El BCE acierta dando trato de favor a Italia

Compra más bonos del país de lo que estipulan sus reglas autoimpuestas

De ese modo, las malas noticias para la nación afectan menos a sus prestamistas

BCE
El presidente del BCE, Mario Draghi, en un consejo de gobierno del BCE celebrado en Nápoles (Italia).

Retorcer las reglas a veces puede ser beneficioso. El BCE es un ejemplo, al comprar bonos italianos por encima de sus límites autoimpuestos. Al permitirse un poco de margen, el BCE atenúa un bucle que implicaba que las malas noticias para Italia fueran un golpe para sus bancos y viceversa.

El programa de compras del BCE ha permitido a los bancos italianos reducir su exposición a bonos nacionales desde 428.000 millones, en junio del año pasado, hasta 377.000 millones, hace un mes. Ayuda que las compras del banco central se inclinen cada vez más hacia Italia y Francia. Aunque se supone que compra bonos soberanos en proporción a la participación de cada país en su capital, hay una escasez relativa de deuda alemana.El BCE ha comprado 12.000 millones más de deuda italiana de lo que podría si las normas se aplicaran de forma estricta, según el banco Pictet.

Esta flexibilidad es útil. Las posesiones de deuda pública de los bancos italianos casi eclipsan su capital y reservas, por lo que son vulnerables a las caídas de los bonos, que podrían ocurrir si, por ejemplo, los inversores empiezan a temer por la carga de la deuda de Italia –en el 133% de su PIB.

La recuperación económica de Europa aumenta las posibilidades de que el BCE reduzca las compras de activos, de 60.000 millones mensuales, en 2018. Las ventas netas de deuda de Italia sobrepasarían las compras del BCE si este reduce sus compras más de la mitad al tiempo que cumple los límites de compra por país.

Con elecciones previstas en Italia para la primera mitad de 2018, como tarde, y la incertidumbre política en aumento, puede que los inversores extranjeros permanezcan alejados. Si los crecientes rendimientos de los bonos estimulan a los hogares italianos a comprar, eso ayudaría a los bancos. Pero también lo haría que el BCE siguiera comprando más de lo que permite su clave de capital. Es cierto que eso sacude el precepto de que el banco central no debe financiar a los Gobiernos. Pero difícilmente se puede considerar a Italia un pecador fiscal. Se espera que su déficit caiga en torno a un 1% del PIB el próximo año, en línea con el promedio de la zona euro. Algunas reglas es mejor romperlas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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