El Padrino
Fotograma de Marlon Brando en 'El Padrino'.

Las lecciones que un ejecutivo puede aprender de 'El padrino'

La películas son fuente de entretenimiento pero también de aprendizaje

De Don Vito Corleone se aprende a negociar, de ‘Forrest Gump’, a ver la vida de otra forma...

Cuántos recuerdos de nuestra vida se asocian al mundo del cine! Pocas cosas han influido más en nuestro día a día y en nuestros hábitos y costumbres que las películas. ¿Quién no ha soñado con ser Superman o Rocky Balboa o la princesa Leia, o no se ha identificado con héroes de lo cotidiano más en la línea de nuestro Pepe Isbert, Alfredo Landa o José Luis López Vázquez, entre otros miles de personajes?

Protagonista en ocasiones y espectador en otras, el cine es la quintaesencia de buena parte de lo que aconteció en el siglo XX. De hecho, los historiadores del futuro basarán muchas de sus investigaciones sobre los tiempos actuales en el legado que les dejan la cantidad de películas de todos los estilos que se han creado en todo el mundo. Porque el cine no es solo Hollywood o las producciones de Bombay, o el cine francés o el italiano o el español... El cine es universal y al mismo tiempo local, reforzando esa doble tendencia del mundo de hoy en el que, por un lado, se estrechan los lazos y las interdependencias entre los países y, por otro se intensifica el valor de lo local y, por decirlo de alguna forma, de la tribu. A diferencia de otras disciplinas, el cine es arte e industria al mismo tiempo. Es cierto que no son momentos sencillos para la producción cinematográfica. Las tecnologías actuales no facilitan la exhibición de películas, al menos tal y como las hemos concebido tradicionalmente.

Bellas artes y gestión empresarial

Sección elaborada por profesores de Esade que analiza diferentes ramas de las bellas artes bajo la óptica de las lecciones que pueden extraerse para el management.

Sin embargo, el cine, en sus nuevos formatos y vertientes, seguirá siendo una fuente de lecciones para nuestra vida personal y también, sin lugar a dudas, para la profesional. ¿Quiere usted practicar el arte de la negociación? Lo tiene muy sencillo y no es necesario que recurra a las aportaciones clásicas del modelo de Harvard de Fisher y Ury. Simplemente, observe alguna de las múltiples escenas de la primera parte de El Padrino, especialmente aquella en la que Vito Corleone, es decir, Marlon Brando, rechaza la propuesta de Sollozzo de entrar en el mundo de la droga. En apenas seis minutos se dan las claves que cualquier persona necesita para preparar una negociación, para llevarla a cabo y para hacer seguimiento de la misma. En el fondo, el gran mensaje de dicha escena es que hay que ser muy profesional, y desde luego si algo es Vito Corleone es un gran profesional, que se estudia los temas y los trabaja como nadie. Otra cosa es el tipo de actividad elegida… Siendo cierto que la profesionalidad es condición necesaria de cualquier directivo o de cualquier gestor no lo es menos que se necesita tener objetivos y motivación para alcanzarlos, sin que el reconocimiento de nuestras limitaciones nos sirvan de excusa para al menos intentarlo. Es decir, algo parecido a Forrest Gump, cuando sale corriendo y se libera de sus piernas ortopédicas en busca de unas metas tan inimaginables como atractivas. Parafraseando al personaje que interpreta Tom Hanks, igual que “tonto es el que hace tonterías”, “solo fracasan los que no lo intentan”. En esos momentos en los que solo vemos las dificultades del camino, una película como Forrest Gump nos ayudará a ver las cosas desde una óptica distinta, con perspectiva y espíritu positivo, lo que siempre ayuda a tomar decisiones adecuadas.

Afortunadamente, en el viaje por nuestra vida profesional no estamos solos, sino que estamos rodeados de gente a la que tendremos que alinear, convencer e implicar. Hacer equipo es algo tan básico como complejo, pero no lo es más que la papeleta a la que tienen que hacer frente Morgan Freeman y Matt Damon en Invictus, obra basada en hechos reales, porque ya saben aquello de que en muchas ocasiones la realidad supera a la propia ficción. En ella, en un contexto dominado por la división profunda en un país que había sufrido el segregacionismo del apartheid, consiguen aunar a toda la población sobre los cimientos de dos elementos clave: la credibilidad de los líderes y el aprovechamiento de la diversidad. Tampoco hay que olvidar que solo valdrá el recuerdo y la huella que dejemos en nuestros seres queridos y en nuestros equipo, como bien se lo recordaba el ángel de la guarda a James Stewart, en esa obra maestra de Frank Capra que es ¡Qué bello es vivir! Al final, el éxito profesional no basado en unos mínimos principios y valores es inconsistente. En definitiva, el cine es un maravilloso pasatiempo, pero también una fuente de enseñanzas.

Retos

Para muchos, la historia del cine comienza en 1895 con la salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon. Como toda forma artística, esa escena inaugural del cine retrata como un documento histórico las relaciones sociales y económicas, así como también las capacidades técnicas de una época: la revolución industrial. El cine es un arte que emerge de la vida urbana de las nuevas metrópolis industriales y del nacimiento de la cultura de masas. Las historias de la técnica, de los estilos y los géneros cinematográficos acompañan el curso de la historia del siglo XX como testigos de primera fila: el auge de la industria cinematográfica y el sistema de estrellas de Hollywood no se explica sin el contexto político de Estados Unidos y de Europa, las guerras, las dictaduras fascistas, los movimientos migratorios, las crisis económicas y la hegemonía estadounidense en el orden mundial liberal de Occidente.

El arte cinematográfico, por sus características tecnológicas, tiene la capacidad de reunir elementos de otras disciplinas artísticas como pueden ser la pintura, la arquitectura, la música, la danza o el teatro. Las imágenes en movimiento tienen en común con las artes escénicas que incorporan la dimensión temporal.

El cine llega al siglo XXI completamente transformado por la aparición de la televisión, los spots y las series televisivas, los videoclips musicales, los videojuegos, los reality shows, internet, las tecnologías de vídeo y audio digital... Sus formas expresivas desarrollan narrativas audiovisuales mucho más complejas y fragmentarias; su ritmo de producción y distribución se acelera exponencialmente en el mercado global. Con el auge de plataformas de consumo audiovisual en internet, la industria del cine no está exenta del reto que supone la digitalización en las empresas de otros sectores.

Enrique Verdeguer Puig es director de ESADE Madrid

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