Alexis Tsipras

El temido encantador griego

Involucrado en política desde muy joven, las encuestas señalaron desde un principio a Alexis Tsipras como ganador de las elecciones helenas

Caricatura de Alexis Tsipras, líder de Syriza.
Caricatura de Alexis Tsipras, líder de Syriza.

Hace cuatro años, cuando se formalizaba el segundo rescate a la maltrecha economía griega, Europa empezó a conocer el nombre de un joven político heleno que capitaneaba la izquierda radical de su país. Hoy en día, Alexis Tsipras (Atenas, 1974) es de todo menos desconocido para el panorama político del Viejo Continente. Amenaza para unos y esperanza para otros, cada uno de sus discursos y de sus declaraciones adquieren grandes dimensiones y es que las encuestas sitúan a su partido, Syriza, como vencedor de las elecciones generales griegas este domingo.

A sus 40 años, Tsipras podría convertirse en el primer ministro más joven de Grecia. Moreno, de ojos marrones, con el pelo cuidadosamente peinado y afeitado, se muestra habitualmente arreglado, pero con un estilo relajado. Con camisa y muchas veces chaqueta, pero nunca corbata. Y es que, como él mismo explicaba en una entrevista al The New York Times, le recuerda demasiado al tiempo que pasó en la marina realizando el servicio militar obligatorio. Ni esta prenda ni el traje van con este político al que, en el trato personal, suelen describir como alguien cercano y amable.

Nacido en una familia de clase media ateniense, Alexis Tsipras vino al mundo poco después de la caída de la dictadura de la Junta de los Coroneles, que controló Grecia durante siete años reprimiendo todo tipo de oposición.

La fecha puede resultar especialmente simbólica teniendo en cuenta el discurso que defiende el joven político, que promete llevar a cabo un profundo cambio en el país, poniendo fin a las medidas de austeridad a las que está sujeto por los rescates que ha recibido. Sus propuestas, que incluirían desde una renegociación de la deuda helena hasta la nacionalización de la banca y otros sectores considerados estratégicos, pasando por subidas de impuestos, significarían para muchos la salida de Grecia de la eurozona y su quiebra.

Sin embargo, parece que Tsipras convencería a más del 30% de los votantes, según reflejan las últimas encuestas, y le darían una ventaja de hasta un 4% sobre el segundo partido más votado (el conservador Nueva Democracia).

Este ingeniero civil, titulado por la universidad Técnica Nacional de Atenas, completó sus estudios superiores con un posgrado en planificación regional y urbanística y antes de dedicarse a tiempo completo a la política trabajó realizando estudios urbanísticos sobre la capital griega.

Pero su implicación con diferentes causas había surgido hacía bastante tiempo, desde antes incluso de entrar en la universidad. Ya en el instituto, Alexis Tsipras participó de forma activa en movimientos estudiantiles de izquierdas, especialmente en la protesta contra diversas leyes educativas. Llegó incluso a ser uno de los responsables de un encierro en su instituto.

Siempre había despuntado por su carisma como líder y uno de sus primeros cargos de peso llegó en 1999, cuando fue elegido secretario de las juventudes de Synaspismos, la coalición de los movimientos de izquierda radical y ecológicos que aglutinaba a miembros del antiguo partido comunista griego, el cual reunía tanto pro soviéticos como a eurocomunistas, tras su división (este partido daría paso más tarde a la actual Syriza).

Tsipras entró definitivamente en política al presentarse como candidato a la alcaldía de Atenas en 2006 (se convirtió en la tercera opción más votada) y en 2010 alcanzó la secretaría general de la formación con tan solo 36 años. Fue en 2012 cuando su entrada en el parlamento de su país al convertirse Syriza en el segundo partido más votado hizo que su nombre empezara a resultar familiar por toda Europa.

Desde entonces, la popularidad de este político al que muchos definen como un auténtico estratega (en su conversación con el The New York Times hace dos años dijo con una sonrisa que le gustaba “jugar al póker”) no ha parado de crecer.

Padre de dos hijos, Tsipras vive con su pareja, a quien conoció cuando ambos participaban en los movimientos estudiantiles en secundaria. Se ha ganado a pulso la fama de encantador por gestos como recorrer los barrios preguntando por los problemas de sus habitantes (sobre todo en sus inicios en la política local). También es especialmente conocida su costumbre de circular por Atenas en moto, prescindiendo de coches oficiales.

No faltan las voces que califican al líder de Syriza de hombre ambicioso. Sus detractores señalan incoherencias en su discurso y su falta de experiencia como gobernante.

Lo que está claro, es que el hombre amado y temido casi a partes iguales se ha esforzado por marcar la diferencia con el resto de los políticos griegos que este domingo podría convertirle en el nuevo primer ministro del país.