la aversión del sector financiero a asumir el riesgo innato al emprendimiento. Bajo su punto de vista, las sociedades de garantía juegan aquí un papel de excepción, ofreciendo a las entidades financieras las garantías que buscan y dando asesoramiento financiero a los nuevos proyectos empresariales.

“El sistema bancario tradicional solo entiende el negocio tradicional, es difícil poner algunos modelos de negocio en el ordenador y que te de un rating. La parte más dinámica de la economía es la que tiene mayor dificultad de acceso al crédito”, coincide Rolando.

“El acceso al crédito de nuestra economía real está ligado a los bancos, si los bancos tienen dificultades, la economía se quedan sin crédito. Es un problema estructural de la economía española. En EE UU, las empresas tienen un 80% de financiación no bancaria, hay otra infraestructura de pagarés, de inversión, etc.”, expone. En aras de explorar nuevas vías, Cesgar anuncia que está ultimando el lanzamiento de un fondo de financiación directa a pymes dotado de unos 100 millones de euros aportados por family office.

El responsable de Cesgar asevera que ha encontrado mucho interés entre los potenciales inversores dada la escasa oferta de productos rentables que ofrece el mercado en estos días de tipos bajos, por el encaje que tiene la actividad en sus políticas de responsabilidad social y dada la seguridad que les aporta el sistema de garantías español.

Se trata, en todo caso, de una primera iniciativa de prueba que busca abrir el camino a otros proyectos similares de mayor o menor tamaño. “Con el fondo de 100 millones, por lo menos ponemos nuestro granito de arena para demostrar que los bancos no son tan necesarios”, valora David Romero, director general de la extremeña Extraval, que revela que su asociación también planea un proyecto parecido de carácter local.

“Nosotros también estamos hablando con fondos para ayudar a crear financiación. Se va a crear un fondo de 12 millones de euros con la administración y empresas nacionales que quieren invertir en empresas de la región de Extremadura para ayudar a crear empresas manufactureras”, avanza.

En paralelo, también se ha lanzado un fondo de 30 millones de euros en la Rioja de la mano del Banco Europeo de Inversiones. Nuevos pasos, en definitiva, para modernizar un modelo de garantías que está llamado a ser más digital y, paulatinamente, menos dependiente del sector bancario tradicional.

Nuevos pasos, en definitiva, para modernizar un modelo de garantías que está llamado a ser más digital y, paulatinamente, menos dependiente del sector bancario tradicional.

Perspectivas de futuro

  • Colaboración con las fintech: Otro de los retos de futuro que se plantea el sector de las sociedades de garantía recíproca es comenzar a sellar acuerdos de colaboración con los nuevos competidores digitales de la banca, las nuevas firmas financieras y tecnológicas (fintech). “Hay acercamientos. Empieza a haber curiosos”, revela Luis María Martínez, director general de la andaluza Avalam. “No hay mucha gente con ideas claras de qué hacer, pero sí que hay acercamiento de curiosos que están viendo qué se puede hacer. Porque está claro que hay un nicho de mercado con una rentabilidad importante”, desarrolla. Un ejemplo de esta incipiente colaboración es la plataforma de crowdlending impulsada por MytripleA y Ágora Asesores Financieros EAFI, que han sellado un acuerdo de colaboración que permitirá a los clientes de ésta última firma invertir en préstamos garantizados por sociedades de garantía recíproca.

  • Apoyo a la internacionalización: Otra nueva vía de actuación que quiere desarrollar la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (CESGAR) es tender lazos con Hispanoamérica. “Tenemos que tener mayor presencia en Latinoamérica”, avanza José Rolando Álvarez, presidente de la confederación y de la castellanoleonesa Iberaval, que considera esta zona “un área de expansión clarísima”. La fuerte relación económica entre ambos lados del Atlántico y el potencial salto de muchas compañías medianas al mercado americano sitúa a estos avalistas de las pymes como un trampolín natural. Rolando aclara, no obstante, que esta filosofía debe aplicarse también al mercado comunitario. “El mercado local es Europa, no Castilla y León. Toda Europa. Nuestro mercado es internacional”, apunta.

  • Las posibilidades de la UE. Otra de las miras del colectivo de sociedades de garantía está en los proyectos comunitarios. “La tercera pata del plan Juncker es de financiación a pymes. Es un problema en la Unión Europea, fundamentalmente en España”, expone el presidente de Cesgar. “La administración debe potenciar proyectos de país para conseguir esos fondos y utilizar varios canales. Uno de ellos son las sociedades de garantía recíproca”, reclama Rolando recordando que este sistema de avales es mucho más potente en otros países como Portugal y tiene gran importancia en Alemania, Francia o Italia. Caso aparte es Reino Unido, dada la fuerza que tiene allí la financiación no bancaria, aclara Rolando.

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