Tribuna

Cuanto más se debe más crédito se tiene

Honoré de Balzac fue sin duda uno de los novelistas más importantes y prolíficos de la historia. Ahora bien, también fue un tunante, un pícaro y un moroso impenitente. La persecución que sufrió por parte de sus numerosos acreedores ejerció una profunda influencia en su obra literaria. Por este motivo, Balzac es el autor que mejor describe la psicología del deudor y como venganza al acoso sufrido se desquitó escribiendo y publicando un manual titulado: El arte de no pagar sus deudas y escaquearse de los acreedores sin tener que soltar un céntimo. Este desconocido tratado publicado es una guía sin parangón para que un deudor pueda eludir a sus acreedores indefinidamente.

En el prólogo, Balzac asegura: “(…) esta obra ha sido publicada para toda esa clase de desafortunados, desheredados de su parte de la fortuna nacional a causa de una fuerza mayor y de manera independiente a su voluntad; individuos que poseen todas las cualidades físicas y morales, pero que no habiendo obtenido ni una pequeña suma de dinero como ingresos anuales, se ven obligados a contraer deudas para vivir honorablemente. Hombres formales, que quieren de una forma u otra, satisfacer a sus acreedores, y por ello se ven obligados a recurrir a medios ingeniosos (…)”.

En este manual, Balzac escribió la máxima siguiente: “Cuanto más se debe, más crédito se obtiene; cuantos menos acreedores se tienen, menos recursos financieros se obtienen”. Y a continuación el insigne escritor galo explica: “Fue así como concebí el gran concepto del crédito, y descubrí que el crédito solo se podía fundar y establecer de una forma sólida si se mantenía una fidelidad inquebrantable al principio de no pagar jamás sus deudas”. Además nos revela: “Si por casualidad a usted se le ocurriera pagarles, o únicamente entregarles un dinero a cuenta, lograría desinteresarlos completamente por usted. Si llegara usted a efectuar un pago, entregar un pagaré o firmar un compromiso cualquiera, esos acreedores se convertirían instantáneamente en seres fríos o indiferentes”. Así las cosas, asegura: “Lo único que le puedo aconsejar en estas circunstancias es de prometerles pura y simplemente el pago, pero sin indicarles un plazo determinado ni un vencimiento concreto. De esta manera, usted mantendrá con los acreedores ese tierno afecto que aumenta todavía más el crédito que se puede obtener de ellos”.

Con respecto a la deuda de Grecia, veo cierta analogía con la filosofía preconizada por Balzac, puesto que el Gobierno de Alexis Tsipras, cuando solicita el tercer rescate, entre líneas le está viniendo a decir a sus acreedores lo siguiente: “Como te debo tanto dinero, si no me concedes recursos adicionales, pones en riesgo que yo te lo devuelva y por tanto me has de dar más”. En apoyo de esta afirmación hay que recordar una máxima de John Maynard Keynes: “Si le debe al banco cien libras, usted tiene un problema. Pero si le debe un millón, el problema lo tiene el banco”. Otra variante atribuida a Keynes es: “Si adeuda a su banquero mil libras, está a su merced; si le debe un millón, la situación es a la inversa”. O sea, como la deuda de Grecia es de 317.000 millones de euros, hay que ir con sumo cuidado, puesto que se cumple la máxima acuñada por Balzac.

Por lo que se refiere a conocer mejor la situación en Grecia, aconsejo leer un libro del escritor griego Petros Márkaris, que además es economista. La obra es: Con el agua al cuello, protagonizada por su personaje fetiche, el comisario Kostas Jaritos. Márkaris dice verdades políticamente muy incorrectas, dibujando un escenario de una Grecia posintervenida por la troika, sumida en la desesperación y en el caos. Un país que se ha vuelto caótico, rebelde, donde la gente se manifiesta casi cada día contra los recortes de un Gobierno griego que no ha tenido la valentía suficiente para negociar mejores opciones con el FMI, UE y el BCE.

La novela contiene información clara de lo que ha pasado en Grecia desde 2010. Márkaris hace un retrato sin paliativos de un país donde se ha abusado hasta la extenuación de los créditos, donde la gente ha vivido en una especie de espejismo colectivo que ha dejado entrampados a los griegos en el sobreendeudamiento para varias décadas. Desde una postura sumamente crítica con el capitalismo, con los políticos griegos y, en general, con la sociedad consumista y alienante actual, Márkaris lanza un llamamiento a la insumisión de los ciudadanos contra las fuerzas que han sumido a los griegos en la miseria.

Pere Brachfield es Profesor de EAE Business School.

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