El ejecutivo del siglo XX sigue impartiendo doctrina

Palabra de Jack Welch: las recetas para líderes digitales

Palabra de Jack Welch: las recetas para líderes digitales

Durante más de dos décadas dirigió la multinacional estadounidense General Electric (GE), desde donde dibujó las líneas del liderazgo moderno. Fue considerado el directivo por excelencia del siglo XXI, y aún hoy cuando Jack Welch, de 81 años, habla, se sigue haciendo el silencio. Sigue estando en activo, impartiendo un MBA en el Jack Welch Management Institute, y ofreciendo consejos a las nuevas generaciones de ejecutivos. “Yo sigo aprendiendo, y ha sido en los últimos diez años cuando más he aprendido”, señala Welch, en el libro El MBA para la vida real (Empresa Activa), escrito junto a su esposa Suzy Welch, donde defiende un nuevo modelo de liderazgo “holístico”, que define como la “incansable búsqueda de la verdad y el incesante fomento de la confianza”.

Porque una de las primeras recomiendaciones que ofrece a la clase ejecutiva es que siempre se pongan en el lugar de la gente. “¿Hay algo peor que un jefe pomposo y engreído que se pasea arriba y abajo como un mariscal de campo, ladrando órdenes a sus ayudantes? Los mejores líderes son aquellos a los que les importa más el equipo que ellos mismos”. Y son los que dan sentido precisamente a todo ese plantel de profesionales que trabajan en la empresa. “Se encargan de explicar, de manera incansable:‘Vamos hacia allí. Por tal y tal motivo. Así es como vamos a llegar. Así es como encajas tú. Y esto es lo que vas a ganar con todo esto”. Pero además debe ser quien aparte del equipo a todos aquellos que bloquean la puesta en marcha de los planes de acción, de aquellos que se resisten al cambio, de los que viven obsesionados con los procesos.

¿Se acabó el de 9 a 5 en la oficina?

No se puede liderar una organización sin que la gente esté presente, afirma Jack Welch, que tampoco defiende el modelo “de todo el mundo en la oficina de 9 a 5”. Porque “los empleados virtuales son una realidad y seguirán siéndolo”.

¿Qué puede hacer un directivo para que la gente que tiene por ahí dispersa siga centrada en el terreno de juego? “Utilizar todas las herrramientas a su alcance para maximizar la socialización, esas interacciones que garantizan que la cultura y el espíritu de empresa, valores y comportamientos, se apliquen y transfieran”.

“Un buen líder debe dar rienda suelta a la generosidad de corazón y de cartera. Los mejores, los más eficaces y los que más admiración despiertan comparten una característica bien marcada: les encanta dar aumentos de sueldo”, señala Welch.Otra característica importante que que distingue a un buen directivo es saber generar un buen ambiente de trabajo, o lo que es lo mismo, conseguir que la gente se divierta con lo que hace. Es una manera de aumentar la productividad, como también lo es decir siempre la verdad. “A la gente contarle dónde están y sobre todo cómo pueden mejorar, cómo va el negocio y de los retos que se plantean de cara al futuro”. Porque lo que se debe perseguir, según el veterano ejecutivo, es que cada reunión con el equipo sea una oportunidad de llegar a la verdad”.

Sobre esta teoría también se manifiesta otro senior, el exconsejero delegado de la cadena de supermercados Tesco, Terry Leahy, quien definió la estrategia como un ejercicio consistente en “buscar y buscar la verdad”. Por tanto, insiste Welch, la verdad es la esencia del liderazgo, pero tampoco se conseguirá esta si no hay confianza. Para fomentarla hay que “cubrir las espaldas a la gente precisamente cuando se caen de espaldas y con todo el equipo”. Otro truco para ganar una reputación como persona íntegra es sencillo, pero complicado, muchas veces, de aplicar: atribuir siempre la propiedad de las ideas a su legítimo creador. Así de simple, liderar con verdad y confianza.