El sistema financiero se juega el liderazgo

Las entidades exprimen al máximo el uso de los datos para ser más competitivas y destacar sobre el resto

digitalización bancaria

El mundo gira hoy en sentido contrario. El presente y el futuro de los tradicionales negocios bancarios comienzan a tener otro matiz, marcados por una tecnología incesante que no deja de poner retos al sector. Adaptación y evolución son dos de las armas que están teniendo que tomar desde el mundo financiero para hacer frente a los fantasmas con forma de fintech venidos desde Silicon Valley.

Transformar el banco “no es solo una cuestión de plataformas”, dijo recientemente el presidente de BBVA . “El gran reto es cambiar un banco convencional en una empresa digital”, añadió Francisco González. “El big data en Unicaja Banco representa una de las líneas básicas de la transformación digital”, destaca Cristo González, su directora de transformación.

El salto requiere una transformación a nivel cultural que implica apostar por la innovación. “La cultura data-driven [analítica de datos] requiere costosas infraestructuras, un nuevo talento aún en formación y un modelo de gestión ágil y rápidamente adaptable”, señala Fabien Girardin, codirector de BBVA Data & Analytics.

La era digital crea oportunidades que rentabilizan el negocio tradicional

El análisis de datos posibilita a las entidades almacenar información pudiendo adaptar la oferta y los canales de contacto con sus clientes. “El big data facilita disponer de más información y permite procesarla y analizarla en tiempos de respuesta razonables. De esta forma, podemos conocer mejor a nuestros clientes y anticiparnos a sus necesidades”, afirma José Manuel Pérez Saavedra, director de inteligencia de negocio de Bankia.

“Nos permite diseñar productos y servicios que se adapten a sus necesidades, así como poder ofrecérselos atendiendo a sus preferencias y realizar ofertas de publicidad en base a análisis y búsquedas de patrones”, arguye González.

La transformación digital “está generando nuevas oportunidades para rentabilizar el negocio tradicional”, así como la posibilidad de “explorar nuevos negocios y formas de generar ingresos” .

Actualmente, los bancos y las cooperativas de crédito españolas se encuentran en pleno proceso de evolución. “Hace dos años no contábamos con el 90% de los datos que se generan hoy”, indican desde SAS Institute, multinacional de soluciones de análisis de datos.

Este avance ha provocado que el sector financiero haya ido “integrando desde hace tiempo la analítica de datos”, hasta tal punto que “más de un 70% de los bancos ya contempla proyectos internos de gestión y análisis del big data”, comentan desde la compañía. Pero la oportunidad que existe en el universo de los datos no solo es aprovechada por las entidades bancarias.

Las cooperativas de crédito también se suman a la transformación digital. “Actualmente, estamos abordando diversos proyectos en varios ejes, como la evolución del ecosistema analítico, la omnicanalidad, el aprovisionamiento de fuentes de datos internas y externas o el internet de las cosas (IoT), entre otros”, apunta Antonio Font, subdirector de información de negocio del grupo cooperativo Cajamar, quien asegura que el sector financiero tradicional se diferencia tecnológicamente “cada vez menos del resto de sectores, y nuestra sociedad cada vez es más exigente con el servicio prestado de forma global”.

La información está sujeta a numerosos riesgos, sobre todo reputacionales

Y es que desde que nuevos actores, como las fintech, aparecieran en escena, el esfuerzo de los bancos por adaptarse mediante la transformación digital ha sido constante. “El big data puede ser una pieza clave no solo para ponernos a su nivel, sino por encima, debido a que la información de que disponemos es mucho mayor (tenemos más clientes y los conocemos mejor) y generamos una mayor confianza en términos de seguridad y privacidad de los datos”, explica Víctor Royo, jefe de proyectos de innovación y experiencia de cliente de Ibercaja.

Sin embargo, las entidades tienen claro que no compiten con las fintech, sino que también apuestan por ellas. Tanto es así que, por ejemplo, alegan desde Banco Santander, en el caso del fondo de capital emprendedor del grupo (Santander InnoVentures), “buscamos invertir en proyectos fintech para mejorar la experiencia del cliente”.

En esta misma línea, Luis Pascual Alsinet, director de big data solutions de Banco Sabadell, manifiesta que la competitividad depende en su mayor parte “del uso” que se hace de los recursos. “Debemos confiar más en nuestra capacidad de aprovechar nuestros activos, más numerosos, enriquecidos y más valiosos que los de empresas fuera del sector”, razona.

Cifras

200% se ha incrementado el cibercrimen. En los últimos cinco años el coste de los delitos online ha crecido, hasta situarse en los 450.000 millones de dólares anuales a finales de 2016.

8 terabytes de información diaria manejan los bancos. En un día, algunos grandes bancos mueven dicha cantidad de datos, que derivan de más de 6.000 transacciones por segundo en hora punta.

70% es la penetración del big data en el sector bancario. Los bancos han ido integrando paulatinamente la analítica de datos, lo que hace que casi tres cuartas partes del sector ya la utilice.

No obstante, pese a que la transformación digital está consiguiendo que banca y cooperativas de crédito sean cada vez más competitivas, lo cierto es que la apertura de un nuevo mercado profesional hace que el valor de los datos se tambalee si las entidades no disponen de los perfiles necesarios para abordarlos.

“Los perfiles que participen en proyectos de big data deben estar en permanente aprendizaje dentro de su ámbito de especialidad y, además, trabajar de forma estrecha en equipos multidisciplinares que realizan todo el cometido de principio a fin”, comentan desde Banco Popular, recientemente adquirido por el Santander.

Este tipo de perfiles, entre los que destacan el científico de datos, los expertos en visualización de datos, los evangelistas (cuyo papel se basa en explicar cuáles son las oportunidades y retos de esta nueva industria) o los especialistas en protección de datos, son cada vez más demandados por parte del sector bancario.

“Hay un nuevo mercado profesional en torno a estos perfiles. De hecho, son cada vez más demandados por todo tipo de compañías, no solo por las del sector financiero”, aclara José Manuel Pérez Saavedra, director de inteligencia de negocio de Bankia.

Crédito de mayor calidad

El poder de los datos concede a los bancos una supremacía absoluta al valorar el riesgo. Pero en el sector creen que la mejora de las capacidades predictivas no está tanto en la capacidad para conceder crédito, sino en una mayor “calidad” en la financiación, al hacer “mejores ajustes” de precios al riesgo.

Pero no solo en los objetivos de negocio reside la estrategia de la utilización de los datos, ya que es vital la necesidad de manejar los riesgos a los que tal volumen de información está expuesto. Según explican desde CaixaBank, la entidad maneja “en torno a ocho terabytes de datos diariamente”, ya que su uso les permite “agilizar el proceso de toma de decisiones y desarrollar nuevos servicios financieros y bancarios”.

Este es solo uno de los ejemplos de la cantidad desorbitada de información que la banca tiene en su poder, una información suculenta que requiere una gran responsabilidad al estar sujeta a numerosos riesgos, especialmente de carácter reputacional. El reciente ciberataque global “demuestra que existe un riesgo cierto y que no podemos despistarnos”, expone Fabien Girardin, codirector de BBVA Data & Analytics.

A finales del pasado año, el coste del cibercrimen alcanzaba los 450.000 millones de dólares anuales, “una cifra que se ha visto incrementada un 200% en los últimos cinco años”, recuerdan en SAS Institute, apoyándose en recientes estudios. “El riesgo es real y, por tanto, la cultura de la ciberseguridad debe ser una obligación”, concluyen en la multinacional de soluciones de análisis de datos.

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