Las cotizadas deben 2,8 veces su beneficio bruto de explotación, pero en dos años bajarán a ratios de 1,8

El dinero vuelve a la caja

Continúa el cambio de rumbo. La reducción del endeudamiento de las compañías del Ibex 35 seguirá hasta 2017, según los analistas.

El dinero vuelve a la caja

Los años de excesos ya quedaron atrás. Fueron tiempos de préstamos que se traducían en inversiones y que no lograron con la crisis el retorno esperado, pero que engordaban las cifras de deuda neta. Así funcionaron durante una época la mayoría de las grandes empresas españolas. Entonces, llegaron las vacas flacas, las advertencias de los principales organismos económicos y las ratios demasiado elevadas de pasivo. Había que empezar a soltar lastre y así se hizo.

Jordi Llidó, socio de corporate finance del área de transacciones y reestructuraciones de Deloitte, asegura que “las compañías españolas llevan tres años haciendo un esfuerzo evidente por bajar sus ratios de endeudamiento”, un índice que compara lo que se adeuda frente al beneficio bruto.

"Ahora la calidad y la cantidad de la deuda privada es mejor", apuntan desde Deloitte

“Gracias a ello, ahora la cantidad y calidad de la deuda privada es mejor”, añade. Mención aparte merece el sector público, cuyas cifras siguen disparadas.

Además, España arrastra su dependencia bancaria: “El 75% del pasivo de las compañías españolas corresponde a financiación dada por los bancos y solamente el 25% proviene de otros canales”, apunta Llidó. En otros países, los porcentajes pueden incluso invertirse.

Ante esta situación, las compañías se plantearon una reflexión profunda: “Había que desinvertir y deshacerse de aquellos activos no operativos”, explica Llidó, y así comenzó el proceso de disminución de deuda en la gran empresa española.

A golpe de salidas a Bolsa, búsqueda de opciones de financiación alternativa, operaciones inmobiliarias o de entrada de nuevos socios… De esta forma, volvía el dinero a las cajas.

Cambio de tendencia

El consenso de analistas, recogido por el proveedor de datos financieros FactSet, estima que las empresas cotizadas en el índice español terminarán el año con un ligero aumento en su cifra de deuda global de apenas el 2%, lo que se traduce en más de 190.000 millones de euros.

No se trata, ni mucho menos, de un incremento importante, pero sí anuncia un cambio en la tendencia de los últimos años. Aunque hay que tener en cuenta un matiz: en este dato no se incluyen a los bancos ni a Mapfre, cuyo negocio implica niveles altos de pasivo.

El mismo proveedor de información situaba en 2,8 la ratio de endeudamiento de las principales enseñas españolas. O lo que es lo mismo, las compañías deben 2,8 veces su beneficio bruto de explotación (Ebitda). ¿Es una cifra disparatada? Gonzalo Montes, socio de debt advisory de KPMG en España, opina que no es justo meter en el mismo saco a todas las corporaciones.

“Hacer una comparación global no permite identificar que cada empresa necesita un nivel diferente de apalancamiento”, indica. Así, pues, nunca será igual el crédito que necesite un industrial para poner en marcha un proyecto que el de una consultora.

De aquí al año 2017, los expertos confían en que la deuda de las empresas del Ibex continúe bajando hasta ratios del 1,8. Igualmente, las compañías no financieras se desharán de más del 30% de sus pasivos en estos dos años.

“Como en la economía doméstica, un exceso de endeudamiento siempre conlleva situaciones perjudiciales para una empresa”, apunta Montes. Por tanto, el sobreendeudamiento trae consigo, entre otras cosas, una caída asegurada en la calificación crediticia otorgada por las agencias de rating. Que le vuelvan a prestar, le saldrá más caro.

Solvencia

Además, el profesor de la escuela de negocios Eada afirma, en el artículo Endeudamiento, ahorro fiscal y valor de la empresa, que “una estructura endeudada nunca debe poner en riesgo la solvencia de la empresa, ya que esto puede afectar de forma indirecta a la fidelidad de los clientes y la confianza de los accionistas”. Endeudarse sí, pero no de cualquier forma y con moderación.

Pablo Guijarro, analista de la consultora especialista Analistas Financieros Internacionales (AFI), resume las fórmulas o vías más comunes para recortar la deuda: “Lo normal es deshacerse de activos no estratégicos o recapitalizar, bien sea en el mercado o mediante la entrada de socios”. Nuestras compañías cotizadas, en general, han acudido a la emisión para amortizar su deuda.

Y a pesar del ligero aumento del endeudamiento de las empresas, Guijarro cree que, “por el momento, no hay necesidades importantes de inversión, por lo que la deuda estará controlada de aquí a unos años”.

Las que sí reducen

Dentro del grupo de privilegiadas, que a cierre de junio de este año mantenían la tendencia de rebajar su deuda, se encuentra la constructora ACS. La compañía presidida por Florentino Pérez logró una ratio de endeudamiento (deuda neta frente a Ebitda) de 2,2 en el primer semestre, poco más de 3.800 millones de euros. A 31 de diciembre de 2015, esta cifra superaba los 5.200 millones, según recoge Bloomberg.

Las eléctricas Iberdrola y Endesa han mantenido, al menos, sus ratios en estos seis meses del año en 3,6 y 1,7, respectivamente. Además, los expertos confían en “una reducción progresiva de sus deudas”. Técnicas Reunidas cuenta con endeudamiento negativo, al igual que Mediaset y la siempre bien parada Inditex, lo que significa balances positivos y liquidez para ellas.

Las que no lo consiguen

Diversas operaciones han lastrado los balances empresariales en la petrolera Repsol. La adquisición de la canadiense Talisman Energy ha hecho multiplicar su deuda desde los 4.500 millones de euros del cierre de 2014 hasta más de 17.000 millones a 30 de junio. Eso sí, la compañía confía en que dicha operación traiga pronto el retorno esperado.

La cadena de supermercados Dia arrastra también las operaciones de expansión efectuadas recientemente y dobla sus cifras de endeudamiento en seis meses. Arcelor Mittal había conseguido reducir drásticamente sus niveles de deuda desde 2013; sin embargo, desde finales del pasado año apunta al incremento y sobrelleva una ratio de 2,5 veces su beneficio neto.

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