Tribuna

El ‘crowdfunding’ y la inclusión financiera

En el mercado de 'crowdfunding' global, el volumen de negocio ascendió a 34.000 millones de dólares

La inclusión financiera tiene como objetivo el acceso a una gama de servicios financieros ofrecidos a un precio razonable y de una manera responsable. Mientras que el uso de entidades bancarias en las economías desarrolladas es algo básico y accesible, desgraciadamente esto no es así para millones de personas. Las sin banco son aquellas personas que carecen de acceso a una entidad financiera donde depositar sus ahorros, adquirir un seguro o solicitar un crédito. La mitad de la población mundial no tiene acceso a servicios financieros formales.

Sin embargo, en los últimos años surgen nuevas alternativas que están logrando asombrosos avances en la inclusión financiera. El aumento del acceso a internet, acompañado del uso de tecnología móvil, está permitiendo generar nuevas herramientas financieras, así como facilitar el uso de las tradicionales. En este artículo nos vamos a centrar en una de estas herramientas, el crowdfunding.

El joven y dinámico campo del crowdfunding está democratizando la inversión como nunca, ofreciendo servicios financieros ya sea vía donaciones, deuda o inversión donde antes no existían. El crowdfunding, un instrumento por el cual se financian proyectos vía plataformas digitales eliminando al intermediario financiero, rebaja el coste de los servicios, ofrece unas rentabilidades ajustadas al riesgo más competitivas e impacta positivamente en la vida de las personas.

El crowdfunding en países en desarrollo se compone principalmente por donaciones o préstamos blandos. Esta situación difiere bastante del crowdfunding en países desarrollados, donde tiene una vertiente más enfocada a la inversión.

Existen aproximadamente unas 180 plataformas de crowdfunding especializada en países emergentes. La más importante es Kiva, especializada en microcréditos y con una cuota de mercado del 28%. Otras plataformas son Gofundme, Youcaring y Razoo, además de la plataforma de inversión directa Fundacity.

El mercado es aún moderado puesto que se estima que el pasado año hubo un volumen de 500 millones de dólares, principalmente en Brasil, Nepal, India, Filipinas, y México. A modo de ejemplo, Nepal recibió el año pasado más de 23 millones de dólares en donaciones en tiempo record tras sufrir un devastador terremoto.

"Las remesas de emigrantes representan un importante potencial para el desarrollo de esta fórmula de financiación en los países en desarrollo”

Esta cifra es ínfima comparada con el mercado de crowdfunding global, donde el volumen de negocio ascendió a 34.000 millones de dólares. Sin embargo, las posibilidades de futuro son inmensas puesto que el crecimiento supera el 100% anual. Según el Banco Mundial, el crowdfunding en países emergentes puede alcanzar la cifra de 96.000 millones de dólares en el año 2025.

Las remesas de emigrantes representan un importante potencial para el desarrollo del crowdfunding en países en desarrollo. En Filipinas, Nepal o Bangladesh una porción importante de la economía local se debe al dinero que envían aquellas personas que decidieron emigrar para buscar trabajo. Estos expatriados sufren costes muy altos para enviar el dinero a casa por lo que el sistema de crowdfunding puede ser una alternativa barata y viable de transmisión de fondos.

Una parte importante del vacío que existe entre el mundo industrializado y aquel en vías en desarrollo es la capacidad de analizar el riesgo de crédito por parte del canal de crowdfunding. Lending Club, la entidad de créditos directos sin intermediarios financieros (P2P) más importante del mundo, actualmente inmersa en un escándalo financiero que ha costado el puesto a su máximo dirigente, Renaud Laplache, tiene una cartera de préstamos diversificada que ofrece una mayor rentabilidad adaptada al riesgo al no tener intermediarios financieros. Lending Club puede realizar un buen análisis del riesgo de las operaciones debido a la información disponible en el sistema financiero americano. Sin embargo, esto es mucho más difícil de efectuar en países donde no existen mecanismos para analizar el historial de crédito del cliente.

Kiva utiliza la presión social, dando créditos individuales, pero con una obligación de devolución conjunta. Es decir, si una persona deja de pagar, el resto del grupo se hace responsable de esa deuda. Esta fórmula, que funciona adecuadamente en zonas rurales, no es tan útil en las ciudades y, desde luego, no es un sustituto de un sistema de scoring. Con este fin se creó AlliedCrowds, empresa de información analítica de crowdfunding en países en desarrollo. Asimismo, en la universidad de Harvard nació Entreprenurial Financial Lab, una empresa que ha diseñado un sistema psícométrico de crédito para analizar el carácter y la capacidad de devolución del crédito utilizando unos parámetros innovadores.

Para que el crowdfunding se consolide precisa de una legislación clara y transparente. En general, la regulación sobre el crowdfunding es débil en países industrializados e inexistentes en países en desarrollo. La regulación es tan importante para que este canal financiero genere confianza que el premio nobel de economía Robert Schiller ha solicitado públicamente que se regule correctamente y con urgencia.

Usman Hayat es miembro de CFA Institute. José Ignacio Zabaleta es miembro de CFA Society Spain y profesor de la Escuela de Negocios MBA.

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