Tribuna

No me informes tanto, informáme mejor

La información no financiera es cada vez más relevante para la toma de decisiones, por lo que las empresas que buscan la confianza de sus stakeholders y que sienten la necesidad de construir una buena reputación corporativa, hace tiempo que proporcionan una información que va mucho más allá de la requerida legalmente. Este hecho suscita una reflexión sobre la necesidad de una regulación específica sobre la información a proporcionar, en tanto que algunas empresas se ven obligadas a ello por sus propios grupos de interés, mientras que otras han de sufrir el coste de proporcionar una información que nadie les demanda y cuya utilidad, por tanto, queda en tela de juicio.

La Directiva 2014/95/UE del Parlamento Europeo es muy genérica en cuanto a la información no financiera requerida, que incluye fundamentalmente aspectos sociales o medioambientales. Sin embargo dichas cuestiones pueden o no ser relevantes para determinados stakeholders. Por ejemplo, un inversor estará seguramente más interesado en evaluar la sostenibilidad de la empresa en su sentido más amplio, por lo que considerará más relevante conocer el proceso de identificación y respuesta a los riesgos y el sistema de gobierno corporativo que el número de hombres y mujeres en la plantilla, dato que no constituye un factor relevante para tomar decisiones.

Actualmente las empresas cotizadas están publicando un gran volumen de información no financiera, requerida en su mayor parte por la normativa legal, en su mayoría además junto a la memoria de sostenibilidad, todo ello de forma inconexa y separada de la información financiera. ¿Es toda esta información útil para los usuarios? Según un estudio entre inversores institucionales publicado por E&Y en 2014 , el 89% afirma que utilizan información no financiera en su toma de decisiones, si bien supone todavía un gran esfuerzo entender cuáles son los aspectos más relevantes para un crecimiento sostenible y resulta difícil averiguar la conexión entre el performance financiero y no financiero.

Otros estudios realizados sobre la sensibilidad de los consumidores a la RSC sugieren que la cada vez mayor cantidad de información a la que tienen acceso los consumidores y el hecho de que éstos manifiesten que valoran las acciones de RSC por parte de las empresas, no necesariamente afecta a sus decisiones de compra, más allá del castigo a los comportamientos irresponsables.

¿Están las empresas dedicando recursos inútilmente a tratar demostrar su contribución a mejorar la sociedad sin tener en cuenta las diferentes ideas de lo que una sociedad mejor significa para sus grupos de interés? Las empresas hacen pública mucha información que no siempre es relevante para todos los stakeholders, y cuya utilización en ocasiones no corresponde al objetivo con el que dicha información se publicó. Por tanto, quizás sea un error proporcionar toda la información a todos los stakeholders e incluso a los que no lo son. Cada empresa debería poder decidir con quién comparte su información, en base a un análisis de las demandas de sus stakeholders y de la relevancia de dicha información. Es el poder de los stakeholders el que obliga a las empresas a ser transparentes, más allá de la normativa legal. Por otra parte, desde el punto de vista de la sostenibilidad, difícilmente se puede separar la información financiera de la relativa a la forma en la que una empresa responde a los riesgos y oportunidades y crea valor a corto, medio y largo plazo. Ambas son necesarias para proporcionar una visión global y dinámica del desempeño en el contexto del proceso de creación de valor, considerando las particularidades de cada sector y cada organización, proporcionando respuestas a todos los stakeholders. Al asumir el Consejo de Administración la responsabilidad sobre la totalidad del informe, se garantiza que se establecerán los mecanismos necesarios para asegurar la integridad de la información. Por último, es esencial la credibilidad de la información, en la que toma especial relevancia el proceso de verificación. Desde el punto de vista de la relevancia de la información no financiera para la toma de decisiones, no es aceptable que el grado de aseguramiento de la información financiera y no financiera sean diferentes. Por tanto, es inevitable el desarrollo de un marco normativo para la elaboración y verificación de la información no financiera, similar al existente para la información financiera.

*Accésit del Premio AECA 2015 (Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas)

Sara González Losantos es socia en Auren Auditores.

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