La oportunidad de la cogeneración

Esta tecnología es óptima para abastecer la demanda de calor del sector industrial, terciario y los edificios

Cogeneración
Planta de cogeneración.

Como los países de su entorno, España aborda el desmantelamiento del parque de carbón, el alargamiento de la vida de las centrales nucleares o cómo impacta la incorporación de las renovables en los mercados de capacidad, que deben asegurar el suministro. La Ley de Cambio Climático y Transición Energética es la oportunidad para concretar un planteamiento a corto y medio plazo para un capítulo muy relevante que es la cogeneración, y que ahora sufre de un silencio administrativo. La cogeneración es el procedimiento mediante el cual se obtiene simultáneamente energía eléctrica y energía térmica útil (vapor, agua caliente sanitaria).

La última reforma energética, hace tres años, llevó a 2 GW de cogeneración (de los 6 GW instalados) a cesar su operación. Desde entonces, la Administración no ha enviado señales para entender qué rol se espera para esta tecnología, que es, con diferencia, la óptima para abastecer eficientemente la demanda de calor de nuestro sector industrial, terciario o nuestros edificios.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética persigue liderar la transición a una economía baja en carbono y resiliente al clima de una manera integral y por ello se ha constituido un grupo interministerial y se ha designado una comisión de 14 expertos que ya se ha puesto manos a la obra. Es una labor de envergadura, de la que tenemos escasos ejemplos en Europa. En esencia, se trata de reducir los niveles de consumo de energía primaria adoptando medidas de eficiencia energética, y de generar con energías limpias la demanda requerida.

La cogeneración responde a ambos objetivos. La generación simultánea de calor y electricidad proporciona importantes ahorros de energía primaria respecto a la producción separada de ambos flujos energéticos. Por ejemplo, el rendimiento global –aprovechamiento del combustible– de una cogeneración puede ser cercano al 90%, pudiendo ahorrar entre un 15%-40% de energía respecto a la generación separada. Por este motivo, siempre que existe una demanda de calor útil, es obligado hablar de cogeneración.

Estamos en un momento oportuno para comenzar a trabajar sobre el rol de la cogeneración en la descarbonización de nuestra economía. Sin una estrategia definida, todo serán prosas para cumplir con los compromisos de París. No contar con un plan de acción, puede ser ineficiente– si se tienen que adoptar medidas no óptimas en el último momento– y puede poner en riesgo la retención o el futuro desarrollo de nuestra base industrial, cuya competitividad pasa por la eficiencia energética.

Tenemos un parque de cogeneración muy envejecido que se reduciría a mínimos (1,5 GW en 2030) si no se toman acciones en el corto plazo y, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), el potencial de cogeneración en España es de casi 9 GWe. Con estas premisas, es el momento de plantear qué rol se quiere que juegue en nuestro país, en la transición a una economía baja en carbón, y cuál podría ser su aportación a los objetivos vinculantes del 30% de eficiencia energética en 2030.

A partir de ahí, se pueden abrir las vías competitivas para incorporar cogeneración (modernización de plantas existentes y nuevo potencial) de una manera eficiente económicamente. Parece que un mecanismo de subasta – en línea con las medidas que se están abordando para incorporar renovables al sistema–, podría ser un camino para asegurar que el coste para alcanzar los objetivos de eficiencia es mínimo. De hecho, si el parque actual migra de combustibles líquidos más contaminantes a gas natural, o si se van incorporando cogeneraciones netamente más eficientes que las actuales, el apoyo que se requeriría es sustancialmente inferior al actual.

En esta línea está trabajando Alemania, con el objetivo de doblar la penetración de la cogeneración, desde el 12% al 25%. Para ello, está diseñando un mecanismo de subasta anual para nuevas plantas entre 1 y 50 MW, con el fin de crear un mecanismo predecible y recurrente, que permita ir acompasando las necesidades de abastecimiento de calor.

Al final se trata de entender cómo vamos a abastecer eficientemente el mercado de calor de nuestra industria, nuestro sector terciario, nuestros edificios. Un mercado de similares dimensiones al eléctrico, pero que por su complejidad, le hemos dedicado menos esfuerzos. Abramos el debate, y empecemos a trabajar juntos para desarrollar todo el potencial de la eficiencia energética en nuestro país.

Blanca Perea es managing director FTI Consulting España.

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