450 millones en bonos subordinados de Popular vendidos a particulares

La deuda se ha hundido y cotiza con descuentos hasta del 16%

Este pasivo vendido en 2011 tiene capacidad de absorber pérdidas

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La incertidumbre en Popular amenaza a miles de particulares, no a los depositantes, pero sí a los dueños de deuda subordinada. Los bonos contingentes convertibles (cocos o AT1, en la jerga) de Popular por 1.250 millones de euros están en la segunda línea de fuego, después de las acciones, en caso de que el eventual comprador decida exprimir todas las fuentes de capital de la entidad para enjugar eventuales pérdidas derivadas de provisiones.

Fuentes de la banca de inversión señalan que en un escenario lógico, antes de que ejecutar una ampliación por hasta 6.000 millones, lo primero sería exigir una reducción del capital del banco que preside Emilio Saracho.

La segunda medida sería la detonación de los cocos, que se transformarían en acciones. Pasarían a parte del capital de máxima calidad (CET1, en la jerga), si bien solo se activarían si el adquirente pacta que Popular registre pérdidas para comerse los fondos propios hasta determinado umbral, como publicó CincoDías el pasado viernes 26 de mayo.

Los cocos que emitió en 2013 se convertirán en títulos a un precio de 1,653 euros cada uno si el CET1 cae por debajo del 5,125% y los que lanzó en febrero de 2015 a 1,549 euros por acción si esa ratio pierde el 7%. Justo después de los cocos, se sitúan los bonos subordinados en cuanto a nivel de riesgo.

La metamorfosis de esta deuda, atendiendo al cierre de ayer de 0,609 euros por acción, implicaría para sus dueños unas pérdidas superiores al 60%. Y esa minusvalía será previsiblemente muy superior, puesto que las acciones sufrirían adicionalmente. La intención del banco es pagar el cupón de los cocos el próximo 10 de julio, aunque fuentes conocedoras de la situación de la entidad advierten que lo lógico sería que el propio supervisor –el BCE– desaconseje su abono.

Otra arma del eventual comprador de Popular son bonos subordinados. Y existen dos emisiones que se colocaron a particulares en julio de 2001, por 200 millones de euros, y octubre de 2011 (250 millones), con respectivas rentabilidades del 8% y del 8,25%. La inversión mínima fue de 1.000 euros.

La liquidez de esta deuda, que cotiza en el mercado de deuda corporativa propiedad de BME, AIAF, es limitada. “Por el tipo de inversor, los importes que se cruzan en esta referencias suelen ser más pequeños de lo habitual y con cruces a precios muy distintos, incluso dentro de la misma sesión. En todo caso, el movimiento negativo del precio que han tenido en las últimas semanas es bastante similar al de las emisiones mayoristas”, señalan fuentes del mercado.

Estas emisiones cotizan con descuentos entre el 13,5% y el 16% respecto al nominal. Eso sí, los titulares han recibido una rentabilidad en estos cinco años en el entorno del 40%, gracias a las elevadas rentabilidades de las que han disfrutado. Una inversión de 10.000 euros ha recibido por tanto unos intereses acumulados de alrededor de 4.000 euros.

La caída en picado de los precios ha disparado las rentabilidades hasta niveles superiores al 12% (véase gráfico). Ambas emisiones vencen en 2019 y los siguientes cupones deben abonarse los próximos 14 de julio, para la de octubre de 2011, y el día 29, para la de julio de ese mismo año.

“El mercado comienza a descontar una eventual quita en la deuda subordinada de Popular. Pero todavía es muy pronto para saber qué ocurrirá con el banco. Todo dependerá de las condiciones que imponga el comprador, y es previsible que la deuda de minoristas, aunque se vea afectada, sea menos dañada que la vendida a los institucionales.

Fuentes financieras señalan que esta deuda computa como Tier 2, por lo que podría sufrir eventuales quitas. El importe de este tipo de bonos a cierre de marzo se situaba en 636 millones.

Otra emisión destacada entre las subordinadas de Popular es una realizada en 2009 como canje de preferentes, esta vez vendidas a institucionales, por 99,7 millones de euros. Estos bonos cotizan con un descuento del 15% respecto al nominal.

Cómo fue en Bankia

En el rescate de Bankia se impusieron quitas (reducciones del valor nominal) a los dueños de híbridos –participaciones preferentes y deuda subordinada– y después se forzó su canje por acciones. Los dueños de preferentes sufrieorn una quita media del 38% y los de deuda subordinada perpetua, del 36%. El descuento en la deuda subordinada con vencimiento fue de un 13% de media.

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