Sus precios cada día son más similares

Gasolina o diésel, ¿qué tipo de vehículo me conviene?

Gasolina o diésel, ¿qué tipo de vehículo me conviene?

En España casi dos tercios del total de vehículos son diésel. La razón mayoritaria a la hora de esta elección es fundamentalmente económica. Se busca que a lo largo de los años de vida del vehículo la diferencia en el precio del combustible compense la mayor inversión necesaria para su compra. Esta decisión ya conlleva un riesgo importante, ya que estamos fundamentando la compra de un bien de acuerdo a un uso futuro que desconocemos. ¿Qué pasa si nos cambian de trabajo a uno más cercano? ¿O si no realizamos los desplazamientos largos por vacaciones que tenemos planificados?

La realidad es que esto le sucede a miles de conductores que acaban realizando una compra para nada rentable basándose en esta premisa y esta tendencia se incrementará. Con los precios más ajustados y las mayores penalizaciones que irán imponiéndose para el uso de los coches más contaminantes en las ciudades, su rentabilidad estará cada día más en entredicho.

Todo lo que tenemos que tener en cuenta

Partimos del momento de la compra. Para un coche de precio medio –entre 12.000 y 18.000 euros- la diferencia del diésel con la gasolina estará alrededor de un 15%-18% más. Este es el coste que de entrada sería más alto si pagáramos el vehículo al contado. Si lo hacemos a crédito tendríamos que añadir los intereses que genera esta diferencia por lo que ya hablaríamos de pagar un 25%.

Pero no es la única partida por la que se pagará más al elegir un diésel. Ese valor influye a que se paga más por el seguro a todo riesgo, entre un 12%-15%. En total para un coche de 15.000 euros, pagaremos unos 2.000 euros de más de entrada que pueden convertirse en unos 2.400 si financiamos su compra y unos 60 euros al año de más por el seguro. Es decir, solo en los 10 primeros años y únicamente por estos dos conceptos pagaríamos unos 3.000 euros de más.

A partir del quinto año toma importancia una nueva variable, el mantenimiento. Desde el primer momento el coste es superior, pero las averías o problemas del motor son más frecuentes a partir de esa fecha. La diferencia está en unos 300 euros cada año. Si lo hacemos 5 veces, durante los 10 primeros años de vida del coche y lo sumamos a compra y seguro, tendremos que ahorrarnos unos 4.500 euros en combustible para que sea rentable.

Combustible cada vez más barato

Si hace una década la diferencia entre ambos estaba cerca del 15%, actualmente ya está entre el 3% y 5%. Tomando como referencia los precios de finales de enero, la diferencia media la tenemos en unos 5 céntimos y la diferencia de consumo entre ambos depósitos indica que tendríamos que hacer unos 220.000 kilómetros para que el coche diésel empiece a ser rentable.

Pero este argumento empieza a tener un adversario más. Si usamos el coche principalmente en ciudad, donde más ahorro conseguiríamos entre el consumo de un diésel y un gasolina, lo aparcaremos muchas veces y ya estamos viendo como muchas ciudades cobran más a los coches más contaminantes que a los más eficientes, y entre la primera categoría están los diésel. Además ya se está extendiendo una medida más radical, tal y como sucede en París y que tiene que ver con la limitación de su uso en las grandes ciudades.

Por todo ello, solo si realizas un uso cada vez más intensivo del coche será rentable un diésel, pero incluso con ello, futuras limitaciones le hacen cada vez menos recomendable.