Ángel Ron, auge y caída del banquero que hundió Banco Popular

El valor pasó de 20.000 a 3.000 millones de euros en su mandato

Su pecado original fue inflar la burbuja inmobiliaria

Banco Popular
Ángel Ron, en el centro, junto con los hermanos Luis y Javier Valls, sus predecesores en el cargo.

Nada define mejor la personalidad de Ángel Ron (Santiago de Compostela, 1962) como la decisión que tomó justo antes de dejar la presidencia de Banco Popular, a finales del pasado mes de febrero. En los días previos a su relevo el banquero lanzó una web personal, www.angelron.es, dedicada a glosar su figura y sus supuestos méritos.

Esta hagiografía digital no escatimaba elogios. Le definía como "una de las personas más influyentes del panorama empresarial español". Recordaba que fue el presidente más joven de la banca española y repasaba la colección de premios que había obtenido, incluyendo la Gran Cruz del Mérito Militar.

Sobre la evolución bursátil del banco, en cambio, no se hablaba en la web. En 2007 su capitalización rozó los 20.000 millones de euros. Cuando Ron dejó el banco valía 3.000 millones de euros. Hoy no vale nada. Cantidades ingentes de dinero evaporado. Familias que han perdido todos sus ahorros. Accionistas históricos a quienes se pidió en 2012 que aportaran 2.500 millones extra para reflotar el banco. Y otros 2.500 millones en 2016. Dinero destinado a comprar acciones nuevas que hoy no tienen ningún valor.

"Ángel Ron ha sido un auténtico desastre para el banco. Mintió descaradamente al asegurar que la entidad estaba bien saneada, para después anunciar una ampliación que ha hundido el precio de la acción", explica un gestor de fondos que tenía una importante inversión en Popular.

La historia reciente de Banco Popular ha estado indisolublemente unida a la de Ángel Ron. En 2002, con 40 años, se convirtió en consejero delegado del grupo. Dos años después se convirtió en copresidente, con plenos poderes ejecutivos. Y en 2006, con la muerte de Javier Valls, se convirtió en presidente único. El más joven de la banca española, como glosaba su web personal. 

Su carrera profesional meteórica fue acompañada de un pecado original, que acabó condenándole a él y al banco. Los años en que Ron accedió al poder coincidieron con la última parte del inflado de la burbuja inmobiliaria. Entre 2002 y 2006 la banca española concedió préstamos a promotoras para que siguieran construyendo casas a un ritmo endiablado. Banco Popular no fue ajeno a esta dinámica.

"Popular se embarcó en una fuerte expansión del credito inmobiliario en un momento desafortunado, justo al final de ciclo creciente pasado, y no ha podido terminar de digerirlo pese a unos esfuerzos tremendos de saneamiento", explicaba en una reciente conferencia Ignacio Sánchez-Asiaín, el hombre designado como consejero delegado por Emilio Saracho, sucesor de Ron al frente del banco.


Patada a seguir

Una vez que Banco Popular estaba metido hasta arriba en el crédito a promotores, la gestión de Ron al frente de la entidad fue una auténtica huida hacia adelante. Buscando soluciones parciales para lograr liquidez con la que ir tirando. Vendiendo activos no estratégicos; suspendiendo el pago de dividendos; cambiando a los consejeros delegados para ver si el nuevo lograba insuflar aire a la organización...

Desde que Ángel Ron accedió a la presidencia de Popular ha tenido seis personas como mano derecha.  Francisco Fernández Dopico (2004-2007), José María Lucía (2007-2008), Roberto Higuera (2008-2009), Francisco Gómez (2013-2016) y Pedro Larena (2016-2017). Entre 2009 y 2013 el banco no tuvo consejero delegado pero Jacobo González Robatto, director financiero y de finanzas, realizaba a todos los efectos estas funciones ejecutivas.

En 2007, cuando aún no habían llegado las vacas flacas, Ron ansiaba seguir los pasos de los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA. Ese año Popular dio su salto internacional con la compra de TotalBank en Florida (EE UU), por 218 millones de dólares; fichó a Pau Gasol como imagen corporativa y decidió que sus 200 mejores oficinas vendieran productos no financieros.

Cuando la burbuja del ladrillo pinchó en 2008 la entidad empezó a quedarse con activos inmobiliarios de empresas que no pueden devolver los préstamos promotores. En 2009, Popular comienza realizar ampliaciones de capital para reforzar su solvencia.

Entre 2010 y 2012 la morosidad de Banco Popular empezó a crecer sin parar, convirtiéndose en la entidad con mayor tasa de créditos impagados entre los grandes bancos. Las agencias de 'rating' recortaron la calificación de su deuda. A finales de 2010 emitió 500 millones de bonos convertibles para reforzar su solvencia y amplió capital en 180 millones de euros al dar entrada a Credit Mutuel.


Banco Pastor, buena compra en mal momento

Banco Popular pactó a finales de 2011 la absorción de Banco Pastor. La operación valoraba la entidad gallega en 1.360 millones de euros. Para muchos analistas, esta absorción fue un golpe mortal para la solvencia de Popular. La transacción fue pactada con el Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero, ya de salida, pero cuando empezó a ejecutarse a comienzos de 2012 ya gobernaba Mariano Rajoy. El primer decreto de Luis de Guindos sobre requerimientos financieros obligó a la banca a realizar fuertes provisiones. "La operación con Pastor habría tenido un precio distinto si se hubiera conocido el decreto", explica un directivo del sector.

La indigestión inmobiliaria (propia, y de Banco Pastor) unida al aumento de exigencias en cuanto a la provisión de créditos dudosos obligó a Ron a realizar dotaciones millonarias para cubrir pérdidas futuras. Para hacer frente a la absorción de Pastor y a estas fuertes dotaciones, Popular realizó una primera ampliación de capital por 2.500 millones de euros, con Pau Gasol como protagonista de la campaña.

En 2012, el año en que España tuvo que solicitar un préstamo para rescatar a parte del sistema bancario (especialmente Bankia), Popular registró unas pérdidas millonarias de 2.461 millones de euros, tras provisionar 9.600 millones de euros.

El saneamiento de 2012 no fue suficiente, pero Ángel Ron estaba convertido de que sí. En los siguientes ejercicios la entidad volvió a dar beneficios (modestos) y trató de mantener el tono del negocio. Pero la entidad estaba herida de muerte. Una de las puntillas fue la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a la banca a provisionar cientos de millones de euros para devolver el dinero cobrado de más por las cláusulas suelo.

En los últimos intentos por evitar la quiebra Ron llegó a plantearse empezar a cotizar en Estados Unidos para comprar allí una entidad financiera. Comenzó a vender filiales para sacar efectivo. Fichó a Pedro Larena para que reestructurara el grupo.... y, ya con una rebelión de accionistas en ciernes, ordenó que se creara una web para alabar su figura. Hoy www.angelron.com redirige a la página de Banco Popular. Pronto redigirá a la página de Banco Santander.


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