Especial Formación y Empleo

La empresa es mi laboratorio

Becarios que trabajan este año en la sede central de Iberdrola, en Madrid.
Becarios que trabajan este año en la sede central de Iberdrola, en Madrid.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”, el alegato que allá por el siglo XIX enunciaba Benjamin Franklin se ha convertido hoy en piedra filosofal de la enseñanza. Y es que, a diferencia de lo que ocurría hace apenas un par de generaciones, los universitarios ya no se enfrentan vírgenes, profesionalmente hablando, al mundo laboral.

El revulsivo de la crisis puso en evidencia las carencias de un modelo educativo en el que, frente a la eficiencia de la empírica, se primaban los grandes tomos y la teórica. Junto a ello, la era 4.0 ha favorecido la proliferación de programas de cooperación entre empresas y universidades cuyo objetivo es explorar, potenciar el talento y socializar la formación de calidad.

Son las conocidas como cátedras, cuyo objetivo es desarrollar sinergias formativas que den repuesta a las necesidades concretas de las empresas y que, a su vez, “complementan y enriquecen la formación reglada, dotando a quienes las siguen con un patrimonio de formación que les diferencia del resto de los alumnos”, explica Ramón Rodríguez Pons-Esparver, profesor del departamento de Ingeniería Geológica y Minera de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y director de la Cátedra-Empresa Cepsa Energía y Medio Ambiente de la UPM.

Por su propia naturaleza técnica el sector de la energía es, quizá, uno de los más prolijos en estas prácticas. Además del citado convenio con la UPM, Cepsa cuenta en la actualidad con otras tres cátedras en las universidades andaluzas de Cádiz, Sevilla y Huelva. Cada una de ellas, con seminarios y cursos específicos orientados al estudio de los procesos de exploración, producción y uso de combustibles, así como de los productos petrolíferos y sus derivados.

  • Nivel internacional

Según datos de la compañía, el pasado año 800 alumnos participaron en actividades asociadas a dichas cátedras. Anualmente cerca de 700 personas realizan sus prácticas en Cepsa, de las cuales en torno al 57% lo hacen a nivel internacional.

KepaZubieta, director de selección y formación de Iberdrola, destaca la “vocación del grupo de apostar por una formación de calidad que favorezca la igualdad de oportunidades entre las personas”. La eléctrica que preside Ignacio Galán mantiene acuerdos con 45 universidades y centros educativos en España, a los que se suman los de países como México, Reino Unido y Portugal. El objetivo prioritario es “potenciar la docencia, la investigación, la innovación y las actividades sociales y culturales”.

Desde Gas Natural Fenosa (GNF) “se apuesta por el desarrollo individual y la evolución de la carrera profesional”, explican fuentes de la compañía. La red de alianzas con universidades e instituciones académicas nacionales e internacionales de la compañía que preside Salvador Gabarró es una de las claves de los buenos resultados obtenidos por la Universidad Corporativa GNF para “construir futuro, transmitir cultura y crear valor” a partir de un modelo abierto “de debate y formación que promueve la innovación y la excelencia”.

GNF cuenta, además, con actuaciones como el programa Summer Internship para estudiantes de distintas licenciaturas y grados, o los programas de incorporación de nuevos profesionales de MBA. Estos últimos orientados a fomentar la internacionalización y que en 2015 permitió la incorporación de personas de siete nacionalidades distintas.

Mejora de la eficiencia

Además de las destrezas que desarrollan los universitarios, el retorno que obtiene la empresa se concreta en la mejora de los niveles de productividad. Ámbito en el que la formación “desempeña un papel absolutamente relevante”, explica María Jesús Magro, directora de Pons Escuela de Negocios, ya que “supone disponer de profesionales más eficientes y, por tanto, disminuye problemas derivados de errores en el trabajo mejorando los tiempos de respuesta en las tareas distintas”.

“Se trata de inversión estratégica para apoyar la creación de talento joven con las capacidades adecuadas para, en un futuro, formar parte tanto de nuestra compañía como de otras empresas proveedoras con las que trabajamos”, afirma José González, responsable de formación de Cepsa. Otro input “es que los nuevos titulados universitarios sean capaces de integrarse en el mundo empresarial con rapidez y eficacia, y ello requiere tanto que tengan conocimientos básicos de gestión empresarial, idiomas, manejo de las TIC, etcétera, como que desarrollen sus capacidades de relación, decisión, iniciativa, logro, análisis, networking o atención al cliente, por ejemplo”, apunta González. Cuestiones que también se aprenden en las cátedras, como sucede con las clases de inglés técnico enfocado a sector de hidrocarburos, programadas bajo el marco del convenio entre Cepsa y la UPM o el programa Talent Call by Cepsa, abierto a todas la Universidades y titulaciones.

Desde Iberdrola, Zubieta explica que “potenciar la relación universidad-empresa permite que se puedan conocer proyectos que tengan su aplicabilidad e implantación en el negocio y contactar con personas que luego se pueden incorporar a la plantilla de la compañía”.

