Deporte

Ir a la final de la Champions cada vez es más caro y difícil

Las entradas más caras han subido un 120% desde 2009. La UEFA se reserva un 35% del aforo, por el 25% de entonces

Aficionados del Real Madrid, durante el partido que enfrentó a su equipo con el Manchester City, en semifinales de la Liga de Campeones
Aficionados del Real Madrid, durante el partido que enfrentó a su equipo con el Manchester City, en semifinales de la Liga de Campeones Getty Images

El 28 de mayo se repetirá en Milán la final de la Champions League de hace dos temporadas. El Real Madrid le ganó en Lisboa al Atlético de Madrid el trofeo más importante del fútbol europeo. Será la segunda vez que dos equipos de la misma ciudad se disputen la orejona. Y aunque solo han pasado dos años, los aficionados tendrán todavía más difícil ver el encuentro sentados en alguno de los 81.000 asientos de San Siro.

Ese, al menos, es su aforo oficial. Sin embargo, el día de la final solo acogerá a 71.500 espectadores, por las limitaciones de seguridad que aplica la UEFA en este tipo de eventos. Es el primer mordisco a una tarta de entradas que, con el paso de los años, ha ido limitando la posibilidad de los espectadores de asistir a la final de la Champions, el evento futbolístico más importante después del Mundial de selecciones.

Barreras que comienzan por el precio. Los aficionados que quieran acudir a Milán, podrán optar entre cuatro clases de entradas:de 70, 160, 320 y 440 euros. Esta última categoría alcanza al 30% del aforo, siendo la segunda que más espacio ocupa y la que más ha visto disparado su coste. En la final de 2009, en Roma, la entrada más cara costaba 200 euros, existiendo entonces tres categorías de precios. Cuando el Santiago Bernabéu acogió la de 2010, la UEFA introdujo una más, lo que permitió aumentar el precio de los tiques más caros a 300 euros, y desde entonces han ido incrementándose hasta llegar al valor actual. La UEFA, eso sí, congeló para Milán los precios de las dos clases más baratas, incluida la de 160 euros, la que más butacas engloba.

El estadio de San Siro, en Milán, escenario de la final de la Liga de Campeones.
El estadio de San Siro, en Milán, escenario de la final de la Liga de Campeones.

Tanto Real Madrid como Atlético dispondrán, cada uno, de 20.000 entradas, tal y como estipuló la UEFA en marzo, a falta que las negociaciones entre las tres partes permitan arañar alguna más. Son 3.000 entradas más de las que pudieron repartir entre sus aficionados en 2014, pese a que el aforo de San Siro supera en 10.000 al del Estadio da Luz de Lisboa. La mayor diferencia con aquella final es que, en esta ocasión, la UEFA ha sorteado el doble de entradas que entonces, 6.000 frente a 3.000, en la tradicional venta online que realiza en marzo.

El aforo restante de San Siro, hasta 25.500 entradas, van íntegramente a los compromisos de la UEFA con patrocinadores y federaciones. Con respecto a la final de Berlín del año pasado, el millar más de entradas de las que dispone San Siro respecto al Olímpico de la capital alemana, han ido íntegramente al cupo del organismo europeo, representando el 35% del total. Un porcentaje que en Roma 2009 era del 25% y que en Lisboa 2014 llegó al 39%. Durante esos años, los tiques que se queda la UEFA para compromisos han aumentado en la misma proporción en que lo han hecho sus ingresos comerciales.

La Liga de Campeones es la gran fuente de ingresos para la UEFA. En la temporada 2014/2015, su competición estrella le permitió ingresar 1.465,6 millones de euros por la venta de los derechos televisivos y comerciales. Estos han pasado de 195 millones en 2009 a 304 en el ejercicio anterior. Solo la facturación de la Champions representa el 70% de los ingresos totales de la UEFA, aunque de esos 1.465 millones, 1.038 los repartió entre los equipos contendientes.