Dependencia

Invertir en los mayores, pasaporte al futuro

La vejez es el gran reto social, por su coste sanitario, avisan desde el CSIC

Invertir en los mayores, pasaporte al futuro

El envejecimiento y sus consecuencias son una de las áreas más estudiadas de la medicina. De hecho, en el periodo de 2009 a 2015, “el total mundial de publicaciones sobre la tercera edad creció a un ritmo tres veces superior al del conjunto de las publicaciones en otros ámbitos”. Así lo destacan desde la Fundación General CSIC a través de un informe recientemente publicado.

No extrañan estos datos en un país donde la población envejece a pasos de gigante y que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de población de más de 65 años, que actualmente se sitúa en el 18% del total, pasará a ser del 25% en 2031.

La tercera edad está más presente que nunca y los intereses por este sector de la población abarcan casi todos los ámbitos. Desde la Fundación CSIC resaltan “el gran reto social” que supone el conocimiento de la vejez, “ya que afecta a la vida de las personas, al coste de los sistemas sanitarios y de pensiones, así como a otros muchos aspectos de la vida diaria”. Además, supone un campo de oportunidades para la empresa privada.

Sin embargo, Leocadio Rodríguez-Mañas, jefe del servicio de geriatría del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), uno de los centros de referencia en Europa en esta especialidad, reconoce que, aún hoy, la geriatría suscita un interés más declarativo que real, porque “seguimos recibiendo mucho menos dinero para investigar que cualquier otra área médica”.

40% de las personas mayores de 65 años en España se encuentran en fase de fragilidad física, el estadio previo a la dependencia, según el Hospital Universitario de Getafe.

1.600 millones sería el ahorro que se lograría atajando los problemas de las personas mayores en fase de fragilidad, sin esperar a la dependencia, lo que contribuiría al mantenimiento del sistema.

Más del 90% de las publicaciones científicas españolas sobre envejecimiento abordan aspectos relacionados con la biología y la medicina. “A modo de ilustración, y por su fuerte significación social, cabe mencionar que uno de cada cuatro estudios mundiales sobre tercera edad está relacionada con el alzhéimer. En España, prácticamente una de cada tres”, matizan en la Fundación General CSIC.

El centro hospitalario de Getafe cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria, una entidad encargada desde hace más de 10 años del estudio de las personas ancianas y coordinadora de 10 proyectos en Europa en este ámbito. “Nos centramos en la investigación de la fragilidad, el estadio previo a la dependencia física en el que se encuentran entre el 35% y el 40% de los mayores de 65 años”, apunta Rodríguez-Mañas.

Para este doctor y su equipo, la prevención y el tratamiento en esta fase previa “es fundamental. Sería equivalente a tratar la hipertensión para evitar el infarto”, ejemplifica. “Gracias a nuestro trabajo, ahora sabemos cómo atajar el estado de fragilidad de nuestros mayores”. Esto es, manejando las enfermedades crónicas que condicionan esta fase (por ejemplo, la diabetes o la bronquitis crónica), realizando una actividad física apropiada y con una nutrición adecuada.

Este médico opina que la tercera edad ha experimentado una notable mejoría de sus condiciones con un importante aumento de la expectativa de vida y con la generalización de la alta longevidad. No obstante, las principales investigaciones se centran ahora en la mejora de la calidad de vida de los mayores: “Y desde luego, esto pasa por la autonomía y la mejora de la situación funcional de las personas de más edad”, argumenta Rodríguez-Mañas.

Hay que resaltar el coste económico de la fragilidad de los ancianos como fase previa a la discapacidad. “Sabemos que el coste anual de un mayor discapacitado es de entre 1.500 y 2.000 euros y conocemos que el 10% de la población española está en esta fase. Tratando de paliar los efectos de la enfermedad ahorraríamos unos 1.600 millones de euros al año y contribuiríamos al sustento del sistema”, explica.

El Hospital Universitario de Getafe, junto con el Hospital Universitario Ramón y Cajal, han puesto en marcha el proyecto Sprintt, un estudio científico en el que participan nueve países de la Unión Europea, con un volumen de 1.500 pacientes, en busca de soluciones para evitar la dependencia mediante el ejercicio físico.

El ejercicio que todo lo cura

Invertir en los mayores, pasaporte al futuro

“Uno de los mayores logros ha sido poner en marcha un programa con una serie de ejercicios físicos para personas frágiles y prefrágiles”, cuenta el doctor Rodríguez-Mañas.

Varios estudios científicos han demostrado que la actividad física puede minimizar los efectos fisiológicos del envejecimiento, actuando sobre múltiples sistemas (cardiovascular, musculoesquelético, respiratorio…) y evitando la sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer). Gracias a esto, el ejercicio físico consigue aumentar la esperanza de vida libre de discapacidad, promover la independencia y mejorar la calidad de vida. “Otro pilar fundamental para lograr un envejecimiento sano es seguir una nutrición equilibrada con el apropiado aporte necesario de proteínas”, añaden desde el equipo investigador del Hospital Universitario de Getafe, en Madrid.

“Las personas mayores con deterioro de la marcha necesitan más asistencia y presentan una mayor probabilidad de ser institucionalizados, tienen un mayor riesgo de morbilidad, mortalidad y hospitalización y experimentan una menor calidad de vida”, cuentan desde el proyecto europeo Sprintt. Más información en su página web: http://www.mysprintt.eu/es.

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