La banca eleva al 23% el interés de las tarjetas ‘revolving’, pese a las sentencias del Supremo
El producto más oneroso lo ofrece el BBVA, con una TAE del 41,38%


La banca vuelve a elevar los intereses de las tarjetas revolving, un tipo de tarjeta que permite diferir los pagos durante meses a cambio de un elevado interés. Según los datos de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), el tipo medio en 2024 fue del 23,34%. Todo ello en plena tormenta legal sobre este producto, después de que sendas sentencias del Tribunal Supremo hayan condenado a algunas entidades por usura en los precios aplicados, así como por falta de transparencia en las cláusulas. Este informe indica, además, que el coste de financiar 1.000 euros con este tipo de tarjetas escala al nivel más alto desde 2019, con 580,94 euros en intereses.
El tipo de interés medio se mantiene en el mismo nivel que en 2024, tras una contundente alza en ese ejercicio, del 2,17%, hasta el 23,24%. Tras años de bajadas, incluso del 2,34% y del 2,69% en 2020 y 2021, esto supuso un cambio de paradigma. Más cuando el coste de financiación de otros productos, concretamente las hipotecas, lleva meses en caída libre. Tanto es así que los bancos se han quejado en los últimos meses de que estos precios incluso comprometían su rentabilidad. Frente a ello, el negocio de crédito al consumo y de tarjetas son donde más están creciendo las entidades, al apreciar un mayor rendimiento.
Además, Asufin alerta en su informe que las tarjetas revolving son considerablemente más caras que otras opciones de financiación. Su 23% de interés medio contrasta con el 18,34% que marcan de media las tarjetas de crédito en España y del 8,68% de las tarjetas en la zona euro. Eso supone una prima de más de 5% frente al resto de tarjetas en España y del 14,66% respecto al entorno europeo. Esto contrasta también con los préstamos al consumo tradicionales, con un interés a entre 1 y 5 años del 6,63% en España y del 7,33% en la zona euro.
El precio de las revolving se eleva, además, hasta un 36,76% en caso de contratar seguros de protección de pagos. Este efecto se explica por la forma de cobro del seguro: se aplica como un porcentaje mensual sobre el saldo pendiente (hasta un 0,81% al mes), y se carga después de los intereses en cada cuota. Al amortizarse el principal más lentamente, el saldo sobre el que se calcula el seguro se mantiene elevado durante más tiempo, de modo que el cliente termina pagando más intereses y más seguro. Entre los seguros más onerosos está el de la tarjeta Wizink Now, que pasa el 23,85% de TAE al 35,76%, o el de Bankinter Platinum, que pasa de entre el 23,10% y el 22,6% a entre el 35,43% y el 31,98%. En términos absolutos, el seguro puede llegar a representar en torno a un tercio del coste total de la operación.
Todo ello también contrasta con los procesos judiciales que ha afrontado el sector por este producto. Una sentencia del Supremo de 2020, amparándose en una ley de 1908, declaró que un contrato de revolving era nulo por cobrar unos intereses (en ese caso del 27%) muy por encima del tipo medio de las tarjetas de crédito, por lo que lo consideraba usurario y declaraba nulo el producto, obligando al banco a devolver las cantidades cobradas. La puntilla la dio otra sentencia, de 2022, que ponía el acento sobre la falta de transparencia en los contratos. Todo ello ha provocado una avalancha de demandas en los tribunales.
Asufin, por su parte, pone también el foco en las divergencias de precio entre unas tarjetas y otras. Calcula una brecha del 30% entre el producto más barato y el más caro. La más barata, según este informe, es de Abanca, con un tipo anual equivalente (TAE) del 11,85%. La más cara es del BBVA, que alcanza el 41%. Con un interés por encima de la media se sitúan también los productos Tarjeta Después BBVA (32%) y WiZink Now (23,85%). Y, por debajo de ese umbral, están las tarjetas Visa Pass Carrefour (23,13%), Visa & Go (22,42%), Bankintercard Platinum (22,60%), Tarjeta Dúa Alcampo (21,98%), Tarjeta Shopping DB (18,16%) y IKEA Visa (16,01%).