Gas Natural Fenosa, por su parte, ha definido un único modelo de liderazgo en el que se desarrollan competencias orientadas a “conseguir un crecimiento sólido y equilibrado” que se extiende más allá del periodo de prácticas. La compañía tiene en cartera programas para la gestión del cambio, experiencia con el cliente, desarrollo de habilidades de liderazgo y para globalizar y agilizar los procesos y sistemas de distribución y comercialización.

  • Encontrar un empleo

Al optar por estas cátedras, muchos estudiantes habrán dado el primer paso en su carrera profesional. “Aunque varía en función del número y tipo de necesidades de cobertura de vacantes y oferta de prácticas que tenemos cada año; por lo general, las cátedras son una de nuestras principales fuentes de reclutamiento”, apunta el responsable de formación de Cepsa.

Afirmación que comparte Zubieta, “siempre hay becarios que permanecen en la empresa y estudiantes becados que desarrollan su carrera profesional internamente”. Buen ejemplo de ello son los 550 jóvenes en prácticas que Iberdrola incorporó en 2015.

Desde la compañía abogan por “acortar la brecha existente entre las cualificaciones profesionales actuales y las que ahora demandan las empresas”. Para ello, “es necesario que Administración, escuelas, universidades y empresas trabajen de manera conjunta para aumentar la empleabilidad juvenil”, y ponen como ejemplo los buenos resultados del Centro de Innovación Tecnológica (Cenit), en Aldeatejada (Salamanca). Esta “factoría de software” crea soluciones orientadas a mejorar la productividad de las empresas. Desde que comenzó su actividad, en el año 2008, ha multiplicado por siete el número de jóvenes ingenieros e informáticos que la integran, pasando de 60 a 400, y que alcanzará los 600 por el acuerdo alcanzado el pasado año entre la Universidad de Salamanca y el Cenit para ampliar sus instalaciones.

Algo más conservador se muestra, a este respecto, el profesor Rodríguez Pons-Esparver que explica “el que estos alumnos puedan o no continuar y desarrollar su carrera profesional en la empresa en la que se forman depende de cómo esté el sector en cada momento”. Ahora bien, el hecho de que los estudiantes accedan a los softwares que las grandes compañías emplean en su día a día, les permite desarrollar habilidades específicas “que les pueden ser muy útiles para el acceso al mundo laboral”, apunta Rodríguez Pons-Esparver.

Caso distinto es el de GNF que se ha convertido en una de las empresas de referencia en la Alianza para la FP Dual, a la que se adhirió en 2015. Durante un periodo de dos años los alumnos combinan la fase de estudios con el ejercicio de una actividad en la compañía, lo que “permite la incorporación de jóvenes para la sustitución de personal senior de áreas operativas siendo formados por éste”, indican.

Hacia una formación 5.0

La incontestable rapidez evolutiva del sector de las nuevas tecnologías de la información (TIC) ha incentivado a las empresas del sector a poner en marcha programas de formación 5.0, mediante los que los alumnos se empapan y llevan a la práctica los últimos avances tecnológicos.

Es el caso de Huawei, que el pasado enero inauguraba la tercera edición del curso de posgrado Liderando la era LTE (Long Term Evolution). El programa se imparte con la Universidad Politécnica de Madrid y su objetivo es “formar a universitarios en tecnologías punteras (LTE/LTE A) y democratizar el despliegue de las redes de última generación en todo el territorio español”, detalla María Luisa Melo, portavoz de la compañía.

No es este el único programa del que disponen. Recientemente, y en colaboración con la UNED, ha puesto en marcha la cátedra Cloud Computing y Big Data UNED-Huawei, que se desarrolla en tres líneas de actuación: un curso oficial de extensión universitaria en tecnologías de cloud computing, almacenamiento y big data; la cesión de un laboratorio para trabajar con tecnologías de almacenamiento y cloud; y la posibilidad de realizar prácticas profesionales remuneradas en Huawei Technologies España.

“Las TIC son una realidad sólidamente establecida. Las nuevas generaciones son nativas digitales, por tanto, las TIC han pasado de herramienta novedosa a ser un elemento indispensable”, afirma el responsable de formación de Cepsa. La energética imparte, a través de las cátedras, formación simultánea en varias sedes y apoya posgrados online, “con el objetivo de que los universitarios adquieran competencias digitales, imprescindibles para su futuro laboral”.

Otro ejemplo es la Universidad Corporativa de Gas Natural Fenosa, que de las 832.144 horas impartidas el pasado 2015, el 42,9% de ellas fueron online.

Domingo 22 de mayo de 2016

Becarios que trabajan este año en la sede central de Iberdrola, en Madrid.

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Se trata de una inversión estratégica para dotar al talento joven de unas capacidades que le sean útiles a la compañía