Los derivados de tipos mueven 13.000 millones

BME lanza una plataforma para ahorrar capital a la banca española

Sede operativa de BME en Las Rozas.
Sede operativa de BME en Las Rozas.

Una de las normas creadas para refundar el capitalismo cristaliza. Los derivados de tipos interés, que mueven solo en España unos 13.000 millones de euros al día, deberán quedar blindados a través de una cámara de contrapartida. BME ofrece una plataforma para que los bancos cumplan la regulación y además ahorren capital.

La quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 hizo que las autoridades de todo el planeta tomaran conciencia del peligro de destrucción masiva, como afirma el magnate Warren Buffett, de los derivados. Los seguros contra el impago de la deuda (CDS, por sus siglas en inglés) hicieron temblar los balances de las entidades que los habían vendido a clientes que querían protegerse de una eventual quiebra del banco de inversión estadounidense.

Los CDS son derivados extrabursátiles. Es decir, no cotizan en un mercado, sino que son acuerdos bilaterales, usualmente entre dos entidades financieras. Son ellas las que responden con sus balances de su cumplimiento. Pero esta operativa, con el estallido de Lehman Brothers, había quedado demostrado que era una bomba de relojería.

Tanto en Estados Unidos como en Europa se diseñaron regulaciones para acotar los riesgos y evitar efectos dominó. Barack Obama aprobó la ley Dodd-Frank en julio de 2010, mientras que la Unión Europea dio luz verde al reglamento EMIR en julio de 2012. Con estas normas, la mayor de los derivados OTC –over the counter, en inglés o, lo que es lo mismo, que no se negocian en un mercado oficial deberá ser garantizada por una plataforma independiente.

Estas plataformas se encargan de exigir los colaterales necesarios y son capaces de llevar a buen puerto todas las operaciones. Son las cámaras de contrapartida central (CCP, por sus siglas en inglés), que tienen como misión absorber los riesgos de que el comprador o el vendedor incumplan sus obligaciones.

Los supervisores, cuando elaboraron la norma, pusieron la lupa no solo en los seguros contra impago (CDS), sino en otros derivados que podían constituir otra trampa mortal para el sistema financiero en caso de problemas. Son los derivados sobre tipos de interés (interest rate swap), que mueven diariamente más de 100 veces lo que negocia el futuro sobre el bund alemán, y de este se cambian más de 500.000 contratos diarios (cada uno de ellos equivalente a una nominal de 100.000 euros), explican fuentes conocedoras de este mercados.

Solo en España, y según los últimos datos del Banco de Pagos Internacionales (BPI) referidos a 2013 –se publican cada tres años–, se mueven diariamente unos 14.000 millones de dólares (cerca de 13.000 millones de euros) en este tipo de derivados. Eso sí, esta cifra es previsiblemente inferior, pues hay operaciones duplicadas: de parte de comprador y vendedor.

La cifra sin ajustes supera en cuatro veces lo que movió la renta variable española el pasado mes de febrero, que no llegó a los 3.000 millones de euros al día. Hasta ahora, los bancos y en algunos casos las empresas, se organizaban las garantías para cubrir esos riesgos y la supervisión de ese peligro solía ser laxa.

Los derivados de tipos de interés son una herramienta extremadamente utilizada para anular el riesgo de los tipos de interés. Por ejemplo, los bancos los ofrecen a sus clientes de hipotecas para garantizar un tipo fijo. Una empresa también puede emitir al euríbor más un diferencial y después transformarlo en fijo a través de un swap que le vende una entidad. Los bancos se los venden a sus clientes y después se cubren de esos riesgos en el mercado mayorista a través de operaciones bilaterales.

BME ha lanzado su plataforma Clearing para tipos de interés con el objetivo de facilitar a las entidades españolas, en principio, el cumplimiento de la nueva norma y, de paso, ahorrarles consumo de capital. “Está mucho peor tratada la posición bilateral en el consumo de capital que a través de una cámara. La posición bilateral consume mucho más, porque va directamente a los activos ponderados por riesgo, con un peso muy elevado”, explica Ignacio Solloa, director general de BME Clearing. El reglamento establece tres categorías de entidades que deberán ir utilizando las cámaras de contrapartida en función de diversos parámetros. Las primeras obligaciones arrancan el próximo 21 de junio.

Sabadell y BBVA ejecutan la primera operación

La obligación de que los derivados sobre tipos de interés pasen por cámara está en función de la entidad en cuestión, hay cuatro categorías. Las entidades que ya formaban parte de alguna cámara de contrapartida, como ocurre con BBVA, Santander, Bankia, CaixaBank. La obligación de utilizar la cámara entra en vigor el 21 de junio. El segundo escalón son las entidades financieras con una posición OTC superior a 8.000 millones en casi todos los derivados, como divisas, CDS, tipos de interés Su obligación empieza en diciembre de 2016. La tercera categoría son las entidades que no estén en el punto anterior y los fondos de inversión alternativos. La obligación de compensación para ellos será efectiva a el 21 de junio de 2017. El cuarto tipo son las empresas, cuya obligación arranca en diciembre de 2018.

Ya existen cámaras de contrapartida europeas para derivados de interés. SwapClear, la plataforma dedicada a tipos de interés de LCH.Clearnet, tiene una posición abierta (no de negociación, sino de compromisos a todos los plazos) gigante de 250 billones de euros. También la alemana Eurex ha lanzado la suya. Mientras, en España, “BME Clearing Swaps es la respuesta a una serie de necesidades que plantea la directiva EMIR. Las entidades financieras solucionan sus necesidades; seremos más atractivos cuantos más miembros de la cámara haya. El coste es asequible: 120.000 euros al año. No hay que pagar por operación, sí por mantenimiento de la posición, aunque un coste muy moderado”, señala Ignacio Solloa, director general de BME Clearing. Sabadell y BBVA fueron los primeros en cruzar una operación a través de esta cámara a finales de enero. Ya forman parte de la plataforma ocho entidades españolas.