Editorial

El horizonte sin fin de la tienda global

La demostrada potencia del sector español de la distribución es tal porque nunca ha dejado de afrontar proyectos de modernidad y asumir nuevos desarrollos. Y todo ello con la vista puesta en el cliente como filosofía y con la tecnología como un indiscutible acelerador que, conforme han ido pasando los años, se ha confirmado como la mejor apuesta. Ese extraordinario impulso, dotado de una flexibilidad comercial y de gestión que han sido armas imprescindibles en la larga travesía de esta crisis económica, no solo ha servido para mantener el crecimiento, sino también para que el consumo interno se haya recuperado en cuanto los hogares han notado los primeros síntomas de mejora. Por primera vez en años, las cadenas de gran consumo ven cómo sus cifras retoman una apreciable velocidad de crucero, y la prueba más fehaciente de esta vuelta al optimismo en las tiendas son los planes que han ido diseñando para afrontar una campaña navideña como no se ha visto en más de un lustro. Clientes de compras, saliendo de las tiendas con bolsas llenas como los que el sector espera ver de nuevo en abundancia estas Navidades, han sido siempre una buena señal. No obstante, ya no son el único indicio de que las ventas funcionan. Porque la explosión del comercio electrónico, que ya es un hecho indiscutible, empieza a demostrar una extraordinaria potencia en España, más notable en un país en el que la venta a distancia nunca había logrado despegar. La venta por catálogo, una fórmula exitosa en el último tercio del pasado siglo, nunca penetró en las costumbres del consumidor español con la fuerza que lo hizo en Estados Unidos o en Alemania. De ahí que la celeridad con que crece el segmento de venta online en nuestro país sea seguramente el mayor reto para un sector que ha conseguido un enorme éxito en las tiendas físicas.

El desafío se multiplica por el carácter transfronterizo del nuevo concepto del negocio. Una vez superadas las dudas sobre la seguridad en los pagos, la batalla está servida. Y en ese nuevo escenario, las empresas españolas van a encontrar enfrente a los gigantes. Es el caso de Amazon, y su determinante apuesta por España. El grupo ha decidido ampliar una vez más su centro logístico, situado en Madrid y que al margen de distribuir sus productos sirve también de trampolín para terceros. Además planea abrir uno nuevo en Barcelona, con el que multiplicar su oferta y completar su servicio. El ritmo de crecimiento de negocio de Amazon en España y en Europa es un incentivo más para otros gigantes de la venta online, como la japonesa Rakuten o la china Alibaba, que no quieren perder bocado en estos mercados. Al exitoso sector español de la distribución, que en buena parte ha roto las fronteras hace tiempo, le ha llegado una competencia gigantesca. El cobre se bate ya en la tienda global.

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