Los perfumes más raros de París llegan a España

El propietario de la legendaria perfumería Jovoy, François Hénin, apuesta por fragancias atrevidas y poco convencionales

Alta perfumería

Concibe el mundo de la perfumería como si fuera arte. Huye de todo lo que huela a convencional. Y más si se trata de perfumes. Nacido en París en 1975, nada ni nadie podía vaticinar que François Hénin llegara a formar parte de este sector, profundamente arraigado a empresas familiares. Sin embargo, como él asegura, la historia de su vida siempre ha estado vinculada al azar y a las personas que se le han ido cruzando por el camino.

Su carrera profesional comienza en Vietnam, adonde Hénin, recién graduado de una escuela de negocios, viajó con una mochila al hombro en 1998, con el fin de conocer otra cultura. La aventura le duró cuatro años. Montó una pequeña compañía de exportación de todo tipo de productos, desde tazas hasta frutas tropicales, a Francia. Hasta que un día descubrió las hierbas con las que se aromatiza del pho (un sopa típica de fideos vietnamita), utilizadas para crear extractos de alta perfumería. Fue ahí cuando decidió dedicarse al mundo de los perfumes. Trabajó y buscó ingredientes cautivadores y naturales en las montañas de Tonkin hasta trabajar en un grupo familiar de fragancias en la localidad francesa de Grasse. Llegó un momento en el que decidió crear su propia marca. Pero optó por relanzar Jovoy, una gloriosa firma de perfumes creada en los años 20, que estaba en el olvido. “La firma fue creada por una perfumista francesa, y decidí relanzarla, como me aconsejó un experto del sector, que me dijo que reviviera una marca histórica. Opté por esta porque su creadora también fue una persona que rompió normas”, explica Hénin a CincoDías. Entre otras innovaciones, Jovoy introdujo el formato espray y de muestras. “Fue una gran visionaria. No tiene la misma historia que mademoiselle Chanel, pero la perfumería sería distinta sin este tipo de pioneras”. Recuperó la marca, pero no sus perfumes, que estaban pensados para mujeres de otra época, y lo que deseaba era crear un producto pensado para la generación actual. En total, cuenta con 11 fragancias unisex, algunas de las cuales llegan a España a un único escaparate, a las tiendas de Isolée.

Una de ellos lleva el nombre de Incident Diplomatique. Él mismo relata el porqué de haber utilizado este título:“En París tenemos 1.200 perfumes diferentes, pero tenemos un cliente italiano, que siempre quiere cosas sorprendentes. Un día vino a la tienda y me pidió un perfume con olor a sexo. Pasamos mucho tiempo investigando sobre cómo debería ser ese olor. Finalmente, saqué una fragancia con fuerte olor a animales, que le encantó. A las dos horas regresó a la tienda y me dijo que el perfume que le había dado debería llamarse incidente diplomático porque acababa de tener, en un hotel de cinco estrellas, un incidente con dos mujeres árabes”.

Incident Diplomatique (130 euros) no planteará controversia alguna, pero no deja indiferente. Se trata de un perfume provocador, atrevido y poco convencional, que presenta notas de mandarina, vetiver haitiano y de Java, nuez moscada, pachuli y sándalo. En 2010, abrió una tienda multimarca llamada Jovoy Parfumes Rare, con la que se convirtió en el embajador de los perfumes raros en París. Seis años más tarde introdujo Jeroboam, un nuevo concepto de marca de perfume dedicada a los nómadas urbanos, una colección de siete extractos únicos y disponible en un tamaño de 30 mililitros. De esta firma llega a España la fragancia Ambra. “Con el olor puedes atraer la atención de los demás en sentido positivo. Y eso no es marketing barato. Si tenemos que oler todos igual, la vida sería aburrida”.

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