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El petróleo no necesita a Trump

Los bajos precios del crudo hacen innecesaria la estrategia del presidente electo de favorecer la perforación

Bomba de perforación petrolífera en Dakota del Norte (EE UU).
Bomba de perforación petrolífera en Dakota del Norte (EE UU).

El sector petrolero estadounidense no necesita la ayuda de Trump. El presidente electo se ha comprometido a crear 500.000 nuevos empleos al año mediante la reducción de la burocracia para perforar. Eso puede encajar con un Congreso dominado por los republicanos, pero el plan ya está anticuado.

Trump, a quien asesora en energía el multimillonario del crudo Harold Hamm, quiere abrir los terrenos del Estado a las petroleras y eliminar las barreras ambientales a la perforación. Eso podría haber tenido sentido financiero en 2014, cuando el petróleo costaba más de 100 dólares el barril y había miedo a una restricción de la oferta. Ahora sería como dar hielo a un esquimal.

La producción de crudo estadounidense casi se duplicó durante los primeros siete años de Obama, mientras que el fracking abrió vastos nuevos depósitos de petróleo y gas. Todo ello impulsó a un país que salía de la crisis financiera. La previsión oficial es que la producción caiga un 6% este año. La caída, sin embargo, es más un reflejo de los bajos precios que una falta de oportunidades de perforación.

La producción de crudo estadounidense casi se duplicó durante los primeros siete años de Obama

Reducir la regulación podría rebajar los gastos de producción, pero tendría un coste medioambiental. El ahorro también podría ser escaso comparado con el que han logrado los perforadores de shale mejorando las técnicas de producción. Hace dos años necesitaban cobrar 80 dólares por barril para ganar dinero. Ahora es la mitad.

El acceso a nuevos suministros podría ser importante a largo plazo, especialmente si Trump logra revertir la agenda climática de Obama. Por ahora, sin embargo, la sobreabundancia es un problema mayor que la escasez. Alentar aún más la producción no haría más que hundir los precios en un momento en el que EEUU ya se están acercando al pleno empleo. Eso dificultará que Trump cumpla sus promesas de política energética.

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