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Santander comienza a compensar a 115.000 accionistas de Popular si renuncian a litigar

Los nuevos bonos, que serán gratuitos, tributarán a Hacienda al ser consideradas ganancias patrimoniales

Los accionistas tienen hasta el 7 de diciembre para aceptar la oferta

Los clientes minoristas de Banco Popular que invirtieron en la ampliación de capital de la entidad en junio de 2016 pueden desde el 13 de septiembre iniciar los trámites para contratar un bono de Santander a cambio de las antiguas acciones del banco intervenido y que ya no valen nada. Eso sí, tienen que renunciar a emprender acciones legales contra la entidad para intentar recuperar por esta vía su inversión.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha registrado el folleto de Santander en el que detalla las condiciones para que los 115.000 pequeños accionistas que invirtieron en la ampliación de capital de 2.500 millones de euros de Popular realizada en junio del pasado año recuperen su dinero, o parte de él. Estos pequeños inversores, unos 95.000 de Popular y el resto en su mayoría de Santander (prácticamente todos con inversiones de menos de 100.000 euros), deberán suscribir los denominados bonos de fidelización de la entidad que preside Ana Botín, para lo que tendrán un plazo para hacerlo desde hoy y hasta el 7 de diciembre.

La fecha de entrega de los bonos de fidelización será “no más tarde” del 15 de diciembre de este año y su admisión a negociación tendrá lugar a partir del 15 de enero de 2018. Así, el primer pago de la remuneración se realizará el 15 de marzo del próximo año.

La CNMV advierte que los accionistas y tenedores de algunas emisiones de obligaciones subordinadas de Popular podrán reclamar estos bonos de fidelización sin tener que efectuar desembolso alguno, pero es necesario renunciar “irrevocable e incondicionalmente” a emprender acciones legales y reclamaciones contra Santander. Si ya se han iniciado, deberán terminarse.

De hecho, uno de los objetivos de esta iniciativa para compensar a los pequeños accionistas es fidelizar a estos clientes que a la vez son inversores, y evitar un daño reputacional si gran parte de los clientes optan por emprender medidas legales.

El supervisor bursátil también advierte de que los accionistas recibirán estas obligaciones a un valor razonable inferior a su valor nominal, ya que para consultoras independientes como AFI este valor razonable se sitúa entre el 69,73% y el 75 % del valor nominal, y entre el 68,16 % y el 71,30% para Intermoney. De esta forma, estos bonos se emiten “a la par al 70% de su valor nominal”. El folleto también recuerda que carecen de derechos políticos y ofrecen un interés del 1% durante los siete primeros años a contar desde el 15 de diciembre respecto a su valor nominal vivo. Su pago será trimestral.

A partir del 15 de diciembre de 2024 en adelante, y cada quinquenio, los bonos ofrecerán una remuneración ligada al interés de las permutas financieras –mid swap– a cinco año más un diferencial de 594,7 puntos básicos sobre el nominal vivo en cada período de remuneración. Ante este tipo de interés tan elevado lo lógico es que Santander amortice estos bonos inicialmente perpetuos, pero que cuentan con la posibilidad de ser amortizados voluntariamente a partir del séptimo año, año en el que el pequeño accionista recibirá ya el 100% de su inversión. La única garantía con que cuentan estos títulos es “la solvencia patrimonial” del Banco Santander, señala el folleto.

En el folleto también se avisa de que estos títulos podrían no ser remunerados por varias circunstancias. El folleto, además, aclara la fiscalidad de estos bonos, que tributarán en el IRPF a un tipo del 19% al considerarse una ganancia patrimonial, aunque puede compensarse este efecto impositivo con las pérdidas sufridas por la inversión en acciones.

Bankinter será el banco que garantiza la liquidez de estos contratos.

El importe de la oferta asciende a 981 millones de euros, correspondientes a 9,81 millones de bonos de fidelización de 100 euros de valor unitario. En el caso de que no todos los beneficiarios de la oferta acudiesen a la misma, el importe sobrante se podrá emplear en atender posibles solicitudes de otros clientes, de acuerdo con la entidad.

Pese a esta oferta, el coste máximo que asumirá el banco será de 680 millones de euros, que no tendrán impacto en la cuenta de resultados ni en el capital del grupo, pues ya se incluyó en el momento de la consolidación de Banco Popular.

