El Reino Unido vota 'brexit'

Los bancos centrales salen al rescate de la libra y la deuda

El presidente del BCE Mario Draghi
El presidente del BCE Mario Draghi REUTERS

El mercado ha fallado estrepitosamente en su pronóstico sobre el resultado del referéndum británico y el triunfo del brexit ha causado sorpresa y estupor en la comunidad inversora. El pánico se desató en los primeros momentos de la jornada, remitiendo a crisis pasadas como la quiebra de Lehman Brothers o la tormenta que amenazó por llevarse por delante a la zona euro. Sin embargo, esta vez ha sido diferente y los bancos centrales han estado ahí para contener el golpe. Una lluvia de liquidez ha regado el mercado y ha contribuido a frenar el derrumbe de la libra y sobre todo, a controlar las ventas en el mercado de deuda soberana, garantizando que el acceso a la financiación barata a la que tanto a contribuido la política del BCE no salte por los aires.

El mensaje de los banqueros centrales ha sido unánime: están ahí para facilitar toda la liquidez necesaria y para que no haya un colapso que ponga en peligro el funcionamiento del sistema financiero internacional.

Protagonismo del BCE

El Banco de Inglaterra ha sido el primero en responder al brexit con el anuncio de una inyección de liquidez extra por 250.000 millones de libras (310.000 millones de euros), aunque los expertos coinciden en que es la actuación del BCE con su programa de compras de deuda la que ha evitado que el mercado de crédito entre el pánico. La institución que preside Mario Draghi ha emitido un comunicado en el que insiste en que vigila muy de cerca los mercados financieros y que mantiene intacto su compromiso para asegurar la estabilidad de precios y financiera de la zona euro. “El BCE se mantiene listo para suministrar liquidez adicional, si fuera necesario, en euros y otras divisas”, sostiene. “La institución está en contacto con los bancos que supervisa y considera que el sistema bancario de la zona euro es resistente en términos de capital y liquidez”, añade.

“Sin el BCE, las ventas en el mercado de deuda habrían sido como las de la renta variable”, explica Javier Casal, responsable de la mesa de deuda de Ahorro Corporación. “Hemos notado la intervención del BCE, crea una zona de confort psicológico clave para los inversores”, señalan en una mesa de negociación de deuda.

Frente común

El brexit ha llevado también a mover ficha al Banco Nacional de Suiza y al Banco de Japón. El franco suizo se ha apreciado al máximo desde que el banco central decidiera eliminar su política de control de cambio frente al euro en enero de 2015 y el yen ha superado la barrera de las 100 unidades por dólar por primera vez desde noviembre de 2013. El Banco de Japón “está dispuesto a proporcionar suficiente liquidez, incluyendo líneas de intercambio entre seis bancos centrales, de cara a proporcionar estabilidad”, explicó el gobernador Haruhiko Kuroda en un comunicado. Su homólogo suizo también ha reconocido que “ha intervenido en el mercado de divisas para estabilizar la situación y se mantendrá activo”. Y la Fed se pronunció en idéntico sentido antes de la apertura de mercado en EE UU.

El Banco de Inglaterra, ahora en el ojo del huracán con el brexit, ha sido sin embargo el banco central más explícito en su compromiso con la estabilidad financiera. Además de anunciar una inyección de liquidez adicional de 250.000 millones de libras, ha recordado que lleva meses contemplando la posibilidad del divorcio con la UE y ha insistido en que “tomará todas las decisiones necesarias” en defensa de la estabilidad financiera del país. Ante la recesión económica que se espera, en Citi prevén ahora que el Banco de Inglaterra recorte tipos en 25 puntos básicos en la reunión del próximo 14 de julio y que realice compras adicionales de activos. Bank of America Merrill Lynch prevé un recorte de 50 puntos básicos.

La onda expansiva del brexit también llegará a la Fed. Los analistas ven ahora más argumentos para que Estados Unidos retrase una nueva subida de tipos al mes de diciembre.

Desafíos por delante

La primera respuesta con la que contener el golpe ya está dada pero el escenario de máxima incertidumbre que plantea el brexit sorprende a los bancos centrales, y en especial al BCE, al límite de sus políticas de estímulos.

Las compras de deuda activadas por Daghi –en un principio por 60.000 millones de euros al mes y ahora por 80.000 millones– tienen el objetivo de incentivar los precios en una zona euro al filo de la inflación negativa y de estimular el crecimiento. Pero el brexit se cuela ahora en su política: no solo crea turbulencias en los mercados que antes no existían y que hay que sofocar sino que tendrá impacto en la economía de la zona euro, aunque su alcance aún esté por calibrarse y dependa de cómo se articulen ahora las relaciones comerciales de Reino Unido con la UE.

“Nadie duda de que hay liquidez suficiente en la zona euro. La situación no tiene nada que ver con la tensión de los años 2011 y 2012. Pero al BCE no le quedan muchas más balas y la eficacia real de su política sobre la economía real está siendo limitada”, señalan desde un banco de negocios internacional. Y el riesgo político, que en el caso del referéndum británico ha superado a los inversores, ha venido para quedarse, con la posibilidad de que los movimientos contrarios a la UE se contagien por la zona euro. Otro problema más para Mario Draghi.