Infraestructuras

El PSOE ofrece a Fomento aparcar grandes planes y pactar año a año

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

La oposición en el Congreso va a mostrar reticencias a negociar un nuevo plan de obra pública y transportes a largo plazo que sustituya al PITVI que impulsó Ana Pastor desde Fomento. El nuevo ministro, Íñigo de la Serna, ha ofrecido un gran pacto sobre infraestructuras, pero el PSOE busca un giro significativo pidiendo una programación más realista, fácil de ejecutar y, sobre todo, de auditar. Esto pasa por planes con el alcance máximo de una legislatura –que se debatirían en el Congreso y se someterían a enmienda en los seis primeros meses de mandato– y por acuerdos sobre las actuaciones a ejecutar en el arranque de cada ejercicio.

El Grupo Socialista en el Congreso ha hecho llegar a De la Serna un documento, titulado Sistemática para la Planificación de Infraestructuras, con el que pretende dejar sentados los procedimientos para planificar a corto plazo y aparcar los programas multimillonarios a varias legislaturas vista. Se marcan necesidades como definir el porcentaje del PIB que se destinará a la inversión en infraestructuras cada año, “ajustándose en función de parámetros preestablecidos de evolución del PIB”.

Hasta ahora vienen fijándose múltiples prioridades “sin un orden concreto, a muy largo plazo y con fuertes dificultades tanto para ejecutarlas como para hacer un seguimiento”, explican fuentes conocedoras del texto, “se trata de dejar de generar frustración con planes irrealizables y que las actuaciones puedan ser seguidas tanto por el Parlamento como por el propio ciudadano”.

Una web sobre obras

El Grupo Socialista demanda la puesta en marcha de una página web de acceso público con los datos y criterios que llevan a priorizar una obra, así como su repercusión (económica, reducción de tiempos, cohesión territorial, etcétera).

También deben incluirse datos como las previsiones de plazo, presupuesto, desviaciones finales y las causas, así como los datos relevantes de un concurso.

España ha conocido en los últimos años grandes promesas de inversión pública como la que suponía el PEIT 2005-2020 socialista, con actuaciones por 250.000 millones (15.000 millones anuales); el citado PITVI 2012-2024 impulsado por los populares y cuya inversión prevista se alzaba a 147.500 millones, o el Plan Nacional de Calidad de las Aguas 2007-2015, que sumaba obras por otros 19.000 millones. El denominador común es que suelen zanjarse con escaso grado de ejecución y pasan a la historia con cada cambio de Gobierno.

En este caso, De la Serna se ha dispuesto a adaptar el PITVI a la realidad económica del país, consensuando líneas de actuación con partidos políticos, comunidades autónomas, ayuntamientos, colectivos empresariales y sindicatos.

El documento del PSOE recuerda que ha habido planes que no han pasado ni por el Congreso ni por el Consejo de Ministros, centrándose en infraestructuras lineales y olvidando los cuellos de botella, la intermodalidad, la movilidad urbana, la conservación del parque ya existente, etcétera. “Esto es consecuencia de la cultura predominante de construcción que impide prestar la debida atención al mantenimiento y sacar más rendimiento de lo que tenemos”, cita el texto elaborado por el Grupo Socialista.

Claves para mejorar la ejecución y el impacto de la obra pública

  1. Priorizar los tramos completos. El Grupo Socialista en el Congreso demanda un cambio en los criterios de planificación, primando la puesta en servicio “lo antes posible” de tramos completos. De este modo se evitaría tener grandes inversiones en tramos que no operan por falta de continuidad.
  2. Establecer indicadores.Cada una de la actuaciones debe ir acompañada de plazos de ejecución lo más claros posible e indicadores para hacer un seguimiento de los avances. También deben estar claras las razones que la han priorizado sobre otras, su coste final y los problemas en la ejecución.
  3. La ventaja de prever la demanda. La toma de “las decisiones más oportunas” va a depender de conocer las verdaderas necesidades de cada territorio a través de estudios de demanda “realistas”. Un consejo oportuno en plena operación de rescate de concesiones que incumplieron las previsiones.
  4. Memoria anual y desviaciones.La existencia de indicadores para hacer un seguimiento de los proyectos facilitaría conocer si se han cumplido los objetivos marcados previamente a la ejecución. Anualmente se publicarían los resultados y se trataría de resolver las desviaciones.
  5. Cuidar el parque existente. La prioridad de la programación del Gobierno debe estar en el mantenimiento de las infraestructuras en servicio, así como en alcanzar la “excelencia” en los modos de transporte en operación. Cada euro no invertido en mantenimiento se multiplica años después en reformas.
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