Rentas familares y desigualdad

Tres millones de personas pasan de la clase media a la baja

En 2003, el 59% de la población española pertenecía a la clase media. Eran familias situadas en niveles de renta intermedios. Pero, diez años después, en 2013, tras el golpe atestado por la crisis, esta clase media pasó a estar formada por el 52%. Al tiempo, las clases más bajas, con rentas situadas por debajo del 75% de la mediana, eran el 31% en 2003 y pasaron a representar el 39% en 2013.

Esto significa que en estos diez años tres millones de personas han pasado de ser clase media a clase baja y con ello han pasado de verse como participantes del progreso de su sociedad a sentirse vulnerables a las situaciones difíciles. Esta es la cuantificación y evaluación hecha en el estudio Distribución de la renta, crisis económica y políticas redistributivas, elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y dirigido por el catedrático de la Universidad de Valencia Francisco Goerlich.

Dicha publicación --que ha trabajado con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE)-- ha analizado, además del reparto de los niveles de renta, los efectos que han tenido sobre los ingresos de las familias las políticas públicas. En concreto, las transferencias monetarias (pensiones, prestaciones por desempleo y otras ayudas sociales); los impuestos directos y las rentas en especie (atención sanitaria y educación).

Según esto, la principal conclusión es que durante la crisis ha aumentado el peso de las políticas públicas en la renta de los hogares, pese a los recortes presupuestarios en el gasto público. Así, entre 2005 y 2013, las transferencias netas de impuestos del sector público a las familias han sido muy relevantes, representando entre el 18% y el 21% de su renta disponible ajustada.

Si bien esta mayor presencia de las políticas públicas no ha evitado la caída de la renta disponible ni el incremento de la desigualdad, que alcanzó en 2013 máximos históricos desde que existen registros de encuestas de hogares. En este punto, los autores explican que, aunque la impresión que dan los datos es que las políticas públicas han perdido fuerza redistributiva, lo que ha ocurrido en realidad es que estas transferencias no han compensado por completo el aumento de la desigualdad, sino que solo la han reducido la mitad, aproximadamente.

Origen de los ingresos per cápita de la población

De hecho, según las cifras del INE, el índice de desigualdad –denominado Índice de Gini— de las rentas de mercado (aquellas que recibe una persona de las rentas del trabajo y del capital) era en 2013 del 53,2; el de la renta disponible (tras el pago de impuestos), del 35,4; y la desigualdad de la renta disponible ajustada (tras el impacto de las políticas públicas) era del 28,9. Esto quiere decir que la desigualdad experimenta una reducción del 45,7% por efecto de estas políticas públicas.

Las pensiones fueron la transferencia pública que más contribuyó a reducir la desigualdad de la renta de los hogares, con un peso en dicha reducción del 46%. El resto de ayudas económicas, contribuyeron en un 19%; las políticas sanitarias lo hicieron en un 15%; las educativas, un 12% y los impuestos directos, un 8%. Así, Goerlich ha destacado que la imposición directa “tiene un efecto redistribuidor muy modesto”.

Además de este análisis, en la publicación se explica que, dado que el 75% de las rentas de las familias proceden del trabajo, el hundimiento del mercado laboral explica tres cuartas partes (el 77%) del incremento de la desigualdad desde 2008.

En este punto Goerlich insistió en que dicho aumento de la desigualdad que se explica por los cambios del mercado de trabajo obedecen principalmente al aumento del desempleo, aunque no todo, porque también ha influido notablemente el incremento de la precariedad, sobre todo de los aumentos de la temporalidad, las jornadas parciales y el autoempleo.

Dicho todo esto, los autores reconocen que, la mejora del empleo que se viene experimentando desde 2014, “habrá supuesto, al menos, una estabilización de la desigualdad en los últimos dos años”. Si bien, incidieron en que la vuelta de la gente desde las clases bajas a la clase media se producirá “de manera mucho más lenta” de la que bajaron de clase.