Los nuevos títulos cotizarán en el mercado de renta fija de la Asociación de Intermediarios de Activos Financieros (AIAF). Los interesados tendrán que mantener las acciones o las obligaciones subordinadas depositadas en algunas de las redes de Popular en España o del propio Santander.

El importe que recibirán como compensación dependerá de la inversión llevada a cabo, ya que Santander devolverá el 100% a quienes invirtieron hasta 100.000 euros, que se supone que son prácticamente todos los clientes y empleados; y el 75% a los que destinaron más de esa cantidad y hasta 500.000 euros.

Si se trata de inversiones superiores, hasta un máximo de un millón, la compensación será del 50%.

Otras claves de la iniciativa del banco

La entidad compensará, además de a los accionistas minoritarios en la ampliación de capital de Popular en junio del pasado año, a los clientes que adquirieron obligaciones subordinadas computables como Tier 2 de las emisiones del 29 de julio y del 14 de octubre de 2011 y las mantuvieran depositadas en alguna de las redes del Popular en España o de Santander en el momento de la resolución.

Quedan excluidos de esta denominada por Santander acción comercial tanto los miembros del consejo de administración de Popular hasta su resolución, como las personas vinculadas a dichos consejeros y los accionistas que, individual o concretadamente, hayan tenido participación significativa declarada en la entidad.

Además de renunciar a emprender acciones legados, quienes deseen acogerse a este sistema de compensación tendrán que mantener, cuando se entreguen los bonos de fidelización, una relación comercial “equivalente” a la que tenían cuando compraron las acciones o las obligaciones subordinadas.

Los bonos se comercializarán a través de las oficinas de Santander, Popular, Banco Pastor, Openbank y Popular Banca Privada, además de en Popular Portugal en el país vecino.

 

Pérdidas récord de Popular

Cuando Santander anunció sus resultados del primer trimestre el 28 de julio, su consejero delegado ya explicó que el grupo había realizado saneamientos en Popular superiores a los 12.400 millones de euros, por lo que las pérdidas de enero a junio de esta ya filial de Santander rondaría esta cifra, y así ha sido. Popular perdió entre enero y junio 12.218 millones de euros, cifra muy superior a los 35,4 millones de pérdidas de un año antes. Pero a estos números rojos, ya récord en su historia, hay que sumar otros 272 millones de euros de pérdidas de entonces su filial Banco Pastor (entre enero y julio de 2016 ganó 33 millones).

De esta forma, el grupo adquirido por Santander el pasado 7 de junio por un euro tras su intervención perdió 12.490 millones de euros, según los datos dados a conocer ayer por la AEB, frente a la idea de que estos resultados se conocerían a través de la CNMV, pero al no cotizar Santander ha preferido hacerlo así. Estas son las mayores pérdidas de una entidad financiera en España.

Los números rojos tienen su origen no solo en la caída del negocio, sino sobre todo en las provisiones de 10.600 millones de euros realizados en este periodo para sanear todo su balance. El margen de intereses de Popular (como entidad matriz) descendió un 15% tras sumar 734 millones de euros. Todos sus márgenes, de hecho, se han desplomado. El margen de explotación ha llegado a sumar unos números rojos de 3.967 millones (el año pasado sumó 47 millones positivos), como consecuencia fundamentalmente por las pérdidas de 2.739 millones procedentes de activos no corrientes, mientras que en provisiones había destinado casi 880 millones (el año pasado recuperó 72 millones).

La entidad tuvo que sumar pérdidas por deterioro del valor de inversiones en dependientes, negocios conjuntos o asociados por 4.535 millones y 741 millones por deterioro del valor de activos no financieros. Además, perdió 1.737 millones en “activos no corrientes y grupos enajenables de elementos clasificados como mantenidos para la venta no admisibles como actividades interrumpidas”. En total, y según apuntó Santander en julio, los saneamientos de Popular se desglosan en 7.200 millones de euros destinados a sanear sus ajustes patrimoniales, 4.300 millones de euros ajustados en concepto de deducciones de capital (fondo de comercio, intangibles y créditos fiscales) y otros 700 millones de euros derivados de la acción comercial para compensar a los accionistas de Popular. Además, Santander aplicó un ajuste de 200 millones de euros en concepto de otros. Tras este saneamiento, Santander inyectó inmediatamente 7.000 millones de euros captados en su ampliación de capital.

Popular sufrió una fuga de depósitos de enero a junio de 18.552 millones. A cierre de año tenía 71.473 millones en depósitos a clientes, a junio eran de 52.921 millones.

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