Encuentro Cinco Días

Financiación alternativa para apuntalar la recuperación

De pie, de izquierda a derecha, Alejandro González de Aguilar (Deloitte), Adolfo Estévez Beneyto (Axesor Rating), Gonzalo Gómez Retuerto (BME) y José María Domínguez (Banco Sabadell). Sentados,  Alfredo Blanco López (Copasa) y Constantino Gómez (Arcano).
De pie, de izquierda a derecha, Alejandro González de Aguilar (Deloitte), Adolfo Estévez Beneyto (Axesor Rating), Gonzalo Gómez Retuerto (BME) y José María Domínguez (Banco Sabadell). Sentados, Alfredo Blanco López (Copasa) y Constantino Gómez (Arcano).

La fortísima exposición de la banca al ladrillo provocó que el estallido de la burbuja inmobiliaria derivara pronto en una crisis del sector financiero. A partir de ahí, la enorme dependencia de los bancos a la que se habían sometido las empresas europeas en general, y españolas en particular, durante los años del endeudamiento y el crédito fácil pasaron una costosa factura a la economía real en el momento en que las entidades cerraron el grifo de la financiación.

En Estados Unidos, donde el crédito bancario apenas supone un 30%de los recursos que usan las compañías, el impacto para el tejido productivo fue menor y los programas de compra de bonos activados por la Reserva Federal ya en 2009 fortalecieron la emisión de deuda como vía alternativa.

Empresas, asesores, especialistas en el mercado de capitales e incluso bancos advierten de que, ahora que este tipo de fuentes adicionales comienza a consolidarse, las empresas españolas deben aprovechar para ganar en independencia de las entidades financieras tradicionales en aras de apuntalar la recuperación y de vacunarse contra futuras crisis.

Así lo remarcan los integrantes de cada sector que participan en un desayuno sobre financiación empresarial en España organizado por CincoDías en colaboración con Axesor, la compañía de rating española. “Para salir reforzados de la crisis, el modelo de financiación tenía que cambiar”, defiende el director de Axesor Rating, Adolfo Estévez, remarcando que “cuando la banca cerró la financiación, las empresas no tenían alternativas desarrolladas, no tenían otros canales abiertos”, pero defendiendo que en el último año la situación “ha cambiado mucho”.

“La economía puede sorprender al alza este año por tres razones: la recuperación del mercado inmobiliario, la creación de empleo y, sobre todo, por la mejora de la financiación, ahora que la financiación alternativa es una realidad”, expone Constantino Gómez, socio del grupo Arcano, que en diciembre cerró los primeros 80 millones de un fondo de préstamo directo a pymes. Gómez asienta su afirmación en la creación de varios de estos nuevos vehículos, el récord de emisiones en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) o el aluvión de emisiones por parte de nuevas compañías como fórmula de financiación. “Todo esto incidirá positivamente en 2015 y 2016”, asume el socio de Arcano, vaticinando que en cuestión de cuatro o cinco años las fuentes alternativas, que hoy suponen el 10%, podrían “representar un 25% o 30%” del mix de financiación de las compañías españolas.

Un ejemplo vivo de este creciente modelo de diversificación financiera es el grupo de construcción y servicios Copasa, especializado en obra civil, según reivindica su propio director financiero, Alfredo Blanco López. “La construcción y la inversión pública atraviesan un momento de especial complicación y eso nos ha llevado a buscar fuentes de financiación alternativa”, explica, detallando que la apertura del mercado les ha permitido el objetivo marcado de “no tener tanta dependencia del sector bancario”. Copasa debutó en el MARFen diciembre de 2013 con una primera emisión de cinco años al 7,5% de interés, que le ha posibilitado ahondar en su internacionalización.“Animamos a cualquiera que se lo esté planteando a que lo haga”, espeta Blanco, quien asegura que las entidades tradicionales con las que tratan nunca les llegaron a negar financiación, pero que emitiendo deuda han logrado captar liquidez a plazos más largos. 

“Desde mediados de 2013 hemos visto 32 compañías nuevas que han salido al mercado de bonos, que no habían hecho nunca emisiones y que han empezado a utilizar esta fuente de financiación recurrentemente”, detalla Gonzalo Gómez Retuerto, director gerente del MARF, que en 2014, su primer ejercicio completo, ha permitido realizar 14 operaciones con las que las compañías han captado un total de 550 millones de euros a través de instrumentos de renta fija. “Tenemos una visión muy positiva, hemos puesto una base muy firme y muy sólida”, asegura, con diferentes vías, entre las que se han dado cinco programas de pagarés, siete emisiones de bonos y una de titulización. “Esperamos seguir viendo este año cómo el mercado sigue desarrollándose y va incorporando más empresas”, avanza.

