Los cursos 'in company' ganan cuota de mercado

La formación de empresa se vuelca en la personalización

La gestión del cambio acapara parte de la labor formativa de las empresas

El ‘e-learning’ gana cada vez más importancia en la formación de las empresas

La formación de empresa se vuelca en la personalización
Thinkstock

Formar a la plantilla de manera regular o ser devorado por la competencia. Este axioma está cada vez más implantado en las empresas, independientemente del negocio al que se dediquen.

Las grandes compañías del Ibex siempre han recurrido a la escuelas de negocio para mantener al día a sus equipos, con atención especial a los mandos intermedios y altos. Si hace años la tendencia predominante era enviar a los profesionales más prometedores a estudiar un MBA o algún curso de posgrado, hoy manda la formación in company: programas a medida diseñados de acuerdo con las necesidades concretas de cada compañía.

Las escuelas de negocios constatan un crecimiento de la demanda de este tipo de formación en los últimos meses. Coinciden también en dos tendencias: cada vez se pide una mayor customización de los programas y crece el énfasis en la gestión del cambio. Adaptarse a nuevas situaciones es más fácil si se está preparado.

“Dados los tiempos de cambio continuo que están viviendo las organizaciones, siempre hay necesidades de formación, reciclaje o entrenamiento de los equipos”, resume Sergio Alonso, director de programas in company del área de Executive Education de ESIC.

Eso no pasa desapercibido en las empresas. Y menos en las que se dedican a negocios intensivos en tecnología, como Microsoft. “Hasta ahora solíamos decir que nuestros empleados aprendían un 70% en el puesto, un 20% de los compañeros y un 10% a través del aprendizaje clásico. Actualmente pensamos que hemos evolucionado”, explica Blanca Gómez, directora de recursos humanos de la filial ibérica del gigante estadounidense. “Nuestra filosofía es fomentar la responsabilidad en los empleados en su propio desarrollo. Tenemos muy en cuenta su proactividad a la hora de acceder a los recursos formativos que la empresa pone a su disposición”.

¿Aprender por obligación o por placer?

Formar a la plantilla es una obligación de todas las empresas. O, mejor dicho, es mandatorio dedicar parte del sueldo de los trabajadores a ese fin. La ley establece que el 0,7% de la remuneración de los asalariados se debe emplear en ello.

Según datos de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, que gestiona dichos fondos, en 2012, último año del que hay cifras completas, se beneficiaron de actividades formativas 3,5 millones de trabajadores.

Muchas compañías emplean la oferta de cursos como un incentivo de motivación para la plantilla. Es el caso de Telefónica, una de las empresas más aplicadas en instruir a su equipo. “Contamos con más de 4.000 programas formativos activos en nuestro catálogo que nos aseguran cubrir todas las necesidades de los empleados”, apunta Rory Simpson, responsable de esta disciplina de Telefónica.

Una de las iniciativas que lleva a cabo esta empresa es aprovechar a su propio talento para formar al resto de la plantilla. Los llamados profesores colaboradores (ahora mismo son unos mil) transmiten su experiencia a los perfiles menos senior, algo muy bien valorado por los propios trabajadores. El 65% del profesorado de la universidad corporativa de Telefónica es interno.

Adaptarse rápidamente a las a menudo vertiginosas variaciones del mercado es clave. Y eso se puede entrenar. “En los últimos tiempos nos piden programas enfocados a la gestión del cambio. Las empresas quieren formar a sus directivos para que sepan tomar decisiones con velocidad y estén abiertos a los cambios organizativos y estratégicos”, explica Roberto Macció, director de Custom Programs del IESE en Madrid.

Ayudar a que las empresas implementen de forma efectiva las estrategias que ellas mismas (o alguna consultora) han diseñado es uno de los motivos que impulsa a las empresas a apostar por la formación a medida o in company. “Este tipo de cursos, diseñados específicamente para cada cliente, tienen más impacto en el negocio y ayudan a que los cambios se produzcan de forma más rápida”, indica Elena Escagedo, directiva de Corporate Learning Alliance, la recién creada plataforma mundial de formación in company de IE Business School y Financial Times. La escuela de negocios ha dado el paso de formar esta joint venture precisamente por el alto crecimiento, “de dos dígitos”, de la demanda de formación customizada.

