Los beneficios de las empresas, la mejor brújula para la inversión

El crecimiento mundial se acelera, las materias primas se estabilizan y los tipos subirán muy poco

Las Bolsas europeas acumulan una revalorización muy generosa desde el mes de octubre pasado y en las últimas semanas aplican un ejercicio de ajuste de precios necesario en todo proceso alcista demasiado acelerado. Pero los analistas siguen confiados en que los índices volverán a estirarse en el segundo semestre, y para el caso del Ibex 35, que ha llegado a superar los 11.000 puntos en los meses pasados, auguran niveles que podrían acercarlo a los 12.000 puntos. Nada menos que una revalorización sobre los precios de ahora de un 15%, que llevaría las ganancias anuales muy cerca del 30%.

Si en los años pasados ha sido la incertidumbre política la que ha atenazado a las Bolsas, ahora parece que sus riesgos están más conjurados, especialmente desde que en Francia los electores han espantado los fantasmas del populismo y han apostado por una opción centrista y transformadora, que opta con firmeza por un impulso en la construcción europea. Solo las decisiones radicales de la Administración norteamericana, que pueden afectar al comercio mundial o al control de las emisiones contaminantes, o episodios aislados pero potencialmente muy peligrosos como una escalada bélica protagonizada por Corea del Norte, ponen ahora cautela en los negocios en el mundo. Ni siquiera el brexit genera ya los temores del pasado.

Y superados tales riesgos, la mirada de los inversores vuelve a los beneficios de las empresas, tanto de aquellas que se desenvuelven en actividades maduras y tradicionales como de aquellas que apuestan por nuevos nichos de negocio. Los escenarios apuestan por estabilidad en los precios de las materias primas y una muy lenta recuperación de los tipos de interés, con una expectativa de crecimiento de la economía mundial más generosa que a principios de año, y más equilibrada geográficamente que entonces. Las carteras de los asesores de inversión, que debe usarse como guía para los particulares, mezclan grandes compañías de negocios tradicionales y dividendos recurrentes, con pequeñas apuestas de empresas de crecimiento, que debe acompañarse con vigilancia de la deuda de cada empresa que se adquiere.

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