“Es cierto que se dan diferentes alternativas, nuevos emisores, pero es un proceso más de medio plazo, en el sentido de que no hay cultura de mercado de capitales en España, sobre todo por el tipo de empresa que tenemos, que es el de pymes, unas más grandes y otras familiares”, advierte Alejandro González de Aguilar, director especialista de Deloitte. Una situación de statu quo que podría colaborar a mantener el hecho de que las entidades financieras paulatinamente vuelvan a ser “muy agresivas” en sus campañas de crédito, como ha ocurrido en 2014 con planes generalizados de captación de pymes por parte de la banca.

“La banca comercial ha vuelto a prestar a tipos muy competitivos”, admite José María Domínguez, director de mercado de capitales en Banco Sabadell, alertando, sin embargo, de que las nuevas exigencias de solvencia que se están imponiendo a la banca harán que esta vuelta del crédito sea limitada. Especialmente en la financiación a largo plazo con la llegada de Basilea III, un campo en el que las fuentes alternativas ofrecen una oportunidad al permitir el acceso a liquidez a mayores plazos o por la ausencia de amortizaciones parciales.

El precio, el mayor obstáculo

El gran problema de estos modelos de financiación alternativa sigue siendo, según coinciden todos los participantes, el precio. “Si la banca es muy agresiva, su precio es difícil de romper”, aduce el especialista de Deloitte. “Nuestra experiencia es que sale un poco por encima del precio que tendríamos que pagar a nuestro pool bancario”, ilustra el director financiero de Copasa.

Las barreras del mercado se han ido rebajando, no obstante, desde los peores tiempos de la crisis soberana gracias a la creciente intervención del Banco Central Europeo, que ha permitido suavizar las condiciones de acceso al mercado de renta fija. “En condiciones normales, con tipos al 5%” de interés medio para un préstamo, asegura el representante de Sabadell, “una pyme igual tenía que emitir al 14%, pero lo están haciendo al 7%”, lo que refleja el progresivo acercamiento de los costes de financiación alternativa a las fuentes tradicionales.

Una variable que tiende a mejorar cuando los inversores conocen ya a la empresa, van comprobando que cumple los objetivos marcados y actúa de forma transparente, remarcan desde Axesor, defendiendo que contar con un rating supone facilitar una tarjeta de presentación a los inversores.

“Tenemos que hacer ver la necesidad de estos cambios, porque las crisis llegan y muchas empresas han sufrido mucho no por su solvencia, sino por falta de liquidez”, concluye el representante de Sabadell. “Ahí tiene que jugar un papel importante el Gobierno, que tome medidas, porque el actual marco regulatorio se hace poco atractivo”, apunta el director financiero de Copasa, reclamando que se aprueben incentivos fiscales o que se pueda contraavalar o garantizar con fondos públicos.

¿Se quedan fuera las pymes más pequeñas?

“Estamos viendo nuevas compañías que acceden al mercado pero que a lo mejor no son representativas del tejido empresarial español”, apunta Alejandro González Aguilar, director especialista de Deloitte, admitiendo que las nuevas fórmulas de financiación son válidas para las grandes y medianas empresas, pero no tan accesibles para las pequeñas. En otras palabras, el mercado se va abriendo para compañías que necesitan emitir 100 millones, pero aún no hay posibilidades para quien busca 100.000 euros.
Las barreras de acceso, asumen no obstante los expertos que participan en el desayuno de trabajo, irán rebajándose progresivamente. “Antes, si no emitías más de 250 millones, esto no era para ti. Ahora es posible hacerlo por 25 millones”, que se adecúa mucho más a otras empresas”, expone Gonzalo Gómez Retuerto, director gerente del MARF, aseverando que “cada vez emisiones más bajas, de 20 o 30 millones, ya son planteables, y eso abre la posibilidad de que haya más diseños”, prosigue, apuntando que se dan colocaciones de pagarés de dos o tres millones.
“En Italia nos llevan ventaja, se hacen colocaciones de 5 y 10 millones en el mercado de capitales”, concede Constantino Gómez, socio de Arcano, argumentando pese a todo que en la medida en que más compañías medianas obtengan fondos del mercado, más recursos tendrá la banca disponibles para ofrecerlos a las pymes.
“También es un tema educacional, el cambio ha sido muy acelerado y en muy poco tiempo”, continúa el director gerente del MARF, recordando que “en 2012 nadie podía emitir en España, casi ni el Tesoro”, y ahora se abre un momento en el que hay apetito inversor y cada vez más empresas pueden salir al mercado.