El nivel de sofisticación de los clientes de la escuelas de negocio ha crecido. Las compañías se mueven ahora en contextos más complejos, por lo que piden soluciones todavía más personalizadas. “Hay más exigencia de customización. Quieren que vayamos a su empresa, veamos cómo funcionan, estudiemos su plan estratégico y les ayudemos a implantarlo”, ilustra Macció.

Mayor peso online

Optimización de operaciones, coaching, liderazgo, motivación de fuerza de ventas, gestión y fomento de la innovación, eficiencia de los procesos, cambios de estructuras organizativas... La temática cubierta por estos programas es amplia, pero, como es natural, siempre está orientada a la obtención de resultados. “Si antes los cursos duraban una semana o un mes y ahí se quedaba todo, las empresas ahora buscan un mayor seguimiento”, subraya Macció.

El formato más habitual de la formación in company son un par de días de clase a la semana, dentro del horario laboral, seguidos de procesos de reflexión en forma de tutorías o ejercicios online.

El componente remoto está adoptando un peso cada vez mayor. “Existen herramientas y soportes e-learning que están personalizando la formación de los participantes y consiguiendo que se alcance un sentimiento de pertenencia a una comunidad durante los programas. Un ejemplo claro es el uso redes sociales corporativas”, ilustra Alonso, de ESIC.

Microsoft es un buen ejemplo de esta tendencia. En esa compañía utilizan la red social corporativa Yammer, que permite el aprendizaje colaborativo. “Nuestro objetivo es el impulso de la flexibilidad. Facilitamos la dotación de las herramientas TIC más innovadoras para poder realizar tareas desde cualquier lugar. El acceso a amplios planes de formación individualizados para cada empleado son esenciales”, puntualiza Gómez.

Telefónica, otro gigante tecnológico, también ha hecho de la formación interna uno de los pilares de su estrategia. La compañía dedicó 40 millones de euros en 2014 a acciones formativas de todo tipo. “Cada trabajador cuenta con un plan individual de formación y desarrollo que cubre tanto los cursos ligados a la estrategia y la nueva cultura como los que están vinculados a su actividad”, indica Rory Simpson, responsable de formación de la multinacional. Esta compañía es una de las que han optado por fundar su propio centro, Universitas Telefónica, para canalizar la enseñanza.

El e-learning es fundamental en la estrategia de la teleco. “Nuestro modelo está basado en la formación abierta y colaborativa”, apunta Simpson. Tanto es así que casi el 70% de la plantilla accedió en 2014 a la plataforma de formación online de Telefónica. El social learning acumuló 1,8 millones de horas de las 3,5 que se impartieron en todo el grupo, un 25% más que el año anterior.

La formación de empresa se vuelca en la personalización

Un laboratorio de ideas

Todas las escuelas de negocio coinciden en atribuirle un papel fundamental a la formación in company dentro de su propia estrategia. “Las empresas son nuestro laboratorio. Nos dedicamos a enseñar management, y esa actividad sucede en las compañías. Para nuestro claustro es importantísimo estar ahí”, sintetiza David Ruiz de Olano, director de programas de Deusto Business School.

Este último centro estima que la formación a medida o customizada crecerá en 2015 un 27%. IE Business School, sin entrar en detalles, asegura llevar al menos dos años con crecimientos de dos dígitos. Y el resto de escuelas también afirma que esta línea de negocio tiene un peso creciente en su estrategia.

Pero que la formación in company sea un segmento clave no implica que los MBA, la antigua piedra de toque de la formación empresarial, esté de capa caída. “El MBA es un programa totalmente consolidado tanto a nivel académico como profesional”, sentencia Cristina Sassot, directora de admisiones de Esade MBA. “Además, a los sectores que tradicionalmente han apostado por estos estudios, como la banca y la consultoría estratégica, se están sumando otros que valoran su valor añadido: farmacia, gran consumo, electrónica, automoción o lujo”.

La espesa niebla de la crisis económica empieza a despejarse. Las empresas han vuelto a retomar su actividad formativa, tras más de cinco años de relativo abandono. Pero con la vista fijada, más si cabe, en la obtención de resultados. Por eso los programas a medida son ahora la estrella. Macció, de IESE, lo resume así: “tras todos los cambios que han sufrido las empresas, nos piden que les ayudemos a que sus directivos conozcan mejor sus propias organizaciones”.

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