El personaje de la serie

Ragnar Lodbrok: el liderazgo sin límites de un vikingo

El protagonista de la serie 'Vikingos' no es un líder por su sed de poder, es un líder natural, creativo y explorador

Ragnar Lodbrok: el liderazgo sin límites de un vikingo

Nada como la ficción histórica, y en particular la historia y mitología nórdicas, para estimular la imaginación y evocar los arquetipos junguianos. Y de entre todas las series de televisión y todos los protagonistas inspiradores, destaca el líder vikingo que nace granjero y muere rey, después de haber asolado Europa con sus hordas invasoras. Esta es la historia protagonizada por Ragnar Lodbrok en la serie Vikingos. Es un personaje que reúne múltiples características que lo convierten en un líder fascinante: creatividad, inconformismo, exploración, osadía…

Se trata de un líder que se cuestiona lo establecido. Precisamente por eso todos los poderosos que encuentra en su camino tratan de acabar con él, porque no hay nada más amenazador que alguien capaz de replantear todas las cosas. Eso es, a la vez, lo que le vale el compromiso, ilusión y lealtad de los suyos, hombres y mujeres por igual. Ragnar es, sin duda, un líder que trae el cambio, un game changer.

El personaje de la serie

Sección elaborada por profesores de Esade que analiza a los protagonistas de series de televisión bajo la óptica de las lecciones que pueden extraerse para el ‘management’.

No acepta los límites, los no se puede hacer, los imposibles. Ragnar inventa de la nada, construye soluciones para conseguir sus objetivos. No le gustan las intrigas, aunque en eso tampoco es manco, pero Lodbrok siempre intenta ir de cara. Aunque no lo rehúye, no busca el conflicto y no ambiciona el poder. Como líder, solo ambiciona libertad para romper cuantas barreras encuentre, porque es una persona con ideas, con un proyecto y con una visión que quiere alcanzar. Él nació para desafiar los límites.

De granjero se convierte directamente en conde al desafiar y matar al anterior noble, un hombre conservador que no sabía soñar y no quería que él soñara. Y luego se convierte en rey al acabar con el anterior monarca, con el que se había asociado honestamente, al descubrir cómo planeaba eliminarle. Tal y como sigue ocurriendo hoy en día, el clavo que sobresale siempre recibe un martillazo. Pero Ragnar es un líder que aprende rápidamente de sus errores, y los corrige sin parpadear. Si alguien le traiciona, muere, a veces de maneras espeluznantemente sangrientas, lo cual contribuye a su fama. De ese modo, se va labrando algo muy importante en cualquier líder y en cualquier negociador: una reputación inequívoca. Uno sabe que Lodbrok es hombre de palabra, que respeta la honestidad y admira la osadía, y sabe que si intenta traicionarle… muere.

Un aspecto muy importante del personaje es que para el rey vikingo, el poder no es un refugio, pues sigue luchando en primera línea con sus hordas. Él no ambiciona el poder por el poder. Solo es un medio para cumplir sus sueños de aventurero y explorador. Su concepción del poder se resume en una de las frases más significativas que se hayan escuchado en una serie televisiva: “El poder solo se concede a aquellos que están dispuestos a ponerse de rodillas para cogerlo". Los poderosos siempre son esclavos de otros poderosos. Si tu poder emana de otro, entonces no es tuyo realmente. Por eso Ragnar detesta el poder, aunque lo acepta como algo necesario.

El personaje sabe, además, soñar e inspirar, es lo que hoy en día llamamos un líder resonante. Le mueve un deseo de hacer cosas mejores, más grandes, cosas que cambien la historia. Es un vikingo, no lo olvidemos, quiere tesoros, saquear e impresionar al dios Odín en el Walhalla. Ese deseo de superarse a sí mismo, de romper sus límites junto con sus hombres, es precisamente lo que le vale la lealtad de los suyos. Ellos saben que es un líder al que vale la pena seguir.

Pero no queda ahí la cosa. Estamos ante un líder verdaderamente complejo. Además de todo lo ya dicho, estamos ante un guerrero creativo, que idea nuevas maneras de conseguir las cosas, como cuando conquista París haciéndose pasar por muerto y solicitando ser enterrado dentro de sus muros (pues antes de morir se había convertido al cristianismo). Así, una vez dentro, surge de su ataúd espada en mano, desarma al monarca y conquista la ciudad francesa sin derramar sangre. Jaque mate. La creatividad al poder.

Y más allá, Ragnar es un líder que ambiciona comprender el mundo que le rodea. En términos actuales, podríamos decir que es un learnaholic, es decir, un alcohólico del aprendizaje. Descubre fascinado la utilidad de una brújula y lo primero que hace con ella es guiarse por mar hasta llegar a las costas británicas e invadir Inglaterra. Una brújula le vale un tesoro. El ROI (Return On Investment) de Ragnar Lodbrok es astronómico. También aprende idiomas cuando puede, llevado por su sed de aprendizaje.

Ragnar Lodbrok no es un líder por su sed de poder, sino que es un líder natural, es decir, su estructura mental exploradora, constructora, imaginativa, creativa, inspiradora, le llevan de manera natural al poder. Estamos ante un ejemplo brillante de lo que yo llamo liderazgo por ideas. ¿Quién puede ofrecer más? Estoy seguro que Odín quedó verdaderamente impresionado cuando el rey vikingo llegó al Walhalla.

Vikingos

Ragnar Lodbrok: el liderazgo sin límites de un vikingo

Esta coproducción de Irlanda y Canadá arrancó en el History Channel en 2013 (fue la primera serie de producción propia de esta cadena) con vocación de mantenerse fiel a la figura de uno de los personajes más legendarios de literatura vikinga, Ragnar Lodbrok. Un hombre visionario que pasó de agricultor a conquistador y que, según cuentan las historias nórdicas populares, saqueó Northumbria, Francia y Gran Bretaña.

Además de basarse en un personaje real, la serie se caracteriza por la fidelidad histórica de su argumento y su ambientación, que refleja hasta el más mínimo detalle la religión, la cultura y las costumbres de la Alta Edad Media escandinava. Y lo hace tanto desde un punto de vista estético como antropológico, ya que refleja fielmente cuáles eran las relaciones de poder, el papel de la mujer –equiparable al del hombre en la contienda– y las aspiraciones de una época y un lugar caracterizados por la fuerte dependencia a un medio hostil climatológicamente hablando. Tal es la preocupación por la fidelidad histórica de la serie que sus directores no evitan al espectador crueles escenas de sacrificios humanos, muertes infantiles e, incluso, orgías. Una intensa labor de documentación que alcanza su mayor esplendor durante la recreación de las travesías y batallas en las que, efectos especiales aparte, se puede observar perfectamente el uso de la tecnología y las tácticas de guerra de la época.

Igual que el de Ragnar Lodbrok (interpretado por el actor Travis Fimmel), el resto de personajes principales se caracterizan por un marcado carisma. Desde Lagertha (Katheryn Winnick), su mujer, una guerrera para la que la defensa de su tribu es más importante que la de sus propios hijos; hasta su hermano, Rollo (Holf Ganger).

Vikingos, creación del también productor de Los Tudor o Los Borgia, lleva ya cuatro temporadas en antena, la última dobló su número de capítulos hasta la veintena, y sus elevadas cuotas de audiencia –más de cuatro millones y medio de espectadores por capítulo– aseguran un buen futuro a través ya no solo de las andanzas de su protagonista, sino también de los hijos de este.

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