La gestión cuantitativa ante un cambio de ciclo

Cuando los índices bursátiles se desplomaron, estas estrategias rentaron más de un 10%

Bróker

Echando la vista atrás podemos hablar de tres revoluciones importantes en la historia de la humanidad. La primera, iniciada con la máquina de vapor de James Watt a finales del siglo XVIII; la segunda, con la cadena de montaje de Ford en el siglo XIX; y la tercera tiene lugar a finales del siglo XX, con la robótica y todo lo relativo a la incorporación de la microelectrónica.

Aunque muchos no sean conscientes de ello, estamos viviendo una de las revoluciones que serán recordadas en los libros de historia: la revolución de los datos. Anglicismos como machine learning, big data, artificial intelligence y data science forman parte a diario de la prensa internacional. La implementación de las mejoras que esta revolución puede aportar a la sociedad se encuentra en pleno desarrollo. Marketing online, sistemas de visión artificial para reconocer objetos, reconocimiento del habla o diagnóstico médico son algunas de las áreas que están siendo revolucionadas por los algoritmos de inteligencia artificial.

Dentro de la gestión de activos, algunas empresas fueron pioneras en la aplicación de la revolución de los datos. Por poner un ejemplo, Renaissance Technologies fue fundada por James Simons en 1982 y ya cuenta con más de 65 billones de dólares gestionados a través de estrategias cuantitativas.

Actualmente, hay muchas gestoras que están utilizando herramientas de big data para analizar los balances de miles de compañías, y llegan incluso a tratar de forma numérica los informes que presentan las empresas en sus publicaciones de resultados. También muchos gestores tradicionales se apoyan ya en indicadores y modelos sistemáticos en su proceso de toma de decisiones.

Desde el punto de vista de un gestor de patrimonios, toda cartera de activos debería incluir, en un porcentaje determinado, estrategias cuantitativas por los beneficios que aporta en la gestión de la misma:

  • Descorrelación cuantitativa: desde el punto de vista numérico y estadístico, no hay duda de lo que aportan las estrategias sistemáticas en una cartera de activos tradicionales. Desde 1980, la correlación de las estrategias cuantitativas (Barclays CTA Index) es negativa con la renta variable y con los bonos de Gobierno. Pero es en años especialmente negativos para los activos de riesgo, cuando esta descorrelación se hace más evidente y más negativa. Por ejemplo, en años en los que los índices bursátiles se desplomaron, como en la explosión de la burbuja tecnológica y en la crisis subprime, estas estrategias no solo consiguieron preservar el capital, sino que además tuvieron rentabilidades superiores al 10%.
  • Descorrelación cualitativa: el proceso de inversión de estas estrategias difiere radicalmente de la gestión tradicional, especialmente en lo que se refiere a la toma de decisiones. La gestión sistemática elimina la subjetividad del gestor en momentos de pánico y evita el enamoramiento que pudieran tener muchos gestores por determinados activos. Estudios sobre el comportamiento del inversor demuestran que a muchos inversores les cuesta vender un activo cuando están incurriendo en pérdidas. Sin embargo, las estrategias numéricas no tienen esa carencia y no dudan en vender un activo con pérdidas o en comprar uno cuya cotización haya subido notablemente.

Históricamente, las estrategias disciplinadas han tenido un buen comportamiento en momentos de cambios de ciclo ya que son bastante rápidas en cambiar de un posicionamiento arriesgado a otro más conservador. Llevamos, en el caso de EE UU, más de ocho años de mercado alcista (tercer ciclo de mayor longitud en toda la historia) y hay nubarrones en el horizonte (sector retail y automóviles en EE UU, burbujas inmobiliarias en Canadá, Australia y algunos países nórdicos...).

Los activos de riesgo están teniendo un muy buen comportamiento en los últimos años, no solo la parte de renta variable (especialmente EE UU) sino también la parte de crédito (high yield, híbridos/cocos). Ahora bien, ¿qué parte de esta bonanza se debe a los bancos centrales? Actualmente nos enfrentamos a un momento clave ya que la retirada de estos estímulos parece estar a la vuelta de la esquina...

Acertar en el timing del cambio de ciclo es poco probable, por lo que una buena alternativa para incluir en cartera la situación actual es, sin duda, asignar parte del presupuesto de riesgo a estrategias sistemáticas que pudieran adaptarse a un entorno más hostil.

Rubén Ayuso es director de estrategias cuantitativas de A&G Banca Privada.

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