Tribuna

El Nobel de los pobres

Decía Keynes que el poder era de las ideas y que los hombres prácticos eran cautivos de economistas difuntos. En parte por su culpa la ciencia económica ha avanzado, miles de estudiantes brillantes se dedican a investigar y para conseguir el Nobel es condición estar vivo. Angus Deaton es un economista británico que se doctoró en Cambridge como Keynes y eso condicionó su investigación.

Los maestros de Keynes de la escuela de Cambridge; Marshall, Edgeworth, Pigou, etcétera, formularon los dos teoremas básicos de la economía del bienestar. El mercado consigue asignar eficientemente recursos escasos cumpliendo unas mínimas condiciones, el comunismo y la planificación fracasaron en el intento, pero no es equitativo en la distribución de la riqueza.

En la Teoría General de Keynes, el consumo era determinante para explicar el ciclo y la política económica. Deaton siguió la tradición de sus maestros pero aprovechó el desarrollo matemático de la no linealidad para describir con mayor precisión la demanda y el comportamiento del consumidor. Con nuevas técnicas econométricas permitió medir con más precisión la pobreza, analizar mejor el comportamiento de los individuos de baja renta y diseñar políticas económicas más eficaces para reducir la desigualdad y luchar contra la pobreza extrema, sobre todo en la India donde ha realizado importantes aportaciones.

El propio Deaton describía como en EE UU en plena revolución neoconservadora y con el paradigma de las expectativas racionales, sus colegas le miraban como a un bicho raro cuando hablaba de desigualdad. En su segunda legislatura el presidente Obama con la tasa de paro al 6% hizo de la lucha contra la desigualdad su bandera. No ha conseguido los resultados esperados y de nuevo en las primarias demócratas es el tema que condicionará el programa económico.

España es un excelente experimento, ya que es el país con el mayor deterioro de la desigualdad durante la crisis. Y desde 2011 gobiernan los conservadores que no tienen ninguna sensibilidad sobre el problema. La Comisión Lagares ni siquiera hizo mención al impacto de sus propuestas de reforma fiscal sobre la equidad y la desigualdad. Y Rajoy ha revertido los tipos del 95% de los contribuyentes al mismo nivel que en 2011 pero se los ha bajado significativamente al 5% más rico, agravando el problema de desigualdad que la crisis y el propio sistema ha generado.

Según Piketty, la desigualdad mundial está en máximos no vistos desde 1929 y no es casual que hayamos estado a punto de tener otra gran depresión. Durante décadas los salarios reales de la mayoría de ciudadanos de países desarrollados se mantuvieron estancados pero se endeudaron y ahora toca devolver esas deudas.

Los trabajos de Deaton y otros economistas han supuesto una revolución similar a la de pasar de las fotos en blanco y negro a color con millones de puntos en nuestros teléfonos móviles. Hoy con las técnicas de big data podemos conocer con mucha precisión la renta individual y del hogar y diseñar con mayor eficacia el estado de bienestar y la lucha contra la desigualdad y contra la pobreza.

Por ejemplo: ¿cómo es posible que en España con un agujero en la Seguridad Social de unos 30.000 millones y las pensiones congeladas paguemos pensión a viudas perteneciente al 1% más rico que están trabajando y haya cientos de miles de hogares sin ninguna renta mínima que les proteja de la pobreza severa? En mi último libro, La economía no da la felicidad, me adentro en el análisis de los ciclos y como las crisis generan mucha infelicidad. Y le debo enorme gratitud a Deaton y a todos los economistas que han trabajado estos temas y nos permiten conocer mejor el fenómeno de la pobreza, una de las patologías que el mercado no consigue erradicar.

Pico della Mirandola en el Renacimiento pedía poner al hombre en el centro de las decisiones. Esto pasa por que la economía deje de ser un fin y vuelva a convertirse en un medio. Pasa por mejorar la gobernanza global para poner orden en este caos de la liberalización financiera. Y pasa, como pide Deaton, por luchar contra la dinámica de desigualdad intrínseca en el sistema capitalista. Es necesario divulgar que es posible y voluntad política y social para conseguirlo. Mi enhorabuena a la Academia por un Nobel tan acertado y necesario.

José Carlos Diez es Profesor de Economíade la Universidad de Alcalá.

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