La lucha de Berkeley por explotar en Salamanca la última mina de uranio de la UE

La australiana ha recibido de Enusa la concesión de las minas a cielo abierto

Con reservas para 15 años, abastecerá al parque nuclear europeo

Paul Atherley, consejero delegado de Berkeley Energía.
Paul Atherley, consejero delegado de Berkeley Energía.

El proyecto de explotación del mineral de uranio que aún queda en el subsuselo de ciertas zonas de la provincia de Salamanca, especialmente, en los pequeños municipios de Retortillo y Villavieja, no es algo nuevo. Berkeley Minera, filial española del grupo australiano Berkeley Energía, lleva trabajando en él desde hace 10 años. Ha sido la polémica desatada ante el fin de las autorizaciones administrativas que permitirán a la compañía empezar a explotar las minas salmantinas en 2019, lo que la han puesto en el candelero informativo.

 Según señala Paul Atherley, consejero delegado de Barkeley Energía, el proyecto cuenta ya con un total de 90 autorizaciones europeas y españolas, incluida la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del Ministerio de Medio Ambiente. En este momento, se está tramitando el permiso de diseño ante el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que posteriormente deberá dar el visto bueno definitivo “una vez instalada la maquinaria”.

Sin embargo, hay quien ve complicado que estas minas puedan llegar a explotarse, no tanto por las presiones de los movimientos antiuranio o las trabas del CSN, como por los pleitos a los que se enfrenta la compañía y "las debilidades" de sus procedimientos administrativos. Por ejemplo, la DIA está recurrida y hay exigencias del CSN que fuentes próximas a este organismo aseguran que "no se están cumpliendo".

Berkeley Minera obtuvo en su día la concesión para la explotación de estas minas de la Empresa Nacional de Uranio (Enusa), la compañía estatal que exploró dichos yacimientos, principalmente en el municipio de Juzbado, entre 1973 y el año 2000 (en los años de la dictadura, Franco nacionalizó “todo lo radiactivo”, recuerdan fuentes del sector). Enusa abandonó la actividad para dedicarse “al fuel oil”.

Experta en la búsqueda de minas de este tipo por todo el mundo, Berkeley, vio el filón que suponían las minas de uranio de Salamanca (a cielo abierto), ya que son “las únicas que existen en la actualidad en la Unión Europea”. Su explotación permitirá al parque nuclear comunitario, con 140 reactores, liberarse en parte de los compromisos de sus actuales suministradores: Rusia y Kazastán y Nigeria, cuyos contratos deberán ir renovando en los próximos años.

Con las minas de Retortillo y Villavieja, en las que se invertirán 250 millones de euros,las centrales nucleares de los países de la UE podrán contar con “un proveedor interno”, si bien, la intención de la compañía es exportar también a Estados Unidos.

Según las prospecciones realizadas en los últimos años, se calcula una producción de 2.300 toneladas anuales de uranio, con un coste de 37.000 euros por tonelada. Con este nivel de producción, Berkeley Minera estima que en el subsuelo salmantino hay reservas para 15 años.

Y, aunque la producción de energía nuclear irá bajando paulatinamente en los próximos cinco años, especialmente, por el apagón atómico decretado por el Gobierno alemán de Angela merkel, las centrales contarán con un abastecimiento desde España, que podría alcanzar el 5% del total de uranio que consumen. Y a un precio un 30% inferior al extracomunitaio.

Con una densidad de población muy inferior a la de la media de Castilla y León, los citados municipios sufrieron un éxodo después de que Enusa abandonara la producción de uranio. Esta situación es la baza que utiliza Berkeley Minera en favor de un proyecto, que está siendo blanco de los movimientos ecologistas y algunas formaciones políticas. Unas presiones a las que la compañía “no cederá”, subraya su consejero delegado.

En este sentido, Atherley subraya que ha habido 21.000 aspirantes (a través de la empresa de trabajo temporal Addeco)para conseguir un puesto de trabajo. En estos momentos, la plantilla es de 52 personas y a finales de este año, alcanzará las 150 para aumentar hasta 450 en 2018, según avanza la compañía.

La compañía ha dado formación a 115 personas, dos tercios entre Retortillo y Villavieja y el resto en otros pueblecitos como Sancti Spiritu, Martín de Yelte, Cubo de Sancho, Bañobárez, Villares de Yelte, Boada o pelarrodríguez. Con sede en Salamanca (ahora, provisionalmente en Retortillo), la compañía presume de los “altos estándares de calidad” de sus ingenieros y que un 40% del equipo lo componen mujeres.

Planta fotovoltaica

El proyecto de Berkeley Minera en Salamanca irá acompañado de la construcción de una planta solar fotovoltaica de 8 MW de capacidad. Una propuesta en línea con “la apuesta que España ha hecho por las energías renovables” y con el objetivo de la Unión Europea “de reducir las emisiones de CO2 en un 80% en el año 2050”, según el el ejecutivo. Este recuerda que Euratom ha apoyado públicamente el proyecto minero de la compañía australiana en españa. Además, paral compensar las críticas de los medioambientalistas ha anunciado que plantará 30.000 encinas en la zona y que realizará trabajos de restauración d elos terrenos.

En la actualidad, Berkeley Energía es el 7º productor mundial de uranio. El proyecto global de Salamanca avalado por la citada inversión de 250 millones de euros para los próximos 15 años, y cuenta con el apoyo de la Unión Europea, según subraya la compañía. Esta, que cotiza en la Bolsa de Londres, ha pagado25.000 millones en tasas en el mundo

Relevo en el CSN

A Berkeley Minera le quedan dos importantes permisos por obtener: el de diseño, que está tramitando ya el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el definitivo, también de este organismo, cuando se instale la maquinaria. El objetivo es comenzar a producir uranio en el año 2019.

Este trámite viene a coincidir con el relevo en el CSN de Cristina Narbona, después de que esta consejera haya sido la elegida por Pedro Sánchez para presidir el PSOE. Narbona. a la que le quedan le quedan aún dos años de mandato, será sustituida a finales de este mes o principios del siguiente.

La representante socialista en el CSN ha sido una piedra en el zapato del presidente del organismo, Fernando Marti, que confía en un sustituto más apacible. Sin embargo, no las tiene todas consigo. El PSOE está buscando en estos momentos un sustituto para Narbona, y, según fuentes políticas, los candidatos tampoco resultan menos batalladores.

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