Gana Santander y pierden los accionistas, acreedores y empleados

Al cierre de abril, el 'holding' Allianz Popular gestionaba un patrimonio de 15.500 millones de euros, repartido entre planes de pensiones y fondos de inversión

El presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán.
El presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán. EFE

El sistema bancario español estrena la nueva regulación del BCE y todo indica que avanzamos hacia un auténtico Sistema Bancario Europeo. El BCE comunicó a la Junta Única de Resolución (JUR), según expone el FROB, “que ha decidido declarar la resolución de la entidad (Popular) y ha aprobado el dispositivo de resolución …por considerar que el ente está en graves dificultades, sin que existan perspectivas razonables de que otras alternativas del sector privado puedan impedir su inviabilidad en un plazo de tiempo razonable y por ser dicha medida necesaria para el interés público”.

De nada sirvieron las sigilosas conversaciones de la cúpula del Popular en la sede del BCE en Frankfurt. Según la JUR, los accionistas y los acreedores de la entidad (Popular) deben ser los primeros en soportar pérdidas de acuerdo con el orden que estableció el artículo 15 del Reglamento (UE). Textualmente, "(..) la norma establece una clara prelación de créditos en el marco de la resolución estableciendo que se ha de garantizar que los titulares de acciones ordinarias, los titulares de instrumentos de capital adicional de nivel 1 y nivel 2 absorban las pérdidas correspondientes antes de que se adopte cualquier otra medida de resolución”.

El sexto banco español por activos ha tenido una historia irregular. En 2016, perdió 3.485 millones de euros (resultado consolidado del ejercicio), a consecuencia de las fuertes dotaciones y el deterioro de activos, además de los problemas de gobernanza. En el mercado de préstamo de acciones, dominado por los fondos de alto riesgo (hedge funds) muchos apostaron a la baja por el precio de la acción y los que venden a corto se llevaron cuantiosas ganancias.

Todavía el martes, la Comisión Nacional del Mercado de Valores señalaba que cuando la acción ya había perdido más de la mitad de su valor en Bolsa, los fondos extranjeros (de Londres y Nueva York) mantenían posiciones de ventas a la baja que representaban el 7,79% del capital del Popular, algunas desde el 11 de mayo pasado. Eso no es nada nuevo, pues desde el año 2008 los vendedores a corto fueron tan agresivos que el presidente Ángel Ron envió cartas personales a los principales accionistas y a los directores de oficinas prometiendo que el banco lucharía a brazo partido pare defender el precio de las acciones. Sus medidas solo fueron efectivas cuando la CNMV prohibió por un tiempo que pudieran realizarse ese tipo de operaciones contra las entidades financieras. Pero en cuanto se levantó la prohibición los vendedores a corto se cebaron de nuevo contra el banco.

En realidad, en esos años se desarrolló un bucle negativo. Los beneficios por acción disminuyeron y tuvo pérdidas o resultados muy volátiles en muchos trimestres. Es muy cierto que el Popular pasó tres de las cuatro pruebas de resistencia o estrés de la EBA (del inglés European Banking Agency), pero desde 2012 aumentó la morosidad, hasta sobrepasar el 37%, y el riesgo inmobiliario fue insostenible, a pesar de que el banco defendió siempre que era “el banco de las pymes y los autónomos” y que tenía más de un millón de clientes que eran realmente pymes. Otra cosa es que pudiera rentabilizar su red de 1.739 oficinas, de ellas 135 en el extranjero y una plantilla de 10.671 empleados en España y 1.277 en el extranjero.

Su costosa estructura y el negocio inmobiliario le obligaron a intentar establecer un corta fuegos y en 2012, hizo una aventurada ampliación de capital de 2.500 millones de euros, pero el plan de negocio no tuvo variaciones apreciables y la compra del Banco Pastor fue poco afortunada.

A partir del año 2011, Banco Popular desarrolló el negocio de banca privada, siguiendo el modelo de trasvasar el pasivo de clientes a Fondos de Inversión. Según Fundspeople, al cierre de abril de este año, el holding Allianz Popular gestionaba un patrimonio de 15.500 millones de euros, repartido entre planes de pensiones y fondos de inversión. Si los fondos están depositados en otra entidad regulada por la CNMV, la intervención del banco y posterior venta no tendría que interrumpir la operativa de los fondos, que posiblemente pasarían al Banco de Santander, que por un euro puede recibir mucho.

Robert Tornabell es profesor de Finanzas y exdecano de Esade Business School.

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