Tribuna

El viejo nuevo problema de las ciudades

Se planifican barrios o calles, pero en materia de recogida de basuras, todo se hace igual

La limpieza constituye uno de los capítulos presupuestarios más importantes de cualquier ayuntamiento, y el éxito o fracaso que se deriva de su gestión representa una buena vara de medir la eficacia de los responsables al frente de nuestras corporaciones. Se calcula que el presupuesto municipal relativo a esta partida puede suponer más del 50% del total, regla que se cumple en grandes corporaciones como Madrid, que dedica 847 millones a mantener las calles limpias y evacuar los residuos que generan sus habitantes.

En realidad, se trata de un aspecto tan sensible que cualquier incidencia en el servicio, como una reducción de los efectivos dedicados al mismo, ocasiona un grave problema para los ciudadanos. En primer lugar, en el plano de la imagen (no es grato deambular por calles y aceras anegadas de desperdicios) y, en última instancia, en términos de salud pública, en tanto que la falta de higiene urbana puede ocasionar molestias, como malos olores o problemas de salud derivados del posible desarrollo de plagas. Y es que, si bien no todos los ciudadanos coincidimos en utilizar a diario el conjunto de servicios urbanos a nuestro alcance, lo que sí es seguro es que todos, durante todos los días del año, nos desprendemos de los desechos.

Si uno analiza someramente la gestión que en general realizan los ayuntamientos en materia de limpieza y evacuación de residuos, llegará a la conclusión de que, por lo general, venimos aplicando el mismo tipo de soluciones a este problema que hace cientos de años. Básicamente, el modelo consiste en la concentración de basuras en las vías urbanas, en contenedores ubicados en lugares determinados, en abierta competencia con los coches por el espacio, y en el paso de camiones a determinadas horas del día o de la semana, en función del presupuesto disponible, para retirar los desperdicios y conducirlos a los correspondientes centros de tratamiento. Podemos sustituir los camiones por carros y los contenedores por cubos o espuertas, y el esquema viene repitiéndose desde que nacieron las primeras ciudades en la Edad Media.

"El presupuesto municipal dedicado a la limpieza puede suponer más del 50% del total"

Llama la atención que en la era de la planificación estratégica, la gestión de la evacuación de los residuos no se haya contemplado en tantos años como un aspecto clave, que merece ser pensado y premeditado antes de que los gestores municipales, con sus equipos de urbanistas y arquitectos, y los promotores inmobiliarios se dispongan a construir, levantar o ensanchar las ciudades. Se planifican los barrios, las calles, las conducciones de agua, el sistema de alcantarillado, las canalizaciones eléctricas y de comunicaciones, y sin embargo, en materia de recogida de basuras, hay una especie de resignación para que las cosas se sigan haciendo del mismo modo de siempre. Esto es, colocar en algún lugar de la vía pública los contenedores para que el camión de la basura pase a retirarlos. ¿Es esto normal?

Si hay algo que ha puesto de relieve el Congreso de Ciudades Inteligentes, celebrado en Madrid, es que existe otra manera más eficiente y sostenible de gestionar las ciudades, asistidas por el concurso de las nuevas tecnologías. De la misma manera que ya en ninguna parte se riega por inundación, será cada día más difícil de justificar que esta función básica de los ayuntamientos, como es la retirada de basuras, se haga con ruido, contribuyendo con los camiones a generar más contaminación y colapso circulatorio en las calles, y perpetuando en las vías públicas insularidades caracterizadas por los malos olores y el desbordamiento de las basuras.

Estamos ante un área de servicio público que tiene que ser repensado y, como decimos, perfectamente planificado por los profesionales y gestores municipales, del mismo modo que se hace con el resto de dotaciones. Si el concepto de smart city nos anticipa espacios que se adaptan a las necesidades de los ciudadanos, bajo las premisas del confort y la sostenibilidad ambiental, y con un enfoque transversal de eficiencia, la prestación de los servicios de recogida de basuras y de limpieza debe ser también objeto de reflexión bajo estas mismas premisas. La rápida proliferación de tecnologías alternativas a la recogida tradicional, sumada a una ingente constelación de aplicaciones digitales que combinan sensores y sistemas de análisis de datos en tiempo real, va a generar una presión ciudadana sobre los responsables municipales para que vayan acercando sus decisiones a este nuevo paradigma.

Carlos Bernad es presidente de Envac Iberia.