Escapadas

Bolzano, mitad italiano, mitad austriaco

La capital del Tirol del Sur aúna lo mejor de ambas culturas en los Alpes.

El campanario de la antigua iglesia sobresale en el lago de Resia, en la frontera austriaca.
El campanario de la antigua iglesia sobresale en el lago de Resia, en la frontera austriaca.

Donde se enfrentan los montes Dolomitas con los Alpes meridionales también lo hace la cultura germana con la italiana. Para unos es el Südtirol o Tirol del Sur y para otros, el Alto Adige. Al noreste de Italia, en la frontera con Austria, se encuentra esta región bañada por una amalgama de carácter, de cultura, de lenguas (alemán, italiano y ladino), de arquitectura, de cocina e incluso de gentes.

Cuando esta combinación se produce en un entorno idílico alpino como este, de lagos, valles, castillos, bosques y montañas de más de 3.000 metros, el resultado promete, empezando por Bolzano, su capital.

En el Tirol del Sur se habla mayoritariamente el alemán (69%), pero en Bolzano reina el italiano frente al germano y el ladino. Esta última es una lengua retrorromance, además de un grupo étnico, perteneciente a los valles de Gardena y Badia.

En las Dolomitas se esconden valles, pequeños pueblos, castillos y lagos

La ciudad fue fundada en la Edad Media y no tardó en adquirir notoriedad como centro vinícola y de intercambio comercial entre Austria e Italia. Esta circunstancia le concedió, como al resto de la región, una doble identidad: una norte europea y otra mediterránea, y su fruto es esta inmensa riqueza cultural y de costumbres.

Bolzano se construyó sobre un valle rodeado por grandes montañas que cercan la ciudad a modo de muralla. Es una capital pequeña (apenas 106.000 habitantes) pero muy turística, cosmopolita y refinada. Su centro histórico está concentrado, por lo que invita a recorrerlo a pie, separado por el río Talvera de la parte más moderna de la ciudad.

En la plaza del Municipio, o Rathausplatz en alemán, se encuentra el edificio del ayuntamiento, de estilo neobarroco, rodeado por bonitas casas decoradas con frescos y estucos. Justo al lado tenemos la Via Bottai (Bindergasse), con el Museo de Ciencias Naturales al final de la calle.

Piazza delle Erbe.
Piazza delle Erbe.

Otra de las avenidas que nace en Piazza Municipio es la Via Portici (Laubengasse), uno de los puntos más emblemáticos de Bolzano por su importancia comercial.

En esta larga y estrecha calle, con arcos a ambos lados, de fachadas de distintos estilos arquitectónicos y decoradas en tonos pastel, se sitúan las mejores tiendas, tanto tradicionales como modernas. Termina en Piazza delle Erbe (Obstmarkt), donde se localiza el mercado, que a excepción de los días festivos está rebosante de ambiente y colorido en torno a los múltiples puestos de flores, frutas, verduras y productos regionales que llenan de vida la plaza.

Antes de llegar a Piazza Walther, conviene detenerse en los conventos de los dominicos y los franciscanos tanto como en la Via Musei, donde se encuentran los museos cívico y arqueológico de la ciudad.

En la plaza Walther no pasa desapercibida la torre de la catedral, con sus 65 metros de altura, ni tampoco su antigua puerta románica con dos leones que protegen la entrada. Es este un lugar amplio y de encuentro, en el centro del casco histórico, donde se puede esperar tranquilamente a un amigo tomando un expreso en cualquier terraza.

Los restaurantes de la plaza Walther, y de Bolzano en general, son expertos en fundir la cocina tirolesa con la italiana. De esta unión nacen platos como los canelerdi (pasta de pan, jamón, queso y espinacas), los schlutzkrapfen (raviolis con variedad de relleno) o los spätzles (ñoquis de espinaca con manteca derretida y jamón).

Imprescindibles para el viajero

Lago de Braies.
Lago de Braies.

Castillos. El Roncolo (Runkelstein) fue construido en el siglo XIII sobre una roca en el valle Sarentino, al que se puede llegar caminando por el paseo verde Talfer o tomando el autobús 12 desde Bolzano. El castillo Firmiano o Sigmundskron es un importante símbolo de la independencia del Tirol del Sur. Desde la ciudad discurre un carril bici siguiendo el río Isarco que pasa por delante de la fortificación.

Lagos alpinos. El lago de Resia, a 100 kilómetros al noroeste de Bolzano, es un pantano artificial sobre un antiguo pueblo del que únicamente sobresale el campanario de la iglesia sobre el agua. El lago de Braies, también a 100 kilómetros al noreste, en las Dolomitas, es considerado el más bonito de los lagos del Tirol del Sur.

Dolomitas. También conocidas como las montañas pálidas, son una cadena montañosa Patrimonio de la Unesco por su gran belleza natural. Esconden valles, como el de Funes, que parecen sacados de una postal y que reciben miles de visitas independientemente